Tiempo en Capital Federal

12° Max 5° Min
Despejado
Despejado

Humedad: 57%
Viento: Noroeste 17km/h
  • Viernes 30 de Julio
    Despejado  13°
  • Sábado 31 de Julio
    Cubierto  13°
  • Domingo 1 de Agosto
    Despejado  13°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Diego Valenzuela: “Porteños y bonaerenses somos socios”

Periodista e historiador, decidió volcarse a la función pública para “pasar de comentarista a protagonista”. Está a cargo de la Subsecretaría para el Área Metropolitana de Buenos Aires. Asegura que vivimos en una megaciudad.

Por Romina Calderaro
Email This Page
Diego_Valenzuela

El 67 por ciento de los habitantes del área me­tropolitana cree que la avenida General Paz di­vide, mientras que sólo el 33 por ciento la considera un punto es­tratégico de unión entre porteños y bonaerenses. El dato surge de la encuesta de “cohesión y percep­ción social” que realizó a fines del año pasado la Subsecretaría para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sobre una muestra de 3.000 habitantes de uno y otro lado del límite geográfico de la Rei­na del Plata. La subsecretaría está a cargo del historiador y periodis­ta Diego Valenzuela, que pretende hacer crecer el porcentaje de gente que considera que ya hay que pen­sar en términos de megaciudad. El sondeo también refleja un dato im­pactante, que demuestra que esta­mos más unidos de lo que creemos: casi el 50 por ciento de los trabaja­dores de la ciudad de Buenos Aires vive en la provincia de Buenos Ai­res. En diálogo con Diario Z, Va­lenzuela habló del desafío de pen­sar “más en términos cooperativos que competitivos” los distritos que gobiernan Mauricio Macri y Daniel Scioli y de la necesaria articulación con el gobierno nacional a la hora de encarar políticas públicas exito­sas para la gente.

“Creo que hay que mirar al AMBAcomo una sola ciudad, desafian­do la idea de que hay una ciudad de Buenos Aires, una provincia, un conurbano o municipios. Hay lí­mites jurisdiccionales, pero ésta es una metrópolis. Como en toda gran ciudad, la gente no se pre­gunta cuando cruza la General Paz en qué jurisdicción está: satisfa­ce sus necesidades y sus derechos –a la educación, a la salud– don­de quiere y puede. Lo mismo pasa con el mercado de trabajo, que está naturalmente integrado. Casi la mitad del mercado de trabajo de la ciudad está compuesto por bo­naerenses. Eso es natural y positi­vo, porque los bonaerenses que se suman al mercado de trabajo de la ciudad agregan valor, y cuando vienen consumen y generan ingre­sos brutos. Es una relación virtuo­sa, no negativa. Es un ida y vuelta. En el estudio también se ve que el 35 por ciento de los habitantes de la provincia viene a Capital por lo menos una vez por semana y que el 25 por ciento de los porteños va a la provincia. En general, el que viene a Capital viene a trabajar; y el que sale, va a una clínica médi­ca, a visitar amigos, a recrearse. Este ida y vuelta obliga a entender que esto es un diálogo donde hay ventajas y desventajas que hay que saber comprender y trabajar coo­perativamente.”

Parece haber algunos avances en el diálogo entre el gobierno de la Ciudad y el de la Nación para realizar obras en conjun­to, como la autopista Illia.

De eso se trata. Hay un montón de instituciones que permitirían coor­dinar políticas públicas sin que cada jurisdicción pierda su competencia. Por ejemplo, el transporte se pue­de planificar en conjunto. Si una ciudad hace una obra en su juris­dicción y no contempla el impacto que esa obra genera en la jurisdic­ción de enfrente, comete un error. Por eso es tan importante que haya diálogo. Entre Randazzo y Rodrí­guez Larreta se han ordenado va­rios temas. Se están coordinando –y yo soy protagonista– metrobu­ses en la provincia de Buenos Aires. Las obras en la Illia, que van a ser inauguradas pronto. Creo que ésta debería ser la norma y no la excep­ción: el diálogo y la búsqueda de soluciones en conjunto. La metró­polis tiene temas –como residuos, transporte, salud y educación– que están conectados y requieren la co­ordinación entre Nación, provincia y Ciudad. Si algo funciona para la gente, es de todos.

