Tiempo en Capital Federal

16° Max 12° Min
Cubierto
Cubierto

Humedad: 63%
Viento: Noroeste 10km/h
  • Domingo 16 de Mayo
    Cubierto12°   17°
  • Lunes 17 de Mayo
    Cubierto11°   17°
  • Martes 18 de Mayo
    Muy nuboso11°   15°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Cuerpos en llamas

Por Esther Díaz, escritora y doctora en Filosofía.

Por Esther Díaz
Email This Page

Es obvio que el maltrato a la mujer no es un invento de los porteños. Pero es notable la sa­gacidad de alguno de ellos para aportar originalidad al ya milenario maltrato. A las mujeres ahora se las quema. Mejor dicho, se las asesina mediante el simple trámite de rociarlas con alcohol y tirarles un fósforo. Esa modalidad siniestra se instauró en Buenos Aires en febrero de 2010. Paradójicamente, sólo faltaban pocos días para la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.

Eventualmente han ocurrido casos similares, aunque aislados. Pero lo que distingue a esta muerte es su relevancia mediática. Él es músico. Su banda tocaba en vivo cuando cientos de personas quedaron atrapadas en un incendio devastador. Es como si esa masacre, unos años después, se hu­biera replicado en la piel, la carne y los huesos de su pareja. Desde ese momento, la repetición al in­finito de la noticia de la mujer quemada, las fotos y los detalles -entre los cuales no es menor la fi­gura de una mujer en llamas tatuada en el cuerpo del marido-parecen haber despertando impulsos colectivos de violencia de género. En nuestro país, en el transcurso del último año fueron quemadas vivas veintiocho mujeres, quince de ellas murieron. En la mayoría de los casos el incendio se produjo cuando estaban a solas con su hombre.

Cobertura legal no falta, si bien no abunda. Las porteñas tienen derecho a no padecer vio­lencia, a gozar de una vida plena, a participar en actividades públicas y privadas de manera igualita­ria, a no ser víctimas de tráfico de personas o de explotación sexual. Aunque todavía le faltan de­rechos, como el de disponer de su propio cuerpo reduciendo los riesgos mediante la legalización del aborto. Pues si bien la presencia de reglas jurídicas no siempre garantiza prácticas sociales justas -los ejemplos citados son prueba de ello-, la ausencia de normativa necesariamente desemboca en tragedias. Muertes por prácticas abortivas clandesti­nas, parturientas preadolescentes con sus vaginas desgarradas, mujeres carenciadas laceradas por agujas de tejer y toda la sórdida parafernalia que acompañan estas circunstancias conocidas por to­dos pero no asumidas por nadie.

Los derechos de la mujer aumentan pero la segregación continúa. En algunos niveles se ha ga­nado algo así como una equiparación con el poder masculino. No obstante la mujer no se ha desligado del núcleo de la responsabilidad doméstica. Difícil­mente un padre falte al trabajo para llevar a su bebé al pediatra. La mujer, más que igualarse al varón, asume un peso adicional. Las nuevas adquisiciones laborales, profesionales y políticas no la liberan de las obligaciones tradicionales. A la filiación privada se le agrega la pública. Se podría decir que las porteñas, en general, ya no son reducidas a servidumbre, pero tampoco se las puede considerar emancipadas; en definitiva: ni siervas ni liberadas, sobrecargadas.

Los estereotipos respecto del sometimiento femenino sostienen nuestro entramado social. En 1927, en el Quinto Baile de los Aviadores realiza­do en el teatro Ópera de Buenos Aires, se estrenó «Arrabalero» con letra de Eduardo Calvo y música de Osvaldo Fresedo. Los autores son hombres pero el sujeto de ese tango es una mujer. Canta su amor por un macho de Puente Alsina. El compadrito la muele a palos pero ella no se preocupa ya que la faja pero la quiere, porque «la sabe de corazón».

No deja de ser llamativo que todas las mujeres quemadas en los últimos meses lo primero que di­cen, cuando son asistidas por terceros, es que fue un accidente, encubriendo al violento y desechan­do así su propio derecho a defenderse.

DZ/km

 

Fuente Especial para Diario Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario