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Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
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TEMAS DE LA SEMANA

Cinco legisladores sueñan la Ciudad del futuro

Ritondo, Pedreira, Sánchez, Naddeo y Raffo analizan el porvenir porteño.

Por patricia-carini
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En el año del Bicentenario cuál es el proyecto de Buenos Ai­res que ustedes tienen en la cabeza?

M.E. N.: Una Ciudad que se organice con los temas pendientes que se diseñaron en la Constitución porteña, y que todavía es­tán pendientes de resolución. Con el diseño de las comunas funcionando, un Estado de primer nivel educativo y cultural, que pue­da integrar el norte con el sur, que pueda hacer un aporte al conjunto del país y tratar de erradicar la profunda desigualdad que en los últimos años se ha acentuado.

J. R.: Hay que repensarla en sus diferen­tes dimensiones. Lo que decía la diputada Naddeo, la integración norte-sur, eviden­ciada en calidad de escuelas, oferta de va­cantes para los chicos, calidad de la salud, eso hay que homogeneizarlo urgente. Se­gundo, la Ciudad está al borde del colap­so del transporte. Hoy veníamos en el auto, coches mal estacionados en todas las ca­lles, en todas las avenidas, las motos tienen las chapas al revés: el Estado ha desapare­cido en el control de las normas de tránsito. Y esto, bueno, ya lo dijo un funcionario del Gobierno de Macri, que la Policía Federal se retiró del control del tránsito de las motos hace más de dos años. Y la oferta cultural está concentrada en 40 cuadras a la redon­da, o 30 cuadras a la redonda.

S. P.: Habría que pensarla a partir de consi­derar la resolución de problemas inmedia­tos, pero inscribir esas soluciones en línea con el concepto estratégico que propone­mos de ciudad. Es decir, si nuestra concep­ción plantea una urbe que incluya a los dis­tintos sectores sociales, más homogénea, menos segmentada, una Ciudad pensada como Área Metropolitana, que sea amiga­ble con los ciudadanos. Hay que pensar en la infraestructura de servicios, en la movi­lidad, la accesibilidad y el transporte, en la dotación de sus espacios públicos, en el mercado del suelo y en los equipamien­tos. Cada una de las soluciones de coyun­tura deberían inscribirse en esa urbe que soñamos lograr en los próximos años. De lo contrario, se darán soluciones parciales, que no servirán al proyecto estratégico de Ciudad. Por otra parte, las soluciones de­ben pensarse en función de que el Estado «invierte», no «gasta».

F. S.: Yo me la imagino menos Capital Fe­deral y más ciudad de Buenos Aires, siem­pre fue en primer lugar el asiento de todo lo Federal, el asiento de la organización de las estructuras nacionales, y siempre lo lo­cal, lo del vecino quedó relegado. La ver­dad es que siempre fue así. La segunda cuestión es que nunca se integró al conur­bano bonaerense. No se ha unificado, co­ordinado, con el resto de la provincia de Buenos Aires. Esas políticas son funda­mentales.

C. R.: En principio comparto el análisis que hace Fernando. Me imagino a Buenos Ai­res con mayores cuotas de autonomía, lo que significa poder diseñar muchas más políticas de integración, cuestiones que nos faltan de nuestra propia Constitución, Te­nemos pendiente el AMBA (Área Metro­politana Buenos Aires). Todos entendemos que los problemas que tiene la persona que vive en Lugano, cuando pasa la General Paz lo tiene Len la Matanza.

¿Por qué no se puso en marcha el AMBA?

C. R.: Hay muchos motivos, Buenos Ai­res se sostiene básicamente con impuestos y tasas que pagan los porteños. Y es una Ciudad que tiene una gran cantidad de ve­hículos, pero recibimos tres veces más. Eso significa que la calle, el asfalto, todo eso, lo soportamos los porteños. Sobre el puer­to, por ejemplo, los camiones complican el tránsito. La Ciudad de eso no recibe nada. O sea, ¿cuál es la ventaja del vecino porte­ño en tener ese puerto?: ninguna. Hoy es manejado por el gobierno nacional. Dimos el debate en el Congreso, pero el resto de las provincias no quiso cambiarlo. Termina­mos aceptando la modificación de la ley Cafiero porque era el único método para tener un poquito más de autonomía y por lo menos permitir que si había un gobierno que quisiera hacer su propia policía lo po­día hacer.

Acá hay una vieja cuestión sobre el in­terior con la Capital que no está salda­da ¿no?

C. R.: Le doy un ejemplo sobre jurisdicciones que sintetiza el tema: la calle de la avenida General Paz de aquel lado y la vereda, la tie­ne que mantener la ciudad de Buenos Aires hasta el frente. Ahora ¿esa persona dónde tributa? En la provincia de Buenos Aires.

J. R.: Es lo que decía, no hay una política para integrar el AMBA. También es cierto que el grueso de la gente de la provincia de Buenos Aires que usufructúa los servi­cios de salud y educación de la capital, el 80 por ciento de sus compras las hace en Buenos Aires y genera Ingresos Brutos fue­ra de la Ciudad.

F. S.: El problema es que las políticas tie­nen que ser coordinadas, para disfrute de la Ciudad, para disfrute del conurbano bo­naerense. Es decir, no se puede viajar en tren como se viaja.

M. E. N.: Sí porque de hecho ha ha­bido gobiernos del mismo signo y no se hizo nada.

F. S.: ¿Para qué le interesa el subte­rráneo de la ciudad de Buenos aires al gobierno nacional? No entiendo el interés de administrar el subterrá­neo.

C .R.: El registro de la propiedad de inmue­ble.

F. S.: Son cosas que la Nación debería decir «mire, es suya, tome, adminístrela, tome su política y coordínela con los demás».

J. R.: La administración de justicia local tie­ne que traspasarse. Es una cosa…

S. P.: Hay que solucionar la cuestión insti­tucional: el jefe de Gobierno exhibe su des­precio por la clase política cada vez que puede. El tema del año han sido sus es­trategias judiciales y no las prioridades de los habitantes de la Ciudad. Se caen los te­chos de las escuelas, no hay elementos bá­sicos en los hospitales, creció el índice de mortalidad infantil, se sospecha del arma­do de una red para escuchar a los oposi­tores como estrategia de seguridad local. En lugar de atender a esas cuestiones, es­tamos enfrentando shows mediáticos don­de se cambia de discurso de un día para el otro, según se lo indique un publicista. Ahora bien, si se trata de establecer prio­ridades, creo que, en primer lugar, se de­ben generar políticas que tiendan a equili­brar las terribles desigualdades que existen actualmente en materia de infraestructura, accesibilidad, servicios y vivienda.

M. E. N.: Al tener esta autonomía recorta­da o limitada seguimos generando una in­flación de instituciones. O sea, estamos vol­cando recursos nacionales y nuevos de la Ciudad duplicando porque se toman los re­caudos para que cada organismo tenga su competencia.

J. R.: Otra de las responsabilidades de la re­forma de 1994: formalmente no equiparó la ciudad de Buenos Aires a una provincia. Entonces dio lugar a este asunto del estatu­to y las competencias.

C. R.: Sí, porque la ley Cafiero en realidad es la preservación de los derechos federa­les en la Ciudad Autónoma de Buenos Ai­res, con lo cual la policía es federal, el trans­porte, federal, y la ley de puertos, cuando se decide que todos los puertos pasan a ser provinciales, menos éste. ¿Por qué fue? Al momento de votarse el intendente era un delegado del presidente, por lo cual no te­nía lógica pasarlo.

J. R.: Eso terminó hace muchos años…

C. R.: Pero seguimos con esa misma lógica.

Hubo gobiernos del mismo signo don­de se podría haber avanzado.

F. S.: Por eso digo, no es este gobierno. A mí y a Cristian nos tocó estar en el Con­greso Nacional y en la Legislatura local, es decir, vimos la discusión en los dos lu­gares, en las dos puntas. En el Congreso Nacional todos los diputados por la Capi­tal estamos de acuerdo. Pero empezás a tener problemas dentro de tu bloque, el de Misiones no quiere, o con excusas o con ideas.

¿Cuál es la explicación cultural?

F. S.: Te dicen: nosotros no vamos a trans­ferirles a ustedes lo que a nosotros no nos dan, por ejemplo, nos transfirieron escuelas y hospitales sin transferirnos la plata. Esa es la número uno de las excusas. Por qué les vamos a transferir la Justicia y la Policía con los recursos.

C. R.: Cuando Buenos Aires en verdad ter­mina aportando un cuarto de la masa co­participable de la República Argentina.

M. E. N.: Y percibe uno punto cuatro del total.

C. R.: Medido por habitante es la que menos recibe en todo el país.

¿Existe planificación urbana?

M. E. N.: Hay todo un proceso de gran negocio inmobiliario y de con­centración económica que no so­lamente consolida la brecha en­tre el norte y el sur, que es histórica, sino que además está pervirtiendo el bienes­tar de los barrios populares. Y la verdad es que lo digo también con un sentido críti­co de nuestra propia gestión, tendríamos que haber modificado y pulverizado el Código de Planeamiento Urbano para impedir, por ejemplo, algunas construcciones años atrás. Y él me decía, en realidad, en un mo­mento de depresión, como fueron los años 2002, 2003, no podíamos desestimular la inversión, no podíamos poner más restric­ciones. Entonces tenemos un Código de Planeamiento Urbano que está generando cualquier cantidad de protestas ahora que hay más crecimiento.

C. R.: En San Telmo hay una política que vienen impulsando distintos gobiernos y que hace que hoy esté mucho más recu­perado que años atrás. Y en el gobierno de Macri hay una característica. En La Boca y Barracas se está invirtiendo mucho en in­fraestructura, o sea lo de la avenida Patri­cios y demás.

M. E. N.: Vamos atrás de los capitales que quieran invertir y no de una planificación estatal me parece.

C. R.: No, porque cuando vos ponés una promoción, vos ponés una zona, promo­cionás, hacés que las em­presas vayan. Si no era una zona de galpones vacíos.

M. E. N.: Vamos facilitan­do la ganancia de las em­presas.

C. R.: Así es en el mundo.

Comentaron al pasar el tema del juego, ahon­demos…

F. S.: Fue planteado y siempre ese debate se pisa ¿no?, se acalla.

C. R.: No, Buenos Aires tiene un convenio hecho durante el gobierno de Aníbal Ibarra, porque la verdad que el juego estaba igual. Mejor que entre plata.

M. E. N.: Pero que no crezca.

J. R.: ¿Qué dice la Constitución de la Ciudad respecto a la administración del juego?

C. R.: A ver, lo que dice la Constitución… yo estoy de acuerdo con vos, lo que pasa es que los jueces interpretan otra cosa y dicen que está habilitado y es federal.

F. S.: No, el convenio impide que la Ciu­dad avance, o que la Nación avance en términos del conflicto del reclamo judi­cial. Yo creo que habría que apelar a la Corte Suprema. El escenario ha cambiado de hace unos años para acá. La otra cues­tión es el debate del dinero que ingresa a la administración, es importante pero es secundario.

C. R.: Cuando te toca gobernar es impor­tante, cuando estás en la oposición puede ser menos importante, pero es así.

Una última ronda. La Presidenta viuda y el nuevo escenario político.

C. R.: Todavía tiene que bajar la espu­ma. Creo que todavía estamos viviendo tiempos que tienen que ver con el sentimiento del luto. Siempre cuando las personas sufren este tipo de cosas uno tiene más cercanía o convierte has­ta a las relaciones políti­cas en mucho más humanas, y tiene más comprensión. Me parece que es el mo­mento donde la misma oposición se cui­da. Ahora si las formas no cambian, si la política no cambia, se agudiza el sentido de la confrontación en la política, me pa­rece que en poco tiempo más habrá baja­do la espuma y estaremos de nuevo en el mismo escenario.

F. S.: Creo que el escenario es muy nuevo todavía. Pero a pesar de ser muy nuevo, y de que la oposición en general se ha esta­do cuidando de algunas cosas, me parece que está en la Presidenta básicamente deci­dir cuál va a ser el carácter de lo que queda de su gobierno. Después decidir cuál quie­re que sea su rol en el PJ, en el Frente para la Victoria, y si continúa o no presentándo­se para un nuevo mandato. No quiero po­ner en duda ninguna continuidad.

