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TEMAS DE LA SEMANA

Diabetes: Una epidemia silenciosa

El tipo más frecuente, el DM2, se previene con actividad física regular y buena alimentación.

Por Fernando Molero
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Hay una epidemia que afecta a por lo menos 250.000 porteños y existen otros tantos que ya tienen factores de riesgo.
Hablamos de la diabetes, la primera enfermedad no infecciosa que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera una amenaza grave y es la cuarta causa de muerte en muchos países desarrollados. En la Argentina, según la encuesta nacional de factores de riesgo realizada por el Ministerio de Salud, la prevalencia de la diabetes en la población es del 8,5 por ciento. Alrededor de la mitad de esas personas no lo saben.
¿Y qué es la diabetes? «Es un trastorno clínico en el que el nivel de azúcar en sangre es anormalmente alto -nos explica la médica Susana Gutt, especialista en nutrición y docente de la Facultad de Medicina de la UBA-. Se produce debido a la falta de insulina o de acción insulínica, en los casos en los que hay insulina pero ésta no tiene acción efectiva.» El asunto es serio: la insulina es la hormona que permite el ingreso de la glucosa, que es el combustible de nuestro cuerpo, a las células. Además interviene en el metabolismo de las grasas y de las proteínas.
Existen dos tipos de diabetes. En la DM1 interviene una predisposición genética y su principal característica es la ausencia de insulina en el organismo.
La DM2, en cambio, se caracteriza por la falta de acción insulínica de la hormona aun estando presente en el organismo. Esta variante representa el 90 ciento de los casos de diabetes. «Si bien históricamente la padecían los adultos de entre 40 y 50 años -continúa la doctora Gutt-, la franja etaria fue bajando a entre 20 y 30 años, y ahora la tenemos en la infancia debido al aumento de la obesidad infantil, el sedentarismo y la alimentación con snacks, gaseosas y jugos azucarados.»
La diabetes es una enfermedad crónica y progresiva. Si no se atiende, genera complicaciones que son discapacitantes y que afectan la calidad de vida de quien la sufre. El azúcar en exceso en el organismo se traduce en envejecimiento prematuro, predisposición a enfermedades como la ateroesclerosis en jóvenes adultos y afecciones en distintos órganos (ojos, riñones, corazón, entre otros).
Los síntomas más comunes de la diabetes son sed y apetito intensos, orina muy frecuente, pérdida de peso y sensación de fatiga. Son más evidentes en el tipo 1 que en el 2. De todos modos, es una enfermedad que se detecta fácilmente con un análisis de sangre. El tratamiento de la diabetes tipo 1 requiere la aplicación de insulina, además de una dieta balanceada, actividad física y autocontroles diarios de glucosa.
«El diabético debe seguir una alimentación balanceada y consumir hidratos de carbono, que son fuente de energía, en vez de azúcares simples como el azúcar común, la glucosa o la miel», señala la especialista. Si bien todavía no existe una cura para la diabetes tipo 1, los avances la hacen más llevadera: la insulina ya no requiere ser conservada en heladera, los glucómetros -para medir el nivel de glucosa en la sangre- están hechos para que hasta un niño pueda autocontrolarse.
La diabetes tipo 2, en cambio, requiere sobre todo de actividad física y dieta. En este punto hay mucho para trabajar en materia de prevención.
Como señalamos al comienzo, este tipo de diabetes representa nueve de cada diez casos. La OMS calcula en 246 millones las personas diabéticas en el mundo y estima que, en la próxima década, las muertes por esta enfermedad aumentarán un 50 por ciento.
¿Cómo combatir esta pandemia? Con 30 minutos de ejercicio moderado tres veces por semana y una alimentación saludable. No tiene tanto misterio, ¿no?

 

Cómo cuidarse
* Disminuir el consumo de grasas y aumentar el consumo de fibras.
* Controlar el peso y hacer ejercicio.
* Consultar al médico y controlar la presión sanguínea.
* Abandonar hábitos tóxicos (tabaco, alcohol, etc.)

 

DZ/LR

 

Fuente Redacción Z
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