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TEMAS DE LA SEMANA

Crisis en la educación porteña

Luego de la polémica por incidentes en el Liceo Nro. 10, la política en Educación queda al desnudo.

Por Franco Spinetta
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Un episodio dramático de violencia adolescen­te, protagonizado por alumnos del Liceo 10 «Ricardo Rojas» y un padre agre­dido por los jóvenes, fue la cortina de humo para ocultar la situación de precariedad en la cual están la mayoría de las escuelas porteñas. Las imágenes de la pelea recorrie­ron todos los medios y sirvieron para aplacar, momentáneamente las protestas por las deficiencias en la gestión del ministro Esteban Bu­llrich.

Durante las primeras horas el funcionario instaló la idea de un desborde en la disciplina y no dijo que un luchador profesional ha­bía sopapeado a los alumnos ¿Qué estaríamos hablando ahora si un chico hubiera caído, gravemen­te golpeado por el padre indignado?

Según la De­fensoría del Pueblo de la Ciudad, todavía existen unas 55 escuelas que no poseen servicio de gas. Para la UTE, estamos en una situa­ción de «emergencia educativa». Para Bullrich, en cambio, el eje de la disputa pasa por qué hacer con los chicos indisciplinados.

La semana pasada, el ministro afirmó -en declaraciones a Radio Continental- que María Sorace, di­rectora de Liceo 10, no continuaría en el cargo. Incluso, Bullrich llegó a afirmar que analizaba «la suspen­sión (de los chicos) por una canti­dad de días y, llegado el caso, tam­bién la expulsión». 

«El ministro desconoce com­pletamente el funcionamiento del Estatuto del Docente: él no puede echar, ni suspender a nadie», ase­gura Roberto Araujo, delegado de la Junta Interna de ATE. De he­cho, Bullrich dio marcha atrás con su compulsión sancionatoria y sólo avanza un sumario por el desempe­ño de Sorace.

El lunes 14, el titular de la cartera educativa visitó el
Liceo 10 y dio una conferencia de prensa junto a la di­rectora. Allí, afirmó que el «país no se arregla con piquetes» y que hace falta «diálogo, apertura y no violen­cia». Además, les pidió a los alum­nos «bajar la soberbia», en relación al método de protesta. Por su par­te, Sorace anunció que los chicos hicieron un pedido formal de dis­culpas a Gabriel Emanuelli y que, como acción compensatoria, de­berán «hacer un trabajo reparativo fuera del horario escolar». Se supo después que esos trabajos «com­pensatorios» serán refacciones edi­licias. Es notable que mientras flo­recen informes que dan cuenta de subejecución presupuestaria en las escuelas públicas, a los alumnos que padecen frío, desde hace tres años, ahora se los mande a reacon­dicionar un edificio bajo responsa­bilidad de la Ciudad.

Hay muchas preguntas sobre los fondos educativos. ¿Qué ocu­rrió con la plata de dos terrenos, por valores millonarios, que el Go­bierno de Macri vendió, el prime­ro al grupo IRSAen 95 millones de pesos, y el segundo al empresario Eduardo Constantini, por 181 millo­nes de pesos? (Ver recuadro).

Durante la improvisada confe­rencia, una escuadrilla del Ministe­rio intentaba barrer el polvo deba­jo de la alfombra colocando tapas de inodoros y arreglando un tubo fluorescente que colgaba del te cho del baño de mujeres. Además, como pudo constatar Diario Z, en el Liceo 10 hay numerosos vidrios rotos reemplazados por plásticos, sillas en mal estado, bancos rotos apilados y varias aulas en franco de­terioro y donde las estufas son sólo un recuerdo.

De todas maneras, el conflicto le sirvió a Bullrich para sacarse un peso molesto de encima. El único que efectivamente recibió una san­ción fue José Azerrat, director ge­neral de Educación Media, quien fue desplazado de su cargo por­que, según el ministro, «sabía lo que ocurría en el establecimiento como la falta de gas y los proble­mas con la cooperadora», pero no lo comunicó a las autoridades.

Sin embargo, las razones esgri­midas por Bullrich fueron desmen­tidas por Azerrat. «Yo me negué al cierre de divisiones por falta de alumnos que van a hacer ahora en fines de junio», asegura. El ex fun­cionario del Gobierno afirma que «la situación edilicia en el liceo Ri­cardo Rojas es habitual en los cole­gios porteños, pero se montó ese show televisivo que terminó con los incidentes y que generó una pre­sión mediática sobre el ministro que enseguida dijo que iba a echar a alguien, pero no pudo hacerlo porque los chicos están amparados por la ley». «Entonces me despiden a mí, es ridículo», denuncia.

El desplazamiento de José Azerrat responde entonces al plan de ajuste que desde el Minis­terio de Educación encaran desde hace dos semanas, con el despido de unos cien docentes y la reduc­ción de salarios y horas cátedra de otros doscientos trabajadores de la educación, entre los que se encuentran los de los cursos ves­pertinos. Los vespertinos suelen ser los cursos que eligen quie­nes trabajan y estudian. En ellos consiguen acomodar su doble im­posición para terminar la escuela secundaria, algo por lo que abo­gan fuertemente los educadores, quienes señalan que la primaria es un paso nimio en la preparación profesional para los desafíos del mundo que se viene. O ya está.

En el conflicto educativo tam­bién intervino el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, ante la realidad de escuelas sin gas respondió: «El año que viene los problemas serán un triste recuerdo del pasado». Expli­có luego de que habían apareci­do nuevas escuelas con problemas porque muchas de las reparadas «al poner en marcha las instalaciones, empezaron a fallar, tenían fugas».

La actitud de Esteban Bullrich tiene un aire contradictorio, puesto que por un lado ataca a la comuni­dad educativa buscando «medidas ejemplificadoras» para alumnos y directivos, pero por el otro no re­suelve la deficiente infraestructura escolar, donde no sólo hay escuelas que no poseen gas, sino que mu­chas se encuentran con riesgo de derrumbe. De hecho, la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE-Ctera) exigió a las autoridades la declaración de la emergencia edu­cativa en la Ciudad ante los graves problemas que padecen las escue­las, «debido a la escandalosa sube­jecución del presupuesto», que ron­da el 1% del total.

Para el legislador del Encuentro Popular para la Victoria, Francisco «Tito» Nenna, «el macrismo consi­dera que las cosas no se arreglan con piquetes porque prefiere que las escuelas públicas se vengan aba­jo y que sólo quede en pie la educa­ción privada».

La polémica en torno a los inci­dentes entre los alumnos y Gabriel Emanuelli creció luego de que se supiera que Emanuelli es luchador profesional de catch (lucha libre) y que participó hasta hace poco en 100% Lucha, el programa televisivo que se emite por Telefé, donde su personaje era «Rottweiler, el hom­bre perro» (ver recuadro).

El ministro de Educación ¿no debería haber protegido a los chicos de la agresión de un luchador profe­sional de catch? «No sorprende que el mismo Gobierno, que mandó a perseguir y espiar a los docentes en huelga y a los estudiantes que to­maron escuelas en 2008, opte aho­ra por defender a un hombre que practica lucha libre antes que a un grupo de adolescentes que pelean para no pasar frío en las aulas», dis­para «Tito» Nenna.

En el mismo sentido, la dipu­tada de Proyecto Sur, Laura Gar­cía Tuñón, sostiene «el macrismo, en lugar de ocuparse de los pro­blemas edilicios de la escuela, que por otra parte ése era el reclamo de los alumnos en la puerta de la insti­tución, se encarga una vez más de sancionar a los docentes».

 

Fuente Redacción Z
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