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TEMAS DE LA SEMANA

Ciudades y urbanismo: razones para pensar en verde

Norberto Feal: arquitecto e historiador, repasa la historia del espacio público en la Ciudad.

Por Federico Raggio
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Desde hace un tiempo se interesa por los espacios verdes porteños. Profesor adjunto en una cátedra en la UBA, este arquitecto e historiador no puede dejar de observar las carencias verdes de Buenos Aires, una ciudad que, desde la llegada de Carlos Thays (arquitecto y paisajista francés nacionalizado argentino) prometía una fuerte presencia de parques y plazas. ¿Qué pasó después? De acuerdo con Norberto Feal, lo que vino fue una mala política de espacios públicos, la de la dictadura, con plazas simétricas y cargadas de cemento. Según explica, es difícil medir «lo estético». «La función que tiene es la de las cosas que hacen bien a quienes habitan la Ciudad. Con baldosones de cemento y sin árboles todo sería simplemente triste. Es como una vuelta al viejo conocimiento del urbanismo, de arbolar las calles, la idea de «boulevard» y de las calles que tienen jardín en el medio. Entonces, podemos decir «Y bueno, esto es inútil porque nadie puede venir a hacer un picnic acá». Pero sabemos que no es inútil. Son cosas que, aunque no resuelvan problemas, ayudan. Un ejemplo claro de ello, dice, es la avenida 9 de Julio, rediseñada por Estela Biarelli. «No tiene la función de un parque, pero hace diez años la avenida era más fea. No pretende reemplazar al lugar donde se va a jugar a la pelota o a tomar mate».

Ésta es una «ciudad radial» como otras de América Latina ¿Qué características tiene?
Buenos Aires tiene como tres radios clarísimos, que son el norte, el oeste y el sur. No tiene este. Ahora, los tres ejes que tienen que ver con la estructura ferroviaria y de los caminos del país, ya estaban de antemano. Y cada uno desarrolló una característica. Las ciudades tienen una ley de funcionamiento, de crecimiento. Sobre todo en Latinoamérica donde el crecimiento es como una mancha de aceite que se va extendiendo. Las ciudades europeas, en cambio, tienen esa idea de las murallas, aunque no sean visibles: se corta la ciudad y empieza el campo.

¿Cómo se expresa la segmentación social en la ciudad de Buenos Aires respecto de otras ciudades latinoamericanas?
Creo que se expresa de manera parecida en todas las ciudades. Hay una evidencia física de la segmentación social. Lo que creo que tiene Buenos Aires a favor de la gran mayoría de las ciudades latinoamericanas es una tradición muy democrática. O sea, no hay restricciones para andar por la Ciudad. No hay ningún lugar donde a uno le digan «por acá usted no puede pasar» y no sucede los mismo en otras ciudades donde la policía no deja pasar a alguien que es pobre, como puede ocurrir en Panamá o en otros lugares donde hay mucho control policial. En Buenos Aires se puede caminar por Puerto Madero, por Palermo Chico sin inconvenientes. Quizás uno se sentirá incómodo, pero nadie le va a decir «Usted por acá no puede pasar». Y eso creo que es una de las mejores cosas que tiene la Ciudad.

¿Y de manera morfológica se nota eso más que en otras ciudades?
Sí, pero México DF u otras ciudades están mucho más segmentadas. Pero hay un ejemplo de eso que es la avenida Pueyrredón. A mis colegas que vienen de otros países les digo «vamos a caminar por Pueyrredón». Los llevo hasta la estación de Once un día de semana a la tarde hasta Plaza Francia. Y se puede notar que cada avenida que la cruza marca un corte en la segmentación social de la Ciudad. Hasta Corrientes es una especie de punto de llegada del conurbano, de la gente que se ve obligada a venir hasta la Ciudad a trabajar. Desde Corrientes hasta Córdoba es el sector donde hay muchos comercios. Desde Córdoba a Santa Fe estaría la clase media profesional. De Santa Fe hasta Las Heras hay gente de mayor posición económica. Y desde Las Heras hasta Alvear y Libertador se nota cuadra a cuadra que hay menos edificios, porque son más grandes y lujosos.

¿Qué imaginarios operaron en la construcción de la ciudad de Buenos Aires desde el Centenario?
Yo me iría un poco más atrás, a la época de Bernardino Rivadavia. Él tenía claro que la Ciudad debía cortar con su pasado colonial y cambiar radicalmente su imagen. Entonces manda a cambiar la fachada de la Catedral para borrar toda huella de discurso colonial. Con pocos medios logró que la Plaza de Mayo, de golpe, dejara de tener esa característica colonial para tener una característica republicana, más cercana al modelo de Francia. Con ese tipo de gestos Buenos Aires se va constituyendo en una ciudad moderna. Después, alrededor del Centenario, está claro que la Ciudad puso los ojos en París. Y le salió bastante bien. Fue la época de la Avenida de Mayo y cuando se construyeron los bulevares. Por ese tiempo hubo mucho intercambio entre los arquitectos franceses que venían y los argentinos que viajaban a estudiar en Francia.

¿Cómo marcó el peronismo la fisionomía de la Ciudad?
Lo que produjeron los gobiernos de Perón fue una gran modernización, con claro predominio del concepto de democratización. Para entonces, Buenos Aires empieza a alejarse cada vez más del modelo parisino.

¿Y después?
La siguiente gran marca fue la de la dictadura del 76, que se adueñó de la Ciudad. Cuando yo tenía 17 años no podía sentarme en el cordón de la vereda porque venía la policía y me echaba.

 

DZ/sc

 

Fuente Redacción Z
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