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Daniel Riera: La novela que se manda por sms

La menor (Galerna), el último libro del fundador de la revista Barcelona, cuenta la historia de un hombre que escribe una novela que se pueda mandar por mensajes de texto.El escritor real, entonces, armó 60 capítulos de mil caracteres.

 

Por Juan Pablo Csipka
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daniel riera

Periodista, narrador, editor, ventrílocuo, Daniel Riera es multifacético. Ahora le toca a la ficción, con su novela La menor (Galerna), que parte de una premisa: cada uno de sus sesenta capítulos tiene mil caracteres, porque al narrador le encargan escribir una novela que se publique por entregas en forma de mensajes de texto. La historia es disparatada: dos muchachos y una chica –un triángulo amoroso– van a Nepal. Nace una nena muy especial, Himalaya, que se embarcará en aventuras con monstruos estilo El Eternauta.

“Leí una entrevista a una escritora que contaba algo similar, que no sé si lo habrá hecho, hacer una novela para celulares, y eso fue el disparador”, cuenta Riera sobre el punto de arranque de una historia que se ramifica y da pie a situaciones disparatadas, mezclando realidad y ficción.

¿Es la primera vez que armás un relato desde una ley autoimpuesta, los mil caracteres por capítulo?

En la novela anterior, Evangelios y apócrifos, hice algo parecido, ahí el límite eran 3.600 caracteres, que en los viejos tiempos en periodismo representaban 60 líneas a 60 espacios. A mí me gusta escribir a medida, lo heredé del periodismo. El relato pedía ese juego, hubiera sido absurdo no respetar la limitación formal de la novela que le encargan al narrador.

¿Por qué La menor?
Por varios motivos. La menor puede ser la nenita, Himalaya, pero también la novela es una novelita, y está ese juego con La mayor de Saer. El escribe oraciones larguísimas y acá todo es muy breve.

¿Tenías la historia en la cabeza al escribirla o la fuiste armando sobre la marcha?
No planifico nada, nunca, ni hago esquemitas, como Bioy Casares. Sé cómo empieza, pero nada más. A mí me gusta el teórico ruso Bajtin, que era muy científico, pero hablaba de Dostoievski con misticismo, que los personajes cobraban vida y le cambiaban el rumbo a la historia. Eso me parece una genialidad.

En el libro hay mucho humor, la realidad se superpone a la ficción y en sesenta capítulos de mil caracteres. ¿Es una novela en sentido estricto?

Bueno, no es un relato clásico. Incluso la novela anterior es más versátil y muy agridulce, también había cosas disparatadas, pero chocó que hubiera un personaje con cáncer. No tuvo un grado de unanimidad como sí lo está teniendo La menor, que por ahí es más redonda en su estructura. Es una novela desaforada, como a mí me gusta. El género permite más libertad de acción que el cuento o el ensayo, es más difícil de encasillar y por eso cualquier texto puede ser tomado como novela.

¿Hay alguna influencia a la hora de escribir?

Mientras escribía la novela me di cuenta del vínculo con algunos temas existenciales a la manera de Oesterheld, cómo reaccionan los personajes ante un contexto adverso, esas cosas. Por eso me permití algunas citas, como el “éramos robinsones en medio de un océano de muerte”, que está en El Eternauta, y que genera un debate entre los personajes, que están aislados y no saben qué hacer, esa cosa muy de Crusoe que tiene El Eternauta. Incluso aparece una especie de monstruo mutante que es similar a los cascarudos de la historieta, ¿no? Yo le debo mucho a Oesterheld, gracias a él entré en la literatura, a los doce años, en el 82, cuando reeditaron El Eternauta por entregas. Me acuerdo todavía de la sensación física de ir al kiosco cada jueves a buscar la revista, algo muy fuerte. Ahí hay una combinación entre la peripecia y la reflexión angustiada sobre el vacío, creo, y algo de eso quise llevar a La menor. Ojo, él tiene una tensión dramática mucho mayor, lo mío es más lúdico.

¿Se podría adaptar la novela para mandarla por entregas vía mensaje de texto, como otras novelas se adaptan al cine?

El autor-narrador de la novela encaraba la escritura porque necesitaba la plata. Yo estoy en la misma, así que si se da, vamos para adelante.

Fuente Redacción Z
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