En la encuesta que hicieron, llama la atención que el mejo­ramiento del transporte apa­rece como asignatura pen­diente principal por sobre la salud y la educación.

Sí. Están mucho mejor valorados como servicios públicos la salud y la educación que el sistema de transporte. Y dentro del sistema de transportes, la mejor nota la tie­ne el colectivo, en el medio está el subte y la peor nota la sacó el tren. Este estudio, que queremos hacer todos los años, pretende averiguar si hay una mejora o no respecto de los servicios públicos. Ojalá ha­gamos bien todo para que mejo­re la percepción de la gente. En la encuesta aparece que un 25 por ciento de la gente del conurbano tarda más de dos horas en ir y ve­nir de su casa. Esto significa que esa gente está perdiendo calidad de vida, perdiendo tiempo para el ocio, para la familia o para lo que sea. Es mucho tiempo. Los gober­nantes tenemos que devolverle el tiempo a la gente.

Pero mientras se intenta mejo­rar el transporte público y se intenta desalentar el uso del vehículo particular, cada vez se venden más autos.

Sí. Es una contradicción. Cuan­do veo el dato de patentamien­to de autos, por un lado tiendo a alegrarme porque es industria, es trabajo y no deja de ser una bue­na noticia, porque aporta al creci­miento del país.

Su discurso es muy amigable con el bonaerense, pero Mau­ricio Macri, al principio de su gestión, tenía una mirada muy dura sobre quienes usan los servicios públicos de la Ciudad sin vivir aquí.

Yo creo que afortunadamente está cambiando la mirada sobre el tema y eso no remite sólo a la gestión de Mauricio. En general, la ciudad está dejando de verse como una isla, como una ciudad rica que ter­mina en el Riachuelo y la General Paz. Nuestra visión con el minis­tro de Gobierno, Emilio Monzó –y creo que también es la de Mauri­cio– es la de una ciudad integra­da donde se produce un diálogo. En algunos hospitales, es cierto, el ingreso de bonaerenses es del 60 por ciento. Pero no es menos cier­to que ese bonaerense también consume y genera riqueza en la Ciudad. El bonaerense no es una amenaza: es un socio en el progre­so de la Ciudad. En algunos casos, genera costos; y en otros, riqueza. Se trata de pensar de manera coo­perativa y no competitiva.

¿Y qué dificulta el diseño y el seguimiento de políticas pú­blicas conjuntas?

Lo que uno ve en el AMBA es que hay tres o más gobiernos que tie­nen líderes que natu­ralmente tienen aspira­ciones presidenciales. Sin dar nombres, por­que los nombres son una circunstancia. Esas tres personas, y sumale a algún intendente por el peso que tienen al­gunos municipios, es­tán en condiciones de ser protagonistas de la política nacional. Eso lleva a un clima natural de competencia elec­toral. Ahora, no pode­mos quedar rehenes de esa competencia, porque gobernamos para la gente.

¿Es cierto que en el AMBA se producen 29 millones de viajes diarios?

Sí, pero se considera un viaje en cada modo. Si caminás siete cua­dras para llegar al ferrocarril Ur­quiza, es un viaje. Otro viaje es pasar del Urquiza a Chacarita. Y después, si te tomás un colecti­vo, ya son tres viajes. Ida y vuel­ta, esa persona hizo seis viajes por día. Esa cuenta da 29 millones de viajes diarios. Es un monstruo en movimiento constante.

Estuvieron preguntando qué hace la gente mientras viaja. ¿Qué respuestas obtuvieron?

Algunos duermen, otros piensan, otros anotan en un cuadernito y la gran mayoría escucha música. Haga lo que haga la gente mien­tras viaja, lo ideal sería que tar­de menos y esté más cómoda. Mi idea es desafiar la idea de la Ge­neral Paz como Muro de Berlín.

Usted dice: “Se nace en un dis­trito, se reside en otro, se es­tudia en un tercero, pero se vive en una sola ciudad: la me­gaciudad”.

