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Cuentas en rojo: en qué se usa el dinero de todos

El Gobierno porteño pregona eficiencia pero la deuda crece año tras año.

Por Daniel Estévez
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Buenos Aires es una ciudad rica. Su presupuesto es el tercero más alto después del nacional y el bonaerense. Tiene uno de los PBI más elevados del continente y el presupuesto público local por habitante más alto del país.

Todas esas descripciones -se podrían sumar varias más- son certeras. No alcanzaron para impedir, sin embargo, que el Gobierno macrista cerrara el ejercicio 2011 con un déficit de $ 184,5 millones. Este resultado negativo se produjo a pesar de la fuerte reducción del gasto, en especial el social y de inversión, que se puso en marcha luego de las elecciones porteñas del año pasado y a pesar de la fuerte expansión de la economía en 2011. Sin la ayuda de estos dos factores, las cuentas públicas porteñas hubieran finalizado con un desequilibrio mucho mayor.

«De esta manera, la Ciudad presenta un saldo negativo por quinta vez en los últimos seis años, luego del paréntesis de 2010», dice un informe de ASAP (Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública), una entidad que desmenuza los números fiscales con una gran rigurosidad técnica. Más claro: una vez más, los números quedaron en rojo.

Pero el déficit 2011 no es el único problema de las cuentas del Gobierno. Hay que agregarle el aumento de la deuda, que a fin de año era de $ 4.098 millones. Hay que agregarle $2.015,3 millones de la deuda flotante, la que se contrae a muy corto plazo con los proveedores corrientes, que se renueva continuamente. Y hay que agregarle intereses de la deuda, que totalizaron $ 424,5 millones.

Lo sorprendente es que los números en rojo corresponden a un distrito rico, que tiene ingresos altos y una fuerte y creciente presión impositiva. ¿En qué gasta el macrismo la plata para que no le alcance? Una rápida mirada a la Ley de Presupuesto, a los recursos asignados y a las subejecuciones -los recortes, para decirlo en criollo- ofrece una respuesta elocuente.

Por ejemplo, entre las partidas de gastos, se destacan las «transferencias» a los colegios privados que sumaron 1.232,1 millones, un incremento del 35% respecto del año anterior, muy por encima de la inflación. También el gasto en «Publicidad y Propaganda» creció un 81,1% (casi cuatro veces la inflación) y suma $ 280,2 millones. En cambio, en el gasto de capital -las inversiones en infraestructura educativa u hospitalaria, por ejemplo- hubo «una desaceleración en el ritmo de expansión» y creció sólo un 28,9 por ciento.

En qué (no) se gasta

El aspecto más impactante fue el desplome de los gastos e inversiones en el área de Vivienda. Fue la partida con el mayor nivel de subejecución, aunque por lo menos 500 mil personas viven en condiciones muy precarias. El gobierno contaba para 2011 con una autorización por 887,7 millones de pesos. Pero invirtió apenas $ 395,7, el 44,6% del total, menos de la mitad.

«En algunos programas, como Viviendas con Ahorro Previo, se devengó sólo el 28,7% de los $ 156,8 millones asignados», dice ASAP. En otros casos, como el programa de «Rehabilitación La Boca», sobre $ 46,1 millones asignados, se ejecutaron $ 15,6 millones. Y en «Vivienda Porteña», un plan destinado a los sectores de ingresos medios, la ejecución fue cero.

La partida del Instituto de la Vivienda fue para 2011 de $ 686,7 millones. Sólo se ejecutó el 52,5%: $ 360,7 millones, algo que contrasta con los $ 1.232,1 millones -cuatro veces más- en subsidios a los colegios privados. Los intereses de la deuda, en cambio, insumieron $ 427 millones, $ 31 millones más que para Vivienda.

