Tiempo en Capital Federal

30° Max 24° Min
Despejado
Despejado

Humedad: 48%
Viento: Este 32km/h
  • Jueves 21 de Enero
    Despejado23°   29°
  • Viernes 22 de Enero
    Despejado21°   29°
  • Sábado 23 de Enero
    Despejado24°   31°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Cristina Banegas: ‘Puedo sentir la incomodidad de los espectadores’

La actriz hace de una mujer que engaña a su marido y dice lo que una mujer no se anima ni a pensar.a

Por poli-sabates
Email This Page

Ha interpretado, a lo largo de su carrera, a dos de las antiguas mujeres griegas más importantes del teatro como Antígona o Medea. Se ha puesto en la piel de Lady Macbeth y hasta ha actuado de Eva Duarte de Perón. Cristina Banegas no se las busca fáciles. Por estos días, la reconocida actriz lleva adelante un nuevo desafío: encarnar en un unipersonal a Molly Bloom, personaje femenino central y dueña del monólogo que ocupa el último capítulo de la novela Ulises, de James Joyce. Una mujer que engaña a su marido y piensa (y dice en escena) todo lo que una mujer de su época no se animaba a pensar.
Hace 13 años que Banegas pensó este espectáculo e hizo la primera adaptación y traducción del texto junto a Laura Fryd (luego se sumaría Ana Alvarado), pero hasta el pasado enero, cuando se cumplieron los 70 años de la muerte del escritor y sus derechos pasaron a ser universales, se le había negado la posibilidad de ponerlo en escena. Hoy su estreno tiene un doble significado: coincide con que la actriz celebra sus 45 años en el teatro y también con el décimo aniversario del Centro Cultural de la Cooperación, donde se exhibe la pieza.
¿Por qué le interesó hacer el monólogo de Molly Bloom?
Me resultó interesante cómo construye Joyce el pensamiento de una mujer como Molly y cómo logra meterse dentro de su subjetividad más íntima. Se supone que Joyce ha tomado mucho de su mujer real, pero Molly es un personaje de ficción, y como tal la interpreto tratando de apropiarme de su discurso transgresor, tratando de que el personaje se sostenga desde la concepción de una subjetividad ficcional que es la de ella, no la mía. Me divierto mucho haciéndola y estoy muy contenta de hacer un trabajo que está corrido de lo que venía haciendo en el último tiempo, que era tragedia griega o dirección.
La Molly de Joyce piensa mientras está acostada al lado de su marido durante una noche de insomnio. En tu versión, el personaje está parado en el centro de la escena y el monólogo adopta una estructura de concierto. ¿Por qué ese cambio?
En un primer momento pensamos hacerlo con una puesta en escena, con una cama, una escupidera, el marido y todo lo que aparece en el relato original. Pero después fue apareciendo una certeza de que ese discurso era un discurso musical y que el tratamiento que pedía el texto también lo era y sobre todo de que una puesta en escena iba a correr la impronta de esa voz dentro de esa cabeza. Por eso preferí que fuera más un concierto y que la directora fuera Carmen Baliero, una música que ha trabajado mucho con los mejores directores de la Argentina. Joyce construye el discurso de Molly en ocho grandes oraciones sin signos de puntuación. Me pareció un gran hallazgo y un gran acierto. Esa estructura crea las correntadas de asociaciones del pensamiento sin censura de Molly.
Hablando de la falta de censura, el discurso de Molly está repleto de comentarios de índole erótico, deseos íntimos y anécdotas sexuales, entre otras cuestiones. ¿Puede decirse que fue una adelantada para su época?
Y… en ese momento la edición fue prohibida y retirada de la venta en Estados Unidos. Es bastante incómodo y transgresor. Pero en realidad creo que en 1922 eran mucho más modernos que nosotros, porque el texto sigue siendo controvertido. Sigue manteniendo su filo, su riesgo y su ruptura, por más que después de Joyce se hayan hecho textos como éste. Mientras estoy en el escenario puedo sentir la incomodidad de los espectadores, sobre todo de los hombres.
Entonces, ¿no cree que hoy una mujer pueda decir con naturalidad el discurso de Molly?
Depende de qué mujer, pero en general no me parece. No creo que éste sea un discurso que hoy en día pueda decir con normalidad una mujer, simplemente porque siguen existiendo la censura y la represión, tanto para enunciar palabras como éstas, para formularlas exteriormente, como para pensarlas. Por supuesto que hay mujeres liberadas que no se censuran. Las hay ahora y las hubo también en 1920 y en 1810. Pero en general son bastante excepcionales.

DZ/LR

 

Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario