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TEMAS DE LA SEMANA

Cómo encarar una dieta vegetariana

Existe el mito de que ser vegetariano adelgaza. La nutricionista Vanina Repún explica cómo abandonar la carne sin arriesgar la salud.

Por Valentina Herraz Viglieca
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Es nutricionista y la mayoría de sus pacientes son vegetarianos, como ella. Vanina Repún propone trabajar los trastornos de la alimentación desde otra mirada. En su blog, Nutrición Inteligente,  comparte la información y las experiencias que llegan a su consultorio.

Frente al puesto de diarios, más de la mitad de las revistas ofrecen la dieta que nos va a volver esbelto, delgado y saludable. ¿Funcionan las dietas sin supervisión? ¿Se puede bajar de peso siguiendo los consejos de un semanario? La licenciada Vanina Repún opina que “los resultados y consecuencias dependen del tiempo que se sostenga, del estado de salud previo y de qué propuesta haya publicado esa semana la revista”. Hacer una dieta sin supervisión puede generar problemas. Una de las consecuencias adversas suele ser la falta de nutrientes porque se eliminan familias de alimentos. “Sostenidas en el tiempo, las dietas hiperproteicas, que no tienen nada de hidratos, sobrecargan de proteínas los riñones”, explica Repún y agrega: “Las bajas en calorías pueden traer debilidad y cansancio”.

Repún dice que a su consultorio llegan dos tipos de pacientes, el que de manera consciente quiere cambiar su alimentación y abandonar la carne y el que se enteró de que ser vegetariano te vuelve flaco. “Con las dietas hay mucho pensamiento mágico y el dietero crónico, que sube y baja de peso, viene porque esta vez le toca probar con “la vegetariana”, comenta la nutricionista. “El vegetariano que lo hace por convicción no especula con las calorías. El otro ya hizo la dieta del astronauta y ahora prueba con la del vegetariano. Y si a los 15 días no bajó de peso, vuelve a comer carne.” Sin embargo no alcanza con ser vegetariano para cuidar la alimentación, muchos sólo eliminan la carne pero no controlan su salud: “Hay mucho vegetariano que sólo come sándwich de queso”, se fastidia Repún.

Que los vegetarianos son flacos y que están livianos es información extendida pero ¿es verdad? “Si hacés las cosas bien sí, pero si cambian carne por fideos, no”, aclara la licenciada y continúa: “En ese caso van a faltar todos los nutrientes y es el momento cuando los médicos odian a los vegetarianos porque hacen desastres”. Para Repún el tema es como un perro que se muerde la cola: los vegetarianos no van al médico para no escuchar recriminaciones por no comer carne. Y los médicos los recriminan en vez de explicarles qué alimentos sirven para sustituir lo que dejaron. En síntesis: la información no circula correctamente. “Hay que comer frutas secas, legumbres, hortalizas todos los días, no un guiso de lentejas cada tanto”, ejemplifica la licenciada en nutrición.

Dar la vuelta al perro

En los asados familiares hay lugar en la parrilla para unas berenjenas, succhinis o morrones. Las semillas llegan a las casas menos pensadas y ya son muchos los kioscos que venden frutos secos como snacks. Se han extendido los restaurantes vegetarianos e incluso en la mayoría de las cartas hay un apartado de menú vegetariano. No es imposible pasarse a la banda “vegeta” y ser parte de la vida social. Pero como con todo hay que ser responsable y buscar un médico que acompañe el cambio y custodie una alimentación equilibrada, sin pérdida de nutrientes.

Se elija la alimentación que se elija, Vanina Repún hace un último llamado de atención: para estar de verdad livianos y saludables hay que contrarrestar las 8 o 9 horas que se está sentado frente a la computadora o parado ante el mostrador. El ser humano necesita estirar las piernas Repún dice: “Cuando uno come más liviano, camina un poco y respira bien; todo funciona mejor. El cerebro, el ánimo y el cuerpo funcionan mejor. No hay un misterio: hay que mover el cuerpo, comer variado y saludable, descansar, tomar agua. Caminar entre la casa y el trabajo unas cuadras, ir al parque el fin de semana y dar la vuelta al perro. Todas cosas posibles.

¿Y los chicos?

Ya existen familias con segunda generación de vegetarianos y la lupa está puesta en si los niños y las niñas se pueden desarrollar plenamente sin comer carnes. Repún sostiene que es posible “si se planifica la alimentación, si se cubren todos los grupos de alimentos, en las cantidades mínimas necesarias”.

Pero advierte que con las cosas mal hechas “el riesgo es muy alto y más en el embarazo ya que el bebé no absorbe toda esa información en los primeros años”.

Para la nutricionista, los vegetarianos que no se sienten contenidos por la medicina son un grupo en riesgo. La situación es delicada tanto para la embarazada como para el bebé en formación. “No es como un adulto al que le das una vitamina y lo compensás”.

 

DZ/JPC

Fuente Redacción Z
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