“Megaciudad” es un término que se usa en el mundo y refiere a ciu­dades de más de 10 millones de habitantes. Buenos Aires está en­tre las 15 ciudades más grandes del mundo. Buenos Aires y San Pablo son las dos más grandes de Sudamérica.

También hay un desafío cul­tural: sería interesante que el porteño dejara de sentirse su­perior.

Creo que lo que planteás no ocu­rre solamente con el porteño res­pecto del bonaerense, sino tam­bién en algunos cordones de la provincia de Buenos Aires. Sólo el 33 por ciento de los habitantes del área metropolitana cree que la General Paz une: el 67 por cien­to cree que divide. Y los que más piensan que divide son los habi­tantes del conurbano norte. Es decir que los más ricos del conur­bano son los más convencidos de que la General Paz divide.

A usted le iba muy bien en el periodismo y como historia­dor. ¿Por qué decidió virar ha­cia la gestión pública?

Fue una decisión vocacional, que maduró con el tiempo y que des­pertó un poco con el estudio de la historia. Empecé a pensar qué quería hacer en los 20 años más productivos de una persona, entre los treinta y pico en adelante, que es cuando uno tiene cierta madu­rez y mantiene cierta energía. Me encanta el rol del periodismo y lo valoro enormemente. Pero tal vez sentía que desde el periodismo se levantaba el dedo para decir: “Esto está mal, aquello no me gusta” y era una opinión. Y me interesó pa­sar de comentarista a protagonis­ta. Y ahora también veo al perio­dismo desde otro lugar. Cuando decidí el cambio, renuncié a todos mis empleos como periodista pro­fesional, porque consideraba que estaba reñido con la gestión públi­ca. En un momento me pregunté si me animaba a dar el salto y con­sideré que, a los 60 años, la posibi­lidad de generar impacto iba a ser menor. Y tengo la decisión toma­da de ser candidato en Tres de Fe­brero en 2015, porque yo nací en la provincia de Buenos Aires. Quie­ro salir un día a decirle a la gente lo que quiero hacer y lo voy a hacer en el lugar en el que nací.

Preguntas de la A a la Z

Edad: 43.
Barrio donde vive: Soy de Tres de Febrero y vivo en Palermo.
Estado civil: Casado.
Signo: Leo.
Religión: Católico.
Equipo de fútbol: Independiente.
¿Sus hijos van a escuela pública o privada? Privada.
Nivel educativo: Posuniversitario. Soy historiador recibido en la Universidad Torcuato Di Tella y periodista.
¿Cree en la amistad entre el hombre y la mujer? Sí, pero me cuesta ser amigo de las mujeres que me atraen.
¿Tiene algún vicio que le gustaría dejar? No.
¿Hace terapia o hizo alguna vez? Sí, por lapsos breves.
¿Qué libro está leyendo? El último que leí es American Sarmiento, de Hernán Iglesias.
¿Cuál es su lugar preferido de la ciudad? Parque Lezama.
Infusión favorita: Café. A morir. Italiano y fuerte.
De chico, ¿qué quería ser cuando fuera grande? Basurero. Los recolectores me parecían héroes cotidianos.
Dibujito animado preferido: Los Simpsons.
Una salida nocturna: Me gusta mucho el teatro.
Su comida preferida: Costillar a la leña.
Un defecto: Pensar que cada día es el último y tratar de hacer todo junto.
Una virtud: Probablemente, la determinación y cierta audacia. Hice varios cambios en mi vida.
Un personaje preferido de la historia: Manuel Belgrano, el más cívico, intelectual y altruista de los próceres.
Un hecho que le cambio la vida: El nacimiento de mis hijos. Y estudiar teatro con Norman Briski. Me transformó.
¿A qué hora se acuesta y se despierta? Me acuesto entre las doce y la una y me levanto a las 7 menos cuarto.
¿Cena en su casa? Sí.
Un programa familiar preferido: Ir a la cancha con mi hijo.
Una cábala: No paso nunca por debajo de una escalera.
¿Cuál fue su primer trabajo y a qué edad? Cadete en unaagencia de publicidad a los 17 años.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario