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Cristina Banegas: «Soy una morocha laburante»

No para: protagoniza dos obras de teatro, da clases y se prepara para dirigir una nueva versión de La familia argentina, de Alberto Ure.

Por Teté Coustarot
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cristina_banegas Foto: Guille Llamos

Desde el comienzo, mi encuentro con Cristina Banegas fue poético. Me adentré en el Pasaje Coronel Cabrer, una calle angosta de casas bajas. Cuando entré en la suya, me cautivó la biblioteca del piso al techo. Me pregunte cuántos libros escucharían nuestra charla. Me inmiscuí en una casa repleta de plantas. “Cristina tiene mano para la jardinería”, me dije. Su presente la encuentra haciendo el espectáculo Los caminos de Federico, basado en textos de García Lorca y, como no podía ser de otra manera, me dejé llevar por su poesía.

Lo que estás haciendo ahora es muy coherente con vos.
Sí, totalmente. Jorge Vitti –director de la obra–, me convocó para interpretar el papel que hizo Alfredo Alcón hace treinta años. Cuando lo vi en su momento, quedé fascinada por un trabajo precioso y deslumbrante. Era un desafío trabajar sobre esa imagen, pero me animé porque tengo una relación muy íntima con la poesía. Además, es muy buena la selección de textos. La había hecho Alfredo con Luis Pasqual, el director español, y hay textos de conferencias, de reportajes, de cartas, poemas, sonetos, fragmentos de obras de teatro… También canturreo un poquito, porque tomé algunas de las antiguas canciones populares españolas que Lorca recopiló.

¡Es impresionante todo lo que hizo tan chico!
Su obra es sorprendente por la vitalidad, la sensualidad, la energía, su imaginación extraordinaria y esa frondosidad que tiene. A demás de hacer los hits de Lorca, también hago poemas de Poeta en Nueva York y Sonetos del amor oscuro, que son menos frecuentadas. Estamos en el Centro Cultural de la Cooperación, un lugar que está bien ubicado y tiene una buena programación. Ahí ya hice La señora Macbeth de Griselda Gambaro, una versión de Molly Bloom del último capítulo del Ulises de James Joyce. Y también dirigí La familia argentina, de Alberto Ure con la que nos fue muy bien.

¿Y ahora comenzaste una nueva obra en el Teatro Cervantes?
Es la última obra que escribió Griselda Gambaro, y debo decir que la escribió para mí. Es una obra basada en el mito de Casandra, la que predecía en las tragedias griegas y nadie le creía. Es una vieja que vengo a interpretar yo.

Cristina no para de trabajar. Le pregunto cuántos días va a trabajar haciendo dos obras a la vez. “Soy una morocha laburante”, me contesta. Y todavía nos olvidábamos de una cosa, de su grupo de alumnos en El Excéntrico de la 18, el teatro que tiene desde hace casi treinta años, al que le ayuda a administrar su hija, Valentina Fernández de Rosa.

¿Te gusta la docencia?
Me gusta, es algo que hago hace muchos años y que además me ayudó a subsistir porque vos sabés que ser actriz no es algo fácil… y sobre todo cuando uno intenta hacer sólo lo que quiere.

¡Qué suerte que pudiste encontrar algo permanente que te guste!
Yo estoy haciendo un chiste últimamente: no sé cómo me las arreglé para no poder vivir ni del teatro ni de la docencia.

Me distraje con una foto de tu mamá, Nelly Prince. ¿Cómo está ella?
Bien, a pesar de la edad que tiene, es una persona con una vitalidad, una memoria y una curiosidad envidiable. Siempre está muy conectada. Canta muy bien.

¿Qué lugares son los que te gusta estar en Buenos Aires?
Amo Buenos Aires y su vida cultural, me parece una ciudad tan activa, tan encendida, tan abierta. Es única en el mundo. Hay una actividad teatral loca en Buenos Aires. Cuando nosotros empezamos con El Excéntrico, éramos tres los lugares que reuníamos la actividad teatral con la docencia, pero ahora son incontables.

Yo siento que somos festivos. Y que, a pesar de todas las crisis, en cuanto tenemos la posibilidad, celebramos la vida.
En estos últimos treinta años de democracia, se recuperó la posibilidad de festejar. Eso en sí mismo es algo para celebrar. Y Buenos Aires tiene un desarrollo cultural extraordinario. Los que somos más grandes y padecimos la dictadura, podemos decir que en estos últimos años recuperamos las celebraciones, las fiestas populares, los festivales. La cultura de los pueblos no tiene precio.

Fue muy lindo, hiciste una descripción de Buenos Aires desde la perspectiva de la gente. Además de estas obras, ¿tenés tiempo para hacer algo más?
Tenemos la idea de volver a hacer La familia argentina, conmigo como directora. Será para finales de este año o principios del año que viene.
Vi a Cristina como esas personas a las que les gusta estar haciendo algo y planificar su próximo paso, me confesó que siempre hacía muchas cosas a la vez. Y como no podía ser de otra manera, me quedé unos minutos escuchándola recitar un poema de García Lorca. Voy a ser egoísta y el poema me lo guardo para mí, quien quiera escucharlo, ya sabe donde los recita todos los martes…

DZ/sc

 

Fuente Redacción Z
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