Tiempo en Capital Federal

30° Max 19° Min
Parcialmente nuboso
Parcialmente nuboso

Humedad: 61%
Viento: Nordeste 18km/h
  • Lunes 5 de Diciembre
    Despejado21°   30°
  • Martes 6 de Diciembre
    Cubierto con lluvias23°   31°
  • Miércoles 7 de Diciembre
    Cubierto con lluvias22°   29°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 04/12/2022 02:02:10
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Economía en movimiento: La resistencia kirchnerista

Luego de las últimas medidas, el gobierno se muestra activo en todos los frentes. El nuevo equilibrio. Cómo actúa para paliar sus efectos entre los sectores más vulnerables y garantizar la gobernabilidad. La nebulosa opositora.

Por Eduardo Blaustein
Email This Page
consumo_inflacion

Ejercicio simple y simplista de di­visión de la novedad más impor­tante del año –la devaluación– en tres componentes. Vamos a arrancar esta columna con una noticia do­blemente mala, otra transitoriamente bue­na y otra que puede pintar aún mejor. La noticia mala es que la devaluación del dólar fue una decisión tomada por el gobierno, no por deseo propio, sino por imperio de presiones de sectores de poder y suma de deficiencias de gestión propias. La devalua­ción es doblemente negativa porque será complejo para el gobierno domar los efec­tos inflacionarios, afecta al salario y al cré­dito. La noticia transitoriamente buena es que cada día más va dando la sensación de que la medida al fin estabilizó climas y co­tizaciones. El dólar oficial retrocedió unos puntitos, lo mismo el blue; el Banco Cen­tral hacia adelante puede comenzar a re­cuperar lentamente reservas; los verdes cir­culan con menos pánico. En este punto, y aunque con dolor, el gobierno parece ha­ber desmentido los augurios catastróficos de medios y gurúes económicos. La noticia muy buena: éste es un gobierno que come­te errores, como todos, pero que, a diferen­cia de los sucedidos desde 1983, da pelea, se muestra hiperactivo en múltiples frentes, cediendo lo menos posible. La devaluación misma fue acompañada de medidas algo cortas de alcances, pero que buscan paliar los efectos nocivos entre los sectores más vulnerables.

Para pensar la coyuntura estricta, casi el hora a hora del día a día, hay que leer las tapas de los diarios y los zócalos de los noticieros pero al revés. Si no aparecen en primerísimo plano la cotización del dólar oficial y del blue, es que ambos se serena­ron. En cuanto a las medidas tomadas por el gobierno para calmar las aguas y conte­ner socialmente, son diversas: instruccio­nes a los bancos para que inyecten verdes al mercado y colocación de Letras; pre­sión para que las cerealeras aceleren sus exportaciones (la semana pasada lo hicie­ron por más de 400 millones de dólares); refuerzos y ampliación a buena parte del país del programa de Precios Cuidados, el más prolijo que se diseñó desde que el Eje­cutivo por fin cayó en la cuenta de que había que domar la inflación. Precios Cui­dados avanza un poco a los barquinazos pero avanza: los supermercados no siem­pre tienen ni los carteles puestos, ni stock de mercadería; las culpas se echan entre los súper y los proveedores, los alma­cenes minoristas padecen. La pro­pia población en alguna relati­va medida parece patalear. El boicot de compras re­gistrado el viernes pasa­do es interesante, pero es el Estado el que tie­ne que estar presen­te o, en todo caso, el que debe robustecer y articular la partici­pación popular.

Otras medidas interesantes, algu­nas de ellas com­plicadas de imple­mentar: el programa Progresar, las subas de jubilaciones, pensiones, asignaciones escolares o la implementación de siste­mas de compras del kit esco­lar para los que menos tienen. Lo más embromado en el corto y me­diano plazo es encarrilar las paritarias, que serán afrontadas como todos los años, según dijo el jefe de Gabinete, sin discutir adelantos de sumas fijas. Avance presunto para que pueda discutirse mejor: que exis­tan precios creíbles y estables al menos de los bienes esenciales. Problema eventual: las provincias comienzan a escudarse en un techo del 25% de aumento a los estatales.

Resiste

Otro modo de leer lo que está suce­diendo es que, aunque estamos viviendo el sacudón económico más fuerte recibido por un gobierno kirchnerista desde 2003, las consecuencias están lejos de ser lo te­rribles que fueron en otras oportunidades. Señal de que resisten algunos de los pun­tos virtuosos del acumulado del ciclo kirch­nerista: actividad industrial, empleo, siste­mas y subsistemas de seguridad social. Hay que añadir otro acumulado, el de derechos nuevos o expandidos y hasta el inminente final de la aplicación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual para grupos tan poderosos como Clarín o Telefónica. Lo hecho en casi once años y la hiperacti­vidad oficial de estas semanas para defen­der avances juegan a dos puntas para que el kirchnerismo intente conservar un bien precioso: la gobernabilidad económica y la política.

Del otro lado

Mientras el gobierno aplica sintonía más fina o pega mamporros para todos lados, buena parte de la oposición (alar­mista o conservadora a la hora de tirar ideas sobre la situación económica) discu­te un asunto interesante y añejo: la posi­bilidad de seguir ampliando cada vez más una alianza electoral que compita con­tra los “dos peronismos” hoy existentes. Fue Revelaciones Carrió la que tiró sobre la mesa la idea de incorporar al PROde Mauricio Macri. No es demasiado trans­parente esa discusión y se entiende que sea así porque debe ser cuidadosa. Pero ya han habido radicales (no es el caso de Julio Cobos ni Ernesto Sanz), socialistas o solanistas que hace tiempo dijeron que con el PROno irían a ningún lado. Tam­bién la gente del partido de Macri está obligada a callar: antes de incorporarse a nada, primero los amarillos deben ha­cer todos los esfuerzos necesarios para mostrarse como tercera o cuarta alternativa nacional (kirchnerismo, peronismos opositores y aliados, pan­radicalismo y socialis­mo, y sólo después el PRO). Al macrismo le va a costar mucho mostrar esa fortaleza y una construcción verdaderamente na­cional, pero como mínimo deben apa­rentarla.

Cuanto más am­plia la convocatoria de un espacio político que pueda derrotar al kirch­nerismo –escenario verosí­mil–, más difícil es imaginar equipos y programas de go­bierno coherentes. Alcanza con hacer un ejercicio en la mezcla de nombres que va de Sanz a Pino Sola­nas, de Hermes Binner a Rodríguez Larre­ta. Suponiendo que Pino Solanas fuera el que supo ser, ¿cómo sería la cosa? ¿Fede­rico Sturzenegger y Carlos Melconián pe­dirían junto a Pino la revisión de la deuda externa en el Congreso, la nacionaliza­ción del petróleo y de la banca, el regre­so de la Junta Nacional de Granos? El lar­go plazo argentino, aun incorporando el nombre propio y fuerte de Sergio Massa, es, como sucedió tantas veces, parecido a la niebla.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario

Columnistas
Diario Z
Periodista, escritor, autor de Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso.