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TEMAS DE LA SEMANA

Dar sangre: por cada donante se pueden salvar tres vidas

Los argentinos no tienen costumbre de donar voluntariamente. En 2015 se realizarán 63 campañas de concientización.

Por Valentina Herraz Viglieca
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donar sangre

Nadie, ni siquiera los príncipes, tiene sangre azul. A todos nos fluye por las venas un líquido rojo que nos mantiene vivos. Con más o menos glóbulos rojos, con un poco de colesterol, con factor positivo o negativo, la sangre es un bien de la humanidad. El abogado, la maestra y el chofer de taxi tienen la sangre tan igual que ante un accidente o enfermedad pueden salvarse la vida entre ellos.

“La sangre es algo que todos tenemos, no está a la venta ni tiene precio. Donar sangre es una acción solidaria y necesaria para salvar vidas”, afirma la Asociación Argentina de Hemoterapia e Inmunohematología (AAHI). En nuestro país no es costumbre donar voluntariamente. La inmensa mayoría dona sólo cuando alguien conocido solicita dadores: son donantes de reposición. Esa sangre debe ser analizada. Por lo tanto, no va a su ser querido. La que se trasfunde es sangre que ya está en el banco, que otras personas donaron.

El 14 de junio es el Día Internacional de la Donación de Sangre. La Organización Mundial de la Salud lo celebrará con el lema: “Gracias por salvarme la vida”. Se calcula que por cada donante se pueden salvar tres vidas.

“A veces no se entiende que para cualquier tratamiento lo primero que se necesita es sangre. Tanto para hacer un trasplante como por un parto que se complicó lo que se necesita es sangre”, dice Oscar Canle, responsable del Comité de Promoción de la Donación Voluntaria de Sangre y médico del hospital Gutiérrez.

Los especialistas insisten en que “las enfermedades no se toman vacaciones”. En verano o durante los fines de semana largos es cuando más donantes faltan. Y en esas mismas fechas a los pacientes que necesitan de manera crónica las transfusiones se les suman las víctimas de accidentes. “En febrero no me pude transfundir por falta de sangre”, cuenta Silvana, una joven con talasemia que necesita transfundirse una vez por mes. La talasemia es una anemia crónica, hereditaria, que destruye los glóbulos rojos. Si no se repone sangre, el daño se traslada a los órganos y puede causar la muerte.

Pero es sólo una de las enfermedades. “La principal causa de muerte de la mujer en la Argentina es la falta de sangre, por las hemorragias en alguno de los momentos del parto”, afirmó Oscar Torres, el presidente de la AAHI. Y agrega: “En estos casos no se puede esperar que el paciente consiga sus diez dadores, necesitamos un banco, que todos donemos con regularidad”.

Masivas vs. localizadas

“Los servicios sabemos la cantidad semanal de sangre que necesitamos porque está relacionada con el tipo de pacientes internados. Cuando hay una campaña enorme de donación no ayuda al objetivo final. Instala el hecho en la población pero no sirve. No se puede atender 200 personas el mismo día por falta de tiempo y de personal. Se necesita que donen diez por día” aclara Canle.

De la sangre se utilizan distintos componentes, los glóbulos rojos y las plaquetas, entre otros: “Cuando se excede la necesidad del sistema y sobran bolsas, esa sangre que cumplió su período de utilidad se descarta por vencimiento. Nadie fue beneficiado”.
La forma más eficaz de conseguir donantes voluntarios es a través de campañas en empresas: los empleados donan dos veces al año en el lugar donde trabajan. También se hacen en escuelas, universidades y hasta en los camiones sanitarios situados en la vía pública que intentan llamar la atención de los transeúntes. Una persona no se mueve hasta la sala de hemoterapia de un hospital para donar pero “si le llevás todo a su lugar de estudio o trabajo dona sin problema”, explica optimista Liliana Beker de la Red de Medicina Transfusional–. “En 2006 había cinco campañas y este año tenemos 63 anuales programadas con empresas, universidades, comunidades y escuelas”, concluye.

Si cada uno donara dos veces al año, se salvarían muchas vidas.

Fuente Redacción Z
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