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TEMAS DE LA SEMANA

Los papelones de la AFA

Se planeó un engendro futbolístico, mostró su desorganización con la elección del DT de la Selección

Por Alejandro Fabbri
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La tarde en la que los seleccionados de la Argentina
y Uruguay se preparaban para el choque rioplatense en Santa Fe, el vicepresidente boquense Juan Carlos Crespi y hombre del club xeneize en la AFA, negó terminantemente las modificaciones en el torneo local.

Lo mismo habían dicho otros directivos consultados y alguno hasta chicaneó con un «cuando descienda Boca, el año que viene, veremos si lo cambiamos, ja».

Lo cierto es que la AFA quiso implementar un engendro, un pastiche imposible de explicar y de entender. En trazos gruesos, se planeó juntar la Primera A y el Nacional B en un único campeonato con 38 equipos, divididos en varias zonas, con una rueda campeonato y otra para mantener la categoría. Se establecían cuatro descensos y cuatro ascensos (dos del torneo Argentino A y dos de la B Metropolitana) y se anulaban los promedios de la última temporada para comenzar nuevamente este año, con el agregado de la eliminación de las promociones.

En suma, una jugada extravagante pero con tres objetivos muy claros: evitar que se produzca una conmoción similar al descenso de River, ya que los otros cuatro poderosos
(Boca, Racing, Independiente y San Lorenzo) arrancaban la temporada con serio riesgo de Promoción y hasta de descenso en caso de una floja campaña. Eso no volvería a suceder. Además, el ascenso de los equipos del interior que juegan en la B Nacional le sumaría votos a Julio Grondona para su re-re-re-re-re-reelección y le quitaría apoyos decisivos al empresario mediático Daniel Vila, que quiere (quería) sucederlo. El último y muy importante, es la nueva alianza con el gobierno nacional, vinculada a un aumento considerable del dinero que pagaría el Estado: se habla de mil trescientos millones en lugar de los seiscientos que percibieron el último año.

La pregunta quizá suene ingenua, pero se hace igual: si la presidenta Cristina Fernández de Kirchner no gana las elecciones de octubre ¿se podrá sostener el acuerdo? El supuesto gobierno de algún sector opositor ¿aceptará el monto pactado o querrá devolverle el fútbol a Torneos y Competencias y al Grupo Clarín? El arreglo había sido pensado para que el nuevo torneo y sus aportes económicos se sancionaran en la Asamblea General de AFA, pautada para cinco días antes de las elecciones nacionales.

Una chapucería mayor en la organización de los torneos principales; lo mismo que ocurre con los cambios de entrenadores en la Selección argentina. Anticipándose
al vendaval que se llevaría puesto a Sergio Batista luego de la eliminación ante los uruguayos por penales (un estrecho 5-4 tras un partido que la Argentina mereció ganar), el dirigente Fernando Raffaini -presidente de Vélez- les había preguntado a sus pares de Comité Ejecutivo de AFA si alguno de ellos hubiera contratado a Batista como técnico de su equipo. Ante la ausencia de respuestas afirmativas, Raffaini fue el único que preguntó por qué se lo conchababa para la Selección
nacional y obtuvo el apoyo de Nicolás Russo, mandamás de Lanús.

Batista se fue cuando quizá nunca debió haber firmado contrato, siendo el tercer entrenador que deja el cargo mayor en los últimos dos años, tras Basile y Maradona.

La Selección no rinde y el equipo no juega bien, encima. Y todos los ex jugadores que manejan los combinados juveniles están a punto de irse también, acusados de no formar buenos futbolistas ni conseguir éxitos deportivos.

Suenan Sabella o Martino. Hasta ahí parece extenderse la idea de Grondona y sus dirigentes satélites. No a Bianchi: «Tuvo varias chances y no quiso venir. Ahora no es el momento», acaba de pontificar Don Julio, descalificando el ofrecimiento que hiciera el técnico a través de los medios. ¿Podrá cierta presión periodística y del público torcerle el brazo? Mmm, muy difícil.

Hasta que no se asuman las carencias técnicas y formativas que tenemos, hasta que no se entienda que se perdió el tren del primer pelotón de países futboleros y hasta que no asumamos este presente repleto de mediocridades, chapucerías, frustraciones deportivas y un ego muy resistente a la necesaria autocrítica, seguiremos dándole lugar a la fantasía. En realidad, permitiendo que las pesadillas nos acompañen por cada vez más tiempo.

DZ/LR

 

Fuente Especial para Diario Z
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