Tiempo en Capital Federal

21° Max 14° Min
Despejado
Despejado

Humedad: 50%
Viento: Sureste 34km/h
  • Martes 1 de Diciembre
    Nubes dispersas17°   26°
  • Miércoles 2 de Diciembre
    Cubierto con lluvia20°   28°
  • Jueves 3 de Diciembre
    Parcialmente nuboso19°   28°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Discapacitados emocionales: Mil margaritas

DiscapacitadosEmocionales.com

Por Nicolás Zabo Zamorano
Email This Page

Me quiere? ¿No me quiere? ¿Me quiere mucho, poquito o nada? ¿Sabrá lo que es querer a alguien que no sea su propia persona?» Todas estas preguntas aparecen en la tercera etapa de la separación. Después de afrontar la negación y la obsesión llega la humillación. Esta última ya no es pública: no nos filmamos tocando la guitarra y cantándole su canción favorita para luego subirlo a YouTube creyendo que luego de semejante papelón cibernético podría tener ganas de volver con nosotros, ahora la humillación es puertas para adentro, es personal. No hay nada más humillante que deshojar margaritas.
Lo decía, pero ¿lo sentía? Muy pocas veces lo demostraba. Muy pocas veces le nació. De su lado siempre salía sólo la respuesta. Ese «yo también» automatizado para calmarnos. ¿Acaso lo decía para no quedar mal? ¿Para no provocar un silencio incómodo? ¿Para no tener que soportar esa media sonrisa que se formaba en nuestras caras y que intentaba ocultar que hace tiempo nos venimos dando cuenta de que esa persona que tenemos en frente es lisa y llanamente una mierda? Nunca lo sabremos. No sé si queremos saberlo.
Podemos filosofar horas sobre el amor. Algunos dirán que no existe, que es una enfermedad o una ilusión, otros podrán acusar su funcionamiento a una reacción química, pero lo único realmente cierto es que no podemos poner en palabras eso que sucede cuando es correspondido, cuando lo vemos en los ojos del otro, cuando sentimos ese cosquilleo interno que nos hace sonreír como imbéciles. Creo que se parece bastante a lo que sentimos cuando estamos frente a un artista que admiramos mucho: queremos decirle un montón de cosas y al mismo tiempo simplemente quedarnos observándolo en silencio. Bueno, ésa es la mejor manera que tengo para explicarles lo que es el amor para mí.
No todos demuestran el amor de la misma manera, eso es verdad, pero a veces nos escondemos en esa justificación para no llevarnos una decepción más, para no tener que pensar que no nos quiere. Las justificaciones son una especie de hechizo que ponemos sobre la relación y que al momento de terminarse se anulan para poder analizar en frío los errores de la otra persona y también los propios. Dejamos de pensar que sus forradas eran por falta de tacto o que su desinterés era porque, bueno, se colgaba. Ahora tenemos un panorama más claro y es por eso que nos hacemos las preguntas que dejé planteadas en un principio. ¿Alguna vez nos quiso?
Como dije antes: nada más humillante que deshojar margaritas. Equivale a visitar a una bruja o rezarle a un santo para que vuelva. Si no nos preocupó en su momento que nos haya querido de verdad es bastante al pedo hacerse drama ahora cuando ya no podemos hacer nada al respecto. Sólo procuremos que la próxima vez que estemos con alguien, cada vez que nos diga «yo también» hagamos que nos deje una declaración jurada así evitamos hacernos este tipo de preguntas. Nunca obtendremos las respuestas.

DZ/LR

 

Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario