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Diario Z en el Dakar: Pizzolito, la sorpresa viaja en dos ruedas

El motociclista de Honda está cumpliendo la mejor actuación de un argentino en la historia del Dakar

Por leandro-balasini-enviado-especial
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Mientras todas las miradas de los argentinos enfocan a Alejandro Patronelli, hay otro piloto que, silenciosamente, cumple una labor notable arriba de su moto. Se trata de Javier Pizzolito, que parece estar empecinado en romper récords. En la décima etapa, que unió la ciudad chilena de Copiapó y Chilecito, en la provincia de La Rioja, previo paso por las agotadoras dunas de Fiambalá, llegó en el séptimo lugar y quedó número 21 en la tabla general.

«Es un orgullo haber vuelto a la Argentina ocupando un lugar de privilegio. Hace un año que me estoy preparando para esta competencia y no es casualidad que mis mejores etapas se den en la mitad de la carrera. Es un premio a todo el esfuerzo del equipo con el que trabajamos intensamente en mi ciudad», dice el hombre nacido en Pinamar, mientras limpia su antebrazo derecho manchado de sangre, producto de los últimos trazados. «Secuelas de guerra», lo define, entre risas.

Pizzolito está coronando, por estas horas, la mejor actuación de un argentino en la historia del Dakar sobre las dos ruedas. Sin embargo, para él este dato no tiene demasiada relevancia: «No creo que tenga gran trascendencia. A mi me sirve porque estoy haciendo una carrera aceptable. Quería demostrar que en motos hay argentinos que pueden luchar arriba y desmitificar que esto es inalcanzable». Y lanza un mensaje para el futuro: «Creo que estamos lejos presupuestariamente, pero hay que animarse y entrenar y suplir esa falta de dinero con trabajo. Hay compatriotas que están muy bien y eso nos da una buena perspectiva a futuro.»

Respecto a enfrentar a notables rivales como el español, Marc Coma o el francés, Cyril Despres, el argentino afirma que «no importa quien va arriba de la otra moto. Es un rival y si se le puede ganar, mejor. Soy un principiante y ellos son senior, pero no por eso hay que intimidarse y aflojar el acelerador».

En la segunda etapa de esta competencia, el piloto de Honda sufrió un accidente que lo relegó de los puestos de vanguardia y lo llevó a pensar en abandonar: «Tuve un problema en Córdoba. Me di un fuerte golpe y la moto se dañó mucho. No me quedó otra que armarla con las herramientas que llevaba encima y perdí más de una hora. En ese momento pensé que quedaba afuera. Pero luego me recuperé y salí adelante». Y agrega: «El hecho de ir buscando el límite tiene sus peligros. Para mí el Dakar no es dar la vuelta simplemente, sino darla de la manera más rápida posible. En esas reglas de juego, se gana y se pierde».

El carácter para sobreponerse a situaciones extremas y la resistencia a lamentarse por lo que pasó figuran en el perfil de Pizzolito. Basta con recordar que el año pasado, en la línea de largada, su moto se incendió. Sí, justo al comienzo. No le dio tiempo a nada. Ni siquiera a sentir la adrenalina de completar una etapa en la aventura más dura del mundo. Tuvo que esperar un año para tener revancha. «Aquella experiencia potenció mi espíritu y redobló el laburo pensando en esta carrera. Di vuelta la hoja y en marzo ya estaba corriendo otra vez», cuenta. Y ahora, disfruta de su presente que, además, le permitió participar de la videoconferencia que se realizó con la presidenta, en el vivac de Chilecito. «El Dakar tiene estos matices. El año pasado salí en los medios por un hecho lamentable. La idea era ser protagonista andando en moto como hoy; encima, la presidenta me felicita. Es muy reconfortante que apoye a los deportistas», sostiene Pizzolito, antes de partir hacia su carpa a descansar. Se va, caminando en soledad, sin medios a su alredor que lo abrumen a preguntas, pero con la satisfacción del deber cumplido.

DZ/km

 

Fuente Redacción Z
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