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TEMAS DE LA SEMANA

Cliches de género: basta de “machos” y “sumisas”

El doctor K. dice que ya es tiempo de dejar atrás lo de la potencia masculina y la fragilidad femenina. ¿Qué roles se asumen sin darse cuenta que no favorecen a la verdadera satisfacción?

Por Juan Carlos Kusnetzoff
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Tradicionalmente se espera que en la cama los hombres se comporten de determinada forma y las mujeres de otra. Eso, en algunos casos, se ha mantenido más o menos incólume. Pero estamos en el siglo XXI y hay notorias diferencias en las nuevas generaciones. Nunca fue lo mismo, y ahora menos, lo que hacen los padres que lo que hacen los hijos.

El varón debía mostrar firmemente que sabía todo y la mujer, nada. La rigidez de estos estereotipos sociales tuvo consecuencia notables: se creía que el hombre era “más macho” si se mostraba seguro y que la mujer no debía manifestar ostentosamente excitación sexual. Incluso se esperaba que pasara por la experiencia como ausente. Eso era considerado una “virtud”.

Sin explicitarlo, al hombre se le permitía tener otras mujeres, destinadas al placer. Las “decentes” eran para casarse y se quedaban en la casa, destinadas a la reproducción. Este aspecto alcanzaba su paradigma máximo con el “debut” sexual de los hijos adolescentes, conducidos por algún tío o a veces el padre a iniciarse con prostitutas.

No me sorprende la enorme cantidad de varones necesitados de ayuda profesional que llegan actualmente al consultorio, porque se sienten avergonzados, inhibidos, plenos de fantasías catastróficas sobre su futuro. En la mayoría de los casos, veo sentimientos de humillación e inferioridad y evaluaciones desastrosas sobre la capacidad sexual.

Muchas mujeres, por el contrario, comenzaron a vivir plenamente su sexualidad después de tener a su primer hijo, una vez cumplidos los mandatos familiares y sociales. Recién entonces se permitieron disfrutar de su natural sentir frente a las caricias eróticas de sus compañeros. Otras, lamentablemente, no lo lograron ni siquiera entonces.
Ya vendrían tiempos mejores. Hoy las cosas son algo diferentes. Los medios de información han contribuido, y mucho, a aflojar esos estereotipos, a denunciarlos, a ver con buenos y tiernos ojos el amor y la cama de los jóvenes, entre muchas otras conquistas.

Para que esto funcione bien, es necesaria la educación sexual, adecuada a la edad y a la noción de que para iniciarse en el camino del coito hay que esperar a que la maduración psicológica acompañe a la física. Entonces sí, comienza un camino de disfrute y goce para varones y mujeres por igual.

DZ/dp

Fuente Redacción Z
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