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TEMAS DE LA SEMANA

Eduardo Blanco: “Mi trabajo es jugar, aunque sea grande”

Por tercer año consecutivo, protagoniza Plaza Lezama junto a Luis Brandoni y dirección de Juan José Campanella.

Por Brenda Salva
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Fácilmente reconocible entre la multitud, tal vez por su parecido con el italiano Roberto Benigni. O más bien porque a uno le parece que es ese sacerdote que casó en la ficción a Norma Leandro y Héctor Alterio, o el hippie de Luna de Avellaneda. Por varias razones, Eduardo llama la atención, y más en las cercanías del teatro Liceo donde actúa con Luis Brandoni en la obra Parque Lezama. Dice que le fue bien a la obra porque lleva tres temporadas consecutivas y la gente los sigue esperando en la puerta para un abrazo o simplemente un apretón de manos. Parece que Eduardo está hecho para conmover, y para él no hay nada más conmovedor que la devolución de su público. El actor conversó con Diario Z sobre la actuación, el amor al arte y Parque Lezama.

¿Hubo algún momento en tu vida donde te dijiste “lo mío es la actuación”?
No, aún no. Siempre se puede cambiar, creo que es saludable. Uno puede tener distintas vocaciones, distintos deseos, distintos intereses, pero yo elijo y vuelvo a elegir la actuación. Y esto por suerte me permite vivir, no tengo ningún motivo para dejarlo. Claro que he pasado de todo, como la mayoría, pero me siento privilegiado. La vocación no es un momento divino que viene de golpe y te dice “a partir de ahora tal cosa”. La actuación es un recorrido, un gran camino.

Como un amor renovable.
Sí, donde también hay encuentros y desencuentros. Viví desencuentros en mi carrera, y no me refiero meramente a un tema artístico, existe lo económico y también lo existencial. Es muy difícil seguir un sueño cuando tenés que darles de comer a tus hijos, con sueños nadie alimenta a nadie. Mi trabajo es jugar, y a veces pienso que estoy grande para seguir jugando. Las carreras artísticas e independientes no son nada fáciles.

¿Cuáles son las cosas gratificantes que encontrás en la carrera y cuáles que no lo son tanto?
La primera cosa es que puedo contar cuentos, puedo transmitirle al público emociones, reflexiones, pensamientos, ser un espejo para aquel que está sentado en la butaca pueda reinventarse. La comunicación con la gente es una de las cosas más gratificantes, cuando se produce ese encuentro. Por ejemplo, noche tras noche nos suceden cosas magníficas en Parque Lezama. Es muy conmovedor lo que le pasa al público durante el espectáculo y lo que nos permite a nosotros en la función, hay gente que nos espera a la salida del teatro para contarnos las cosas que le sucedieron con ese cuento que les contamos.
Una de las cosas que no es muy gratificante es la exposición. Estás en la calle y la gente te reconoce, y eso a veces te condiciona. Que no se malinterprete, no me molesta la manifestación de la gente, digo que yo me intimido. Me da pudor pero también me gusta, es una contradicción. Me gusta mucho cuando la gente se acerca y me comparte algo que les ha producido la obra, pero también la gente le da un valor y una entidad a la fama, con la cual no estoy de acuerdo. Yo no me considero famoso.
El tema económico tampoco es muy grato de sobrellevar, es un oficio artístico e independiente, a veces estás bien a veces no tan bien.

Es el tercer año consecutivo que con Luis Brandoni hacen esta obra que dirige Juan José Campanella. ¿Con qué se va a encontrar el público?
Es una historia muy tierna, muy divertida, de dos hombres aparentemente muy distintos, que se necesitan y se complementan. Son dos hombres, que se sientan en un banco de Parque Lezama y van tejiendo una relación, con un contraste muy claro. Uno es un romántico, fantasioso, mentiroso y fabulador. El otro hombre es un tipo que está en una etapa de la vida en la que ya no tiene ambición ni ganas de nada, está en su lugar y tiene todos los elementos necesarios para que nada ni nadie lo joda. Ya vivió su vida y está como haciendo la plancha. Además, se encuentran con personajes circunstanciales que aparecen en el parque que van modificando la mirada del espectador hacia estas dos personas.
Los personajes te muestran la vejez, y cómo la sociedad percibe a la gente mayor, todos vamos a envejecer y es estúpido descartar a los ancianos. La vejez es algo relativamente nuevo, y la sociedad no está preparada en muchos aspectos, desde el punto de vista económico, por ejemplo, con la cobertura médica, jubilaciones… Antes se vivía hasta los 70 años y ahora se extendió mucho más.

¿Qué planes tenés para este año?
Continuar con Parque Lezama, y además voy a hacer televisión.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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