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TEMAS DE LA SEMANA

Claudia Lapacó: ‘Con Bebán no nos vimos por 40 años’

En Filosofía de vida se disputan su amor dos filósofos: Alfredo Alcón y Rodolfo Bebán, su ex marido.

Por Diego Oscar Ramos
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Hay un signo marcante en Claudia Lapacó, que inevitablemente se proyecta sobre quien hable con ella, aun en esa ficción maravillosa que representa una entrevista. Y es una sonrisa constante, que acompaña una sensación de cuerpo calmo y algo que va más allá de la sensualidad. Desde esa falta de tensión es que esta actriz -reconocida desde la década del 60 por su versatilidad y su formación integral que incluye baile y canto- aborda hoy un papel complejo en Filosofía de vida, donde es no sólo la figura femenina disputada entre dos filósofos, sino quien termina dando la nota final al poner en juego el poder de lo afectivo en un mundo que parece reivindicar más al pensamiento como eje de lo humano.
¿Cómo se lleva con el papel en la obra?
Es un papel tremendamente atractivo. Y si bien se muestra un pensamiento machista, en la última parte, cuando Alfredo Alcón explica lo importante que ha sido esa mujer en su vida, la deja muy bien parada. Es un papel redondo para la mujer, porque ha seducido a dos hombres inteligentes: tener amor y ejercer una atracción sobre dos hombres tan pensantes tiene otra connotación. Y aunque me disputan, la cuestión es más entre ellos. Ella eligió con quién se iba a quedar, porque aunque parezca que él la maltrata, es un juego de roles. En lo que difiero es que cuando amo a alguien lo menos que puedo darle es fidelidad, porque lo deseo en su totalidad.
¿Y cómo se maneja con lo racional?
No es mi estilo, soy más lúdica. Me pasé la vida jugando. Actuar y jugar, en inglés y francés, se dice igual. Y no soy una persona tan pensante, lo mío pasa por otro lado.
Una buena parte de su vida ha estado ligada al canto y al baile.
Sí, pero eso es normal. Sostengo que un actor debe haber bailado, hecho disciplinas corporales y trabajado su voz, porque un cuerpo tiene que estar muy liviano en el escenario, tiene que ser ágil, hay que conocer el cuerpo para manejarlo de una manera diferente con cada personaje. Cuando era joven se pensaba que para un actor dramático era dispersión. Y es un error.
¿Qué le dio la actuación a su vida?
Siento que mi papel en la vida es el de entretener, en el buen sentido, no para que la gente sólo se distraiga, sino que parte de la vida es ir a ver algo que dé felicidad, abra la cabeza y muestre formas distintas de pensar, vivir o actuar. Siempre me gustó que la gente eligiera un espectáculo donde estoy como su momento de esparcimiento. Estoy profundamente agradecida con los que me paran y me dicen que están esperando meses para conseguir entradas. Éste es un oficio maravilloso. Siempre traté de hacer las cosas con respeto para el público.
¿Implica una fuerte responsabilidad ese papel?
Sí, cada vez más. Cada estreno me siento más responsable, pero no tengo el miedo que sentía hace 50 años. Llego más tranquila a los estrenos, porque puse todo en la etapa de los ensayos. Sé que puedo gustar o no, puede o no ser un éxito incluso, porque a veces una cree que está haciendo el papel más valioso de su vida y la gente no va. Hay que estar preparado para eso y no enojarse. Creo que sería muy importante que los jóvenes vieran que no necesariamente habrá éxito con lo que uno cree que está bien.
¿Qué tiene que tener una obra para que la elija?
Me tiene que interesar en la primera lectura. Y en esta obra adoré el papel por las posibilidades que me daba, más cuando iba a actuar con Alfredo Alcón y Rodolfo Bebán. Mi emoción fue enorme, además fue muy fuerte estar al lado de Rodolfo, con quien estuve casada y tuve dos hijos, pero no nos habíamos visto por cuarenta años. La vida me dio una oportunidad de compartir esta obra con él. Y ver cómo interactúan ellos dos es maravilloso.
¿De dónde nace su sonrisa constante?
Me considero una mujer muy feliz, que siempre hizo lo que quiso, que es actuar, sin perseguir el figurar, el ganar mucho dinero o tener un lugar de privilegio. Simplemente quise actuar. Soy una obrera del espectáculo.

En pocas palabras

• Cursó estudios en el Conservatorio Nacional de París.
• Saltó a la fama con la tira El amor tiene cara de mujer.
• Estuvo casada con Rodolfo Bebán en los años 60.
• Konex a la mejor actriz (2011).

 

DZ/LR

 

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