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TEMAS DE LA SEMANA

Conductas: La herencia animal

Hombres y mujeres tienen un desarrollo diferente de los sentidos, que incide en la forma de actuar y en la excitación.

Por Juan Carlos Kusnetzoff
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Airbrushed Airbrushed --- Image by © Robin Max Marder/Illustration Works/Corbis

Ningún niño, luego de ver un film de dibujos animados de Disney y disfrutar de Mickey o del Pato Donald, cree que se lo encontrará cuando salga del cine, en la calle o en su casa.

En cambio, un adulto que mira “porno” cree que los penes tienen de verdad esos tamaños, que las duraciones de los coitos tienen la extensión de todo el film y que las mujeres de esas filmaciones gozan infinidad de orgasmos.

Los niños distinguen claramente entre ficción y realidad concreta. Son psíquicamente normales. Algunos adultos, no tanto.
Aun hoy, en pleno siglo XXI, nos asombramos al advertir cuán ingenuos –cuán “niños”– en relación a la sexualidad humana son algunos adultos. Y cómo sabiendo eso otros adultos se aprovechan de esos “niños” y promueven operaciones quirúrgicas, cremas maravillosas o procedimientos y aparatos que alargan el pene. En realidad, sólo alargan el bolsillo de esos profesionales.

Es muy común el uso de la pornografía. Y estoy refiriendo el problema de las parejas, porque el uso es predominantemente de los hombres, ya que prácticamente no existe pornografía para mujeres.

La explicación es relativamente simple: por herencia animal, los machos tienen fuertemente desarrollados los sentidos de distancia: audición y vista. La sobrevivencia, la vigilancia para defenderse de los enemigos naturales, así como la necesidad de abastecer a la hembra que está amamantando a la cría, hace que estos sentidos se desarrollen mucho más que los de su compañera, ya que la hembra desarrolla los tegumentos, un revestimiento epitelial que cubre las superficies externas del organismo, como elemento predominante.

Haciendo una extrapolación casi forzada, diríamos que el sentido de la caricia es el mejor y el más adecuado para alcanzar alturas excitatorias en las mujeres.

En tanto, la moda, con su predominancia visual, busca llamar la atención de los varones, que pasarán a mirar, “piropear” y conquistar a la mujer.

La estructura genito-sexual de una mujer, muestra una “introversión” de los órganos. Simple: la naturaleza la ha dotado de la posible maternidad y el alojamiento del nuevo ser dentro del cuerpo. Luego, el amamantamiento, hará resaltar la piel y las mucosas, en el largo y ancestral antecedente de un pasado animal.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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Diario Z
Médico sexólogo clínico. Director del Programa de Sexología Clínica del Hospital de Clínicas. Jefe de Cátedra Libre Sexología Clínica.