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Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
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TEMAS DE LA SEMANA

¿El calor aumenta el deseo sexual?

Cuando llega la apoca estival hay lluvia, pero de preguntas de pacientes que de pronto parecen analistas meteorológicos y quieren saber si existe relación entre el clima y la vida sexual.

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¿Los deseos suben al igual que la temperatura? Puede parecer que la visión incrementada, la liviandad de ropas y los diálogos cansinos alternados con contactos epidérmicos nos engañen y hagan pensar que hay un incremento notable de sexo gracias al verano.
Rápido y sin dudarlo: nada de eso pasa la prueba y no es más que una idea, algo que se queda sólo en lo aparente. La vida sexual no se mueve al ritmo de nuestros antecesores los animales. Nosotros no tenemos épocas de incremento de hormonas ni períodos de celo.
Los deseos sexuales de los seres humanos, en general, permanecen constantes. Pensemos, si no, en las personas que viven  en zonas tropicales. Hace calor todo el año y no están todo el día excitados. Sus vidas sexuales se desarrollan de formas no muy diferentes a las de los que viven más arriba o más abajo del Ecuador.
¿Por qué la gente se preocupa por estas cosas? Podríamos decir que es porque estamos acostumbrados a climas benignos, con relativas oscilaciones de temperatura que poco o nada influyen en nuestro sistema interno, que se denomina homeostasis, palabra griega que denota el equilibrio constante de numerosas variables internas.
Una segunda y muy importante cuestión se refiere al escaso saber que la población tiene sobre la sexualidad en general. Se piensa –míticamente– que el calor climático incrementado de esta época del año aumenta el calor sanguíneo de las personas. De allí a concluir que la vida sexual en verano pega un salto y la desesperación por los coitos se vuelve casi terrorífica, hay más que un paso, es un abismo.
Siento desilusionar al lector que tenía sus esperanzas puestas en el verano. No hay calor más afrodisíaco que el sentimiento amoroso, que liga, une y pegotea a las personas. Ese sentimiento, igualmente, puede finalizar en coito, o no. Pero… nos ayuda a vivir. Lo que no es poco.

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