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TEMAS DE LA SEMANA

Comidas de verano: Vade retro, golosinas y gaseosas

Frutas, verduras, cereales, agüita. Cómo cambiar los hábitos alimentarios, ayudados por las vacaciones.

Por Valentina Herraz Viglieca
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© Copyright 2013 CorbisCorporation 09 Sep 2012 --- Father helping baby boy drink from cup --- Image by © Mareen Fischinger/cultura/Corbis

Se vienen las vacaciones, el calor, la sed infinita y, en algunos casos, la falta de apetito. Se viene la colonia, la visita a la casa de los amigos, los días de pic nic en el parque. Para los que pueden un poquito más, se vienen las vacaciones fuera de la Ciudad.

La rutina se cambia por dos meses y podemos aprovechar para aprender cosas nuevas con los chicos y para tratar de modificar hábitos que sirvan para mejorar el año que viene. ¿De qué hablamos? De la comida.

El alimento, fundamental para el desarrollo y el crecimiento físico e intelectual de los niños, es un problema; por falta de tiempo, de dinero y de gusto. “Hay veces que con el calor se va el hambre”, dice la nutricionista Patricia Casavalle, y continúa: “Igual hay que hacer las cuatro comidas adaptándolas a la temperatura, lácteos fríos, ensaladas con carne cocida fría, pescado, pollo, papa, lenteja, choclo, fideos, arroz, arvejas. De postre siempre una fruta”.

Casavalle es médica especialista en nutrición infantil del Hospital de Clínicas, atiende chicos con diversos problemas alimentarios todos los días y nos puede ayudar con algunas ideas para corregir problemas con la comida. Uno de los más frecuentes es que los chicos no desayunan, prefieren quedarse remoloneando en la cama y comer algo en el primer recreo del colegio. Como a la colonia se entra un poquito más tarde, podemos aprovechar para volver a generar el hábito de desayunar en casa y explicarles a los más chicos por qué es tan importante.

“En la casa uno desayuna una porción de lácteo, yogurt o leche y pan o galletitas de agua con queso y dulce, mientras que en el colegio o en la calle eso se cambia por alfajores, facturas y gaseosas”, dice Casavalle, y agrega: “Lo que están haciendo los niños es consumir energía pero cambiando el calcio y las vitaminas por azúcares, grasas y sal”. ¡Nada bueno!

Hay que tener en cuenta que todas las comidas deben contar con “una porción de carne, hidratos de carbono complejos como la polenta, arroz, fideos, papa, batata, legumbres, choclo y otra parte de vegetales crudos o cocidos”, agrega.

¿Qué llevar en la vianda?
Parece que el tupper de los chicos siempre tiene que tener lo mismo: sándwich de jamón y queso con mayonesa, un alfajor y un cartoncito de jugo o gaseosa. Los chicos nunca se cansan de comer eso o pizza fría o porquerías en McDonald’s. El que se cansa es el cuerpo, que se queda sin nutrientes y se va debilitando aunque a veces por fuera no se note.

Muchos chicos a los que se ve bien no están bien. En general se piensa que delgado es signo de salud y no: los delgados también pueden sufrir faltantes de nutrientes por mala alimentación.

“Tarta de calabaza; salpicón de pollo con zanahoria y arvejas; sándwich de pan integral con pollo, lechuga, tomate, queso untable o mayonesa en sachet; arroz con atún, tomate y zanahoria; milanesa de carne con bocaditos de acelga. Y de postre siempre, pero siempre: fruta”, recomienda Casavalle como un menú variado para toda una semana.

“Los chicos no me van a querer”, sonríe, pero está claro que de lo que se trata es de tomarse el tiempo y enseñarles que la comida no es solo buen gusto, es sobre todo buen vivir.

Además las comidas de verano son frescas y se pueden hacer con los chicos, pedirles ayuda en la cocina y aprovechar el rato para charlar. Este menú no sólo sirve para la vianda, bien vale para la casa durante los meses de calor, para llevar al parque si uno se va a pasar el día, para comer en vacaciones, son todas cosas que se pueden comer frías y que nutren.

¿Jugo, gaseosa o agua?
“Siempre agua”, recomienda Casavalle y agrega: “La gaseosa o los jugos no sacan la sed porque son muy dulces, además perjudican por la cantidad de calorías que incorporan sin que siquiera lo registres y además generan caries”. Lo más importante es que los niños se acostumbren a tomar agua y no que todo lo que toman tenga azúcar. El chico que toma agua cuando se le acaba lo que llevó puede volver a conseguirlo, durante el verano es muy importante mantenerse hidratado. Las gaseosas, los jugos artificiales, al igual que las facturas y las golosinas, hay que comerlas de vez en cuando, no todos los días, comerlas para darse un gusto pero sabiendo que no es alimento.

Recomendaciones

  • Usar las vacaciones para volver a aprender a desayunar en casa: leche o yogurt y pan o galletitas de agua con queso untable y dulce.
  • Hacer las cuatro comidas aunque el calor saque el apetito: alimentos fríos, en ensalada o salpicón o tartas, fácil de comer y completos en nutrientes.
  • Beber abundante agua: no tiene calorías ni produce caries. Es la única bebida que pueden tomar todas las personas aunque estén enfermas.
  • El postre: ¡siempre fruta! Las golosinas y “postrecitos” deben comerse cada tanto. La fruta ayuda al crecimiento.

 

 

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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