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Club Social y Deportivo Barracas, donde nació la marcha peronista

Casi centenario, el club Barracas Juniors privilegia hoy a niños y a jubilados.

Por daniel-goni
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Las imágenes de Oscar “Pocho” Pianetti posando en La Bombonera y de Juan José Pizzuti, entre leyendas del fútbol y de otras disciplinas deportivas, son testigos desde las paredes de las nuevas generaciones que visitan hoy Barracas Juniors.

Con más de 600 socios de perfil altamente participativo, el club, fundado en 1912, cumplió 99 años el 30 de julio y trabaja en el libro del centenario, con la reseña histórica de su derrotero.

Ricardo Castorina, presidente de la institución, abre la charla poniendo el acento en el permanente trabajo de los directivos para sacar a los chicos de la calle por medio de la escuelita de fútbol, en la que participan ochenta pibes. Otra opción para los chicos es el tenis. Ése es uno de los horizontes actuales más fuertes del club. Pero la nostalgia pone el acento en la número cinco.

Los nombres de futbolistas como Roberto Mouzo, Silvio Marzolini, Enzo Trossero, Norberto “el Muñeco” Madurga y Hugo Villaverde se escalonan en las historias y anécdotas ligadas al club y llegan desde la memoria de quien los ha visto pasar por él y continúan vinculados afectivamente, lo que los lleva a regresar cada tanto. Como es el caso de Pizzuti, aquel gigante del “equipo de José”, hoy con 84 años.

El presidente exhibe con orgullo una gigantografía de Ricardo Bochini autografiada y dedicada con especial rúbrica, en oportunidad del homenaje que se le hizo en Barracas Juniors.

Castorina señala que el club está permanentemente abierto a la comunidad e interactúa con las entidades intermedias de la zona en forma intensa a través de actividades vecinales, eventos escolares y la disposición del salón de actos para conferencias y charlas. El presidente remarca el carácter de asociación civil sin fines de lucro de Barracas Juniors que, aclara, no es la media común por la zona. 

El funcionamiento del centro de jubilados dentro de la sede es otro de los destacados. Con un espacio especialmente asignado, los jubilados disponen de cocina y buffet individual, lo que les permite en cierto modo autogestionar sus actividades. 

De manera cotidiana puede vérselos entretenidos en la mesa de pool y a otros, café de por medio, tirando dados con entusiasmo, entre risas y ocurrencias, festejando alguna picardía. Otros prefieren los cursos de yoga o poesía. 

Los asados de los martes a la noche son un clásico: allí se discuten las políticas a seguir y se arriba a acuerdos en forma consensuada. Todo un estilo.

De cara a la autopista y con la avenida Montes de Oca a sus espaldas, Barracas Juniors acumula una rica historia atravesada por la centuria, con todos sus avatares políticos y sociales.

Muy apegado a la institución desde 1974, Castorina recuerda que el club funcionó anteriormente en la calle Río Cuarto 1455, entre Azara y España –actualmente Jovellanos– y en 1987 se mudó a una de las calles principales de Barracas, General Hornos, entre California e Iriarte.

Avatares políticos y sociales unieron a Barracas Juniors con los orígenes de la melodía de la marcha peronista, cuya entonación y métrica –según la tradición oral– proviene de la marcha del club, compuesta allá por la década del 30, y que también fue usada por la Federación Gráfica Bonaerense, de Avellaneda

La letra de la Marcha de Barracas Juniors dice, al comienzo: “Los muchachos de Barracas todos juntos cantaremos y al mismo tiempo daremos un hurra de corazón”.

Castorina cuenta que en épocas de proscripción del peronismo, como durante las dictaduras de 1955-1958 y 1976-1983, los socios no podían entonar la canción del club en espacios públicos. Esta prohibición suma puntos a la leyenda sobre el origen de la famosa melodía.

Una de las puertas de ingreso por el sur a la Ciudad de Buenos Aires, Barracas cobija en su seno a esta institución casi centenaria que, al decir de su presidente, “es como la propia familia agrandada” y extiende sus generosos brazos a quien guste acercarse.

DZ/fs

 

Fuente Redacción Z
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