S. P.: Se produjo un cambio sustancial. Hubo una emergencia sustantiva del sec­tor silenciado, invisibilizado por los grandes poderes, que rompió con el anonimato y se materializó en la plaza para decirle a Cristi­na: «Aquí estamos».
A diferencia de otros gobiernos, éste se ha enfrentado con los poderosos como re­presentante genuino de quienes no poseen la fuerza de su riqueza, de una posición so­cial favorecida, es decir, de los desposeídos, los postergados durante las últimas déca­das. Si bien este pueblo ya había estado presente en los actos del Bicentenario, con la muerte de Néstor se acentuó su adhe­sión y su agradecimiento por todo lo que recuperaron en estos años a través de po­líticas inclusivas que se dieron en el marco de una crisis mundial -algo muy valioso-. Y la oposición notó que en ese escenario ya no le quedaba lugar para seguir con las chi­canas y la construcción de verosímiles fal­sos como decir «la gente los quiere matar», en relación con Néstor y Cristina. Quedó en claro quién dice la verdad. Y no pueden ha­cerse cargo de que están en medio de un ring, que ellos son los crispados y que tiran trompadas al vacío.
Lo más alarmante es que no dan señales de haber entendido el mensaje, a pesar de que la Presidenta los invita en cada alocución a ser parte de la construcción del presente; por ejemplo, cuando dice: «Los invito a que reflexionen, los necesitamos a todos.»

J. R.: Comparto las preocupaciones de Cris­tian y de Fernando. Murió el jefe político del movimiento del kirchnerismo, que, a su vez, ejercía el Ministerio de Economía, y si no lo ejercía cien por cien era el carozo cen­tral. Ahora la Presidenta tiene que decidir quién homogeneíza y coordina.

Un interlocutor digamos…

M. E. N.: Me parece que se abre una eta­pa política distinta, que el golpe, la muer­te de Néstor Kirchner en el gobierno na­cional, y en general en el clima político de la sociedad argentina, es un golpe fuer­te. Me parece que fue muy importante y unánime el respaldo institucional a Cristi­na como presidenta, a la continuidad insti­tucional. Y lo que me parece también inte­resante es que se vuelva a revisar un poco la estrategia de las agrupaciones políticas. Yo aspiro a una nueva transversalidad, que en algún momento el propio Kirchner im­pulsó al comienzo.

J. R.: Fue muy emocionante y muy convo­cante lo de la transversalidad, lo aplaudi­mos todos. Y yo creo que no fue tan sólo al comienzo. La candidatura de Cobos a vi­cepresidente es expresión de ese deseo de transversalidad.

M. E. N.: Resultó mal.

J. R.: Pero cuando ponen de vicepresidente a un dirigente del partido radical…

M. E. N.: Pero Julio no es buen ejemplo.

J. R.: No digo que resultó bien o mal, digo que todavía en la elección de Cristina el de­seo de armar una transversa­lidad -que salió mal- estaba. Si no, no se entiende…

M. E. N.: Perdón, porque no sería bueno que aparecieras reivindicando a Cobos. (Risas)

J. R.: Que quede claro. Yo digo que la voluntad de Néstor Kirchner de abrir el partido a la transversalidad no fue sólo los primeros uno o dos años. Es un tema que… no lo puse yo a Cobos, no lo tengo que sacar yo.

M. E. N.: El que trajo al loco que se lle­ve al loco.

J. R.: No me animaba a decir eso por el lu­gar donde estoy, pero que lo pensé lo pen­sé. Poné que lo dijiste vos, no yo, porque después me van a venir a pegar a mí.

F. S.: Mirá que vos también estás en una lí­nea sucesoria, tenés que ser prolijo.

J. R.: El problema que yo tengo es que el grueso de mis amigos están en Carta Abierta…

Estás rodeado…

J. R.: Mis amigos están todos ahí, digo algo y después me llaman.

Una última, ¿qué dirigente ven en la Capital Federal como emergente o candidato a jefe de Gobierno? Vota­mos jefe de Gobierno el año que viene, ¿quiénes son los candidatos, a ver?

J. R.: Qué pregunta…

F. S.: Queda un año para la creatividad.

Pero es poco tiempo un año. En un año…

M. E. N.: Yo creo que hay y son probados. Y la verdad es que hay que hacer un esfuer­zo para ver si todo eso se logra…

Sería bueno que los conozcamos Ma­ría Elena…

M. E. N.: Y para que puedan consolidar algo conjunto, algo superador. Está la fi­gura de Daniel Filmus, que está planteada, que yo respeto mucho y que es un amigo, y que me parece un dirigente probado. Está Pino Solanas también, que…

¿Pero no va a ir a la presidencial?

F. S.: Hay que preguntarle a Julio…

M. E. N.: Acá con los amigos de la Coali­ción Cívica hay que hacer un aporte para confluir y todos recuperar la ciudad.

¿Creen que Macri va a presidente o creen que va a la ciudad de nuevo?

F. S.: Falta mucho, vos dijiste es poco tiem­po, peor, es tanto tiempo para mí. El cam­bio de escenario con el fallecimiento de Néstor Kirchner fue enorme, la verdad es que fue enorme. Antes de que Néstor Kir­chner se muera, ya era incierto en térmi­nos de cómo se iban a conformar los dis­tintos sectores, tanto en la Ciudad como en la Nación. Imaginate ahora. Y no es por especulación, en serio, uno no sabe. Creo que en la ciudad de Buenos Aires cada uno tiene su candidato, y son buenos candida­tos. Yo creo que hay nuevas generaciones con buenos candidatos y hay generacio­nes no tan nuevas, viejas generaciones (lo voy a decir con todas letras), con buena ex­periencia, con ideas, que se pueden has­ta combinar, que pueden potenciarse, que pueden ir separadas generando expectati­vas a futuro de nuevas conducciones y de liderazgos locales fuertes, y de reemplazo en serio.

S. P.: Como señalé antes, con las dificulta­des propias de la falta de rumbo del Eje­cutivo. Existen iniciativas muy beneficio­sas para la comunidad, como fue el caso de Tecnópolis, una propuesta de la Na­ción enmarcada en los festejos del Bicen­tenario, que fue impedida por la negativa del jefe de Gobierno a autorizar el espa­cio que se necesitaba, con excusas pueri­les. Perdió la ciudad, todos los que iban a participar, miles de niños de todo el país, y perdieron la ciencia y la tecnología, que en estos años, a raíz de la creación de Mi­nisterio a cargo de Lino Barañao, y de sus políticas, se han consolidado como cues­tiones de Estado. Esto es sólo un ejemplo de cómo un tema de desgobierno puede afectar a todos. Como legisladores, segui­remos poniendo lo mejor de nuestra par­te, pero no es fácil tener una mirada espe­ranzadora durante esta gestión.

J. R.: Fallece Néstor Kirchner, se genera el respeto, el dolor, y los meses de diciem­bre, enero y febrero, que también pa­ralizan la actividad política. Se dan esas dos cosas. Yo creo que en marzo no pue­de haber el mismo escenario que a co­mienzos de octubre, porque la ausencia de Néstor Kirchner no puede pasar inad­vertida. Cómo va a evolu­cionar, hacia dónde, bue­no, esa es la gran incógnita del escenario próximo, tan­to a nivel nacional como a nivel local. Pero no puede ser que el fallecimiento de un líder del peso político de Néstor Kirch­ner no genere nada nuevo en la situación. Entonces en marzo va a haber un nuevo escenario nacional y en la ciudad. Y ahí habrá que ver.

F. S.: Completando lo que dice Julio. Creía antes del fallecimiento de Néstor Kirchner que en marzo no iba a ser el mismo esce­nario que en octubre. Con una novedad tan significativa, creo que va a ser muy di­ferente en marzo, así que hay que llamar­se a reflexión, trabajar en serio por pro­yectos y alternativas políticas, cada uno en lo que crea, mirar hasta dónde da la apertura de cada partido para ver con quién puede ir y con quién no puede ir. Espero que sean lo más genuinas posibles todas las expresiones, nada más. Me pa­rece que ése es el mejor aporte. Después de ahí qué interprete uno de lo nacional y popular, qué interprete uno del progre­sismo o de la derecha y de la izquierda, mirá