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TEMAS DE LA SEMANA

Dramático aumento de personas en la calle

El gobierno porteño reconoce que son 1400, aunque las organizaciones denuncian que existen 10 mil.

Por gabriel-catracchia
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Según el último censo rea­lizado por el Ministerio de Social porte­ño, en la ciudad de Bue­nos Aires hay alrededor de 1.400 personas que viven en la calle, casi el doble que hace tres años. Sin embargo, distintas ONG -como Arte sin Techo y Médicos del Mun­do- estiman que la cifra se eleva a 10.000, y triplica el número que había en 2007. La enorme distan­cia entre una y otra información depende de la estadística utiliza­da. En el Gobierno consideran que no forman parte de esta proble­mática quienes viven en asenta­mientos precarios de menos de 40 viviendas, o conventillos o casas tomadas, realidades que sí toman en cuenta las organizaciones que revelan cifras diez veces por enci­ma de las oficiales.

«Decir que son 1.400 es abe­rrante, eso muestra la miserabili­dad de la gestión. Nosotros nos negamos a participar del cen­so que propuso el Gobierno de la Ciudad porque no nos parece serio, están escondiendo el pro­blema», disparó Ariel Pennisi, res­ponsable de la comunicación de sin Techo, una asociación ci­vil que desde 2003 trabaja en la Ciudad ofreciendo programas cul­turales, laborales y talleres de ofi­cios como carpintería y luthería a personas en situación de calle.

Desde el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Ca­tólica Argentina (UCA) también cuestionan la cifra oficial. «De al­gunos análisis que hicimos creemos que la cifra está más cerca de los 10 mil, porque una persona que con­sigue un refugio durante cuatro o cinco días o en un lugar precario no resolvió su problema de vivienda, sigue siendo una persona en situa­ción de calle», aseguró Dan Adazc­ko, investigador del programa y es­pecialista en hábitat.

Pero en el Gobierno sostienen que la metodología que utilizan es la misma que implementó histórica­mente la Ciudad de Buenos Aires. «Es diferente dormir en un banco de una plaza o en la calle, que vivir en un asentamiento, en un conven­tillo o en una casa tomada; no nie­go que sea grave, digo que es dife­rente», afirmó María Eugenia Vidal, ministra de Desarrollo Social del go­bierno porteño.

Este 300% de incremento se hace patente en las zonas críticas del microcentro, macrocentro, y en los corredores norte y oeste, en donde viven en extrema vulnerabili 2010dad niños y niñas, adultos solos, fa­milias y ancianos.

Como respuesta a la problemá­tica, la Ciudad cuenta con parado­res en los que se ofrece una cama y alimentación. Una solución que muchos califican como «parche». «En los paradores se reproduce la peor miseria, son lugares que ge­neran personas 100% dependien­tes del Estado. El Gobierno de la Ciudad tiene una concepción resig­nada frente a la realidad. Ellos con­sideran que no es posible atender en serio estos problemas, por eso suman camas y paradores en vez de apoyar proyectos pequeños de reinserción en una lógica de multi­plicación y no de simples anuncios de aumentos de plazas», reclamó Pennisi, desde Arte sin Techo.

La diputada porteña por la Coa­lición Cívica y presidenta de la Co­misión de Vivienda, Rocío Sánchez Andía, asegura que el «Ministerio de Desarrollo Social ha seguido un camino asistencialista. Ponen a las personas en paradores colapsados sin darles una solución y separan a la gente de su familia».

Julio C. fue uno de los tantos que después de pasar algunas no­ches en un parador eligió volver a la calle. «Te roban tus pertenencias, tus compañeros te maltratan y no recibís el apoyo de nadie». Después de quedar desempleado en una fá­brica de muebles, se separó de su familia y desde hace cinco años nunca más volvió a conseguir tra­bajo. «Una vez que estás en la calle no sos nadie para los empleadores: no tenés domicilio, no tenés teléfo­no, no tenés casi nada», reclamó. «A veces viene la gente del Gobier­no para invitarnos a los paradores, pero yo ya pasé por eso, y prefie­ro quedarme acá». Oscar L. vive en la calle desde hace tres años y aun­que comparte con Julio -y con la mayoría de la gente en situación de calle- la realidad de los parado­res, confiesa que «a veces no que­da otra que dormir ahí».

Como Julio y Oscar, son muchos los que eligen esquivar las ofer­tas gubernamentales para recurrir a algún proyecto del tercer sector, como los hogares de Cáritas, o los comedores de distintas parroquias de la Ciudad. «Pasé por un hogar de la iglesia en donde el trato era más personalizado. Se preocupa­ban por nosotros, por nuestro futu­ro y por tratar de reinsertarnos en algún trabajo o con nuestras fami­lias. Cosas que no vi en los parado­res», cuenta Oscar.

A mediados de abril de este año, desde el Ministerio de Desa­rrollo Social se impulsó el programa denominado «Plan de Prevención del Frío 2010», con el objetivo de incrementar la capacidad de aten­ción de las personas en la calle. De 1.500 plazas actuales, se pasarán a 1.700. Según el diario Página/12, existiría un plan secreto para alo­jar a los indigentes en las parro­quias, mediante una subvención de 18 pesos por persona alojada. El padre Jorge Alonso, párroco de la iglesia Inmaculado Corazón de María, del barrio de Constitución, en diálogo con Diario Z, lo con­firmó: «Después del ofrecimiento para alojar a 50 personas en nues­tra parroquia, evaluamos con nues­tra comunidad que no estaban da­das las condiciones de higiene. Acá tenemos dos baños nomás y no te­nemos duchas. Nos pareció una propuesta de menosprecio por la gente. ¿Por qué no se emplea el dinero que nos iban a dar en ha­cer cosas mejor pensadas?». Vidal negó tajantemente este plan, aun­que admitió que pudo haber sido iniciativa aislada del titular de algún CGP. «No tendríamos problemas en trabajar con las parroquias, de he­cho lo hacemos con dos de ellas, pero no está previsto hacerlo con otras». La coordinadora de asuntos sociales del Ministerio de Desarrollo Social, Roxana De Bonis, también negó esa oferta y aclaró que «exis­te una red de convenios con volun­tarios de otros sectores que traba­jan en la temática».

«Hoy no hay una política real y concreta para darles una solu­ción definitiva a las personas en si­tuación de calle o emergencia ha­bitacional», asegura la diputada Sánchez Andía. «No es sólo el pro­blema de los sin techo sino de me­dio millón más de habitantes porte­ños que tienen problemas con sus viviendas. Desde la Legislatura pen­samos en un alquiler social con mi­cropréstamos con el Estado como garante y discutimos la ley marco de vivienda, pero no son temas que se traten con seriedad desde el Po­der Ejecutivo», agrega.

Roxana De Bonis enumera los planes que se están ejecutando y repasa los logros que considera de la actual gestión: «Trabajamos en la mejora de todos los dispositi­vos, no solamente ampliando pla­zas (1.297 camas en 2009, 1.707 para este año, durante la emer­gencia del invierno), sino también desde el aumento de los profesio­nales atendiendo en las calles -con el programa Buenos Aires Presen­te- y en los paradores, donde se les realiza una atención primaria y se los entrevista para luego traba­jar en su inclusión social».

En los próximos días, 525 pro­fesionales (psicólogos, asistentes sociales, médicos) recorrerán las calles atendiendo las necesidades básicas de las personas en situa­ción de calle, conforme al Plan de Prevención Frío del Gobierno de la Ciudad. Mientras las autoridades aumentan la cantidad de plazas y profesionales disponibles para esta problemática, desde la oposición y distintas ONG siguen reclaman­do una política concreta y de largo plazo para este sector de la pobla­ción que no para de crecer.

 

Fuente Redacción Z
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