«También fue baja la ejecución del Ministerio de Desarrollo Urbano, particularmente en lo que hace al Gasto de Capital», precisa ASAP. Por ejemplo, la partida Obras de Infraestructura Urbana se ejecutó en un 76,6%. Para la Recuperación del Barrio Parque Donado-Holmberg se gastó sólo el 15,3% ($ 30 millones sobre 196 millones de pesos asignados).

Hay que reconocer que el Gobierno no subejecuta en todas las áreas. En la partida «Educación de Gestión Privada», sobre un crédito asignado de $ 1.252,7 millones, la ejecución fue de 1.246,6 millones: ¡el 99,5%! Qué contraste también con la partida «Infraestructura Escolar» que tenía un presupuesto de $727,8 millones y se ejecutaron $ 486,7 millones (el 66,9%). O el de «Equipamiento y Mobiliario» que, con apenas $ 4,4 millones asignados, tuvo una ejecución de tres millones (el 68,5%).

Otro dato clave fue el aumento de la tercerización de servicios o tareas que antes gestionaba la Ciudad. ASAP dice que «también aumentaron los contratos con personas físicas (+52%), que llegaron a los $ 546,2 millones y los contratos con empresas (+ 51,5%) que devengaron $ 653,1 millones». En ambos casos, los incrementos duplican los niveles de inflación, lo que significa que crecieron en términos reales.

Por su parte, el contrato de recolección de residuos, el más importante de la Ciudad, devengó gastos por $ 1.563,5 millones, un 31% más que los 1.393,3 millones ejecutado durante 2010. No obstante, ASAP comenta que «teniendo en cuenta que hasta el 30 de septiembre el ritmo de crecimiento del contrato era del 48,1%», se habría decidido ajustar los números de fin de año. «En consecuencia, el monto para el año siguiente (2012) se verá incrementado fuertemente», concluye ASAP.

La radiografía es clara. Parafraseando al bolero, «no es falta de recursos». Es que el macrismo invierte los recursos en pagar intereses de la deuda o en acrecentar el acaparamiento de fondos públicos para las empresas pero no en planes de vivienda social, ni en arreglar escuelas, hospitales, plazas o gestionar un sistema eficaz de transporte. En fin, en las cuestiones que facilitarían la vida cotidiana de la población.

De dónde sale la plata

La Ley de Presupuesto es la norma más importante de todo gobierno porque indica cómo recauda, sobre quiénes pesan los impuestos y de qué manera y hacia quiénes se destina el gasto y la inversión. Le sigue luego la ejecución del Presupuesto votado (cuánto dinero efectivamente se utilizó en lo que la ley establecía) y después tanto los desvíos como las ampliaciones y reducciones de partidas que muestran la voluntad del Ejecutivo por «corregir» las falencias que puedan ir apareciendo en el curso del ejercicio.

Las cifras oficiales marcan así que la dirección de la política económica y social de Mauricio Macri tiene un sesgo claramente regresivo porque, en proporción, castiga con impuestos a las franjas de la población de menores recursos y distribuye esos ingresos fiscales en mayor proporción hacia los sectores más pudientes, mientras aumenta el endeudamiento público, con su consiguiente carga de intereses, ahora en dólares. En síntesis: dime cómo y qué recaudas, cómo gastas y qué subejecutas y te diré quién eres y a quienes representas.

En total, en 2011 la recaudación fue de $ 26.213 millones. El grueso -63,1%- provino del impuesto sobre los Ingresos Brutos «y marca la predominancia de los impuestos al consumo y a la actividad económica en la estructura impositiva porteña, en una tendencia que se viene consolidando año tras año». Sin embargo, este 2012 las cosas van a ser más graves porque se agregó un fuerte incremento, de hasta el 300% y más para los sectores de menores ingresos, en el ABL (Alumbrado, Barrido y Limpieza). Otro aumento a computar es el pasaje del subterráneo, que tuvo un tarifazo del 127%.

El Iaraf (Instituto Argentino de Análisis Fiscal) advierte que el simple expediente de aumentar los impuestos tiene efectos nocivos para la economía y el poder de compra de la gente. «Hay que tener en cuenta efectos clave como que los impuestos en general reducen el poder de compra de las familias, mientras que los impuestos indirectos (como Ingresos Brutos) terminan siendo trasladados al consumidor, por lo que subir impuestos en el contexto económico actual probablemente profundice aún más la desaceleración», precisa Iaraf. Esto le cabe enteramente al gobierno porteño ya que incrementó los impuestos -de efectos contractivos y hasta recesivos- mientras el grueso de la recaudación provino de un tributo -Ingresos Brutos- que incide sobre los precios de venta y por eso los técnicos admiten que es un factor de impulso inflacionario.

Por el lado del gasto por 26.397,8 millones de pesos, el mayor incremento se dio en los gastos corrientes, como sueldos, compras de insumos y bienes, que crecieron el 34%, mientras que las inversiones (el gasto de capital) por apenas $ 3.955 millones aumentaron un 28,9%. Durante 2011, y con la mira puesta en las elecciones porteñas de ese año, el gasto tuvo una fuerte expansión en el primer semestre, para luego «cerrar el grifo» luego del tercer trimestre, una vez transcurrido el período electoral. «En esos tres meses, el gasto pasó de una tasa de crecimiento interanual del 56,6% al 16,3%», dice ASAP. El mayor ajuste del gasto se hizo en el rubro Viviendas. ¿Qué tal?

En otras palabras, pasadas las elecciones porteñas vino el ajuste que afectó en particular a los gastos en infraestructura y de vivienda, a los que se sumó, a comienzos de año, el tarifazo del subte y del ABL. El déficit del año pasado fue relativamente bajo por este ajuste del gasto y no por una gestión eficiente.

Deber más y después más

Para 2011, el monto del nuevo endeudamiento autorizado fue de $ 3.159 millones. De ese total, el Gobierno estaba facultado a emitir Letras del Tesoro por $ 550 millones. Y percibió 373,2 millones. También se aprobó refinanciar vencimientos de deuda por $ 1.200 y emitir nueva deuda por 735 millones para inversiones. «De ese monto sólo se ejecutaron $ 362,6 millones, debido a las dificultades que presentó el contexto financiero internacional».

Para las Obras de Control de las Inundaciones en las Cuencas Vega y Medrano se obtuvo financiamiento del BNDES y del BNP Paribas por $ 344 millones, cuya ejecución en 2011 fue de 102,6 millones de pesos. Además se contrajo un préstamo financiero con la Corporación Andina de Fomento por U$S 80 millones y se emitieron títulos de deuda por 300 millones de dólares. Y hubo una emisión de bonos para proveedores por $ 27 millones. De este modo, Macri fue cubriendo los gastos pateando la pelota hacia delante, para los próximos gobiernos.
En febrero de 2012, la Ciudad tomó U$S 415 millones al 9,95%, un costo financiero elevadísimo dado el escenario de bajas tasas internacionales. Eso representa una carga presente, por los intereses, y una carga futura, por los niveles crecientes de endeudamiento.

En síntesis: desde que gobierna la Ciudad, Macri aumentó los impuestos a los consumos indispensables (alimento, indumentaria, transporte), a la construcción de viviendas, a los inmuebles y a los automotores. Y contradiciendo la prédica de equilibrio fiscal y buena administración, aumentó el endeudamiento contrayendo deuda cara -la tasa de interés que pagó la Ciudad en 2010 fue la más alta pagada por las jurisdicciones del país: 12,5% anual en dólares- y destinada a financiar los gastos corrientes. El bono por U$S 475 millones que se dijo que iba a financiar la expansión del subte fue dilapidado sin vergüenza: el dinero quedó en el Banco Ciudad porque las licitaciones del subte no estaban avanzadas. Sólo ganaron los comisionistas e intermediarios.

Un Estado más chico, negocios privados más grandes, endeudamiento público, una fórmula conocida. Mientras tanto, los porteños seguimos pagando.

DZ/km

Fuente Redacción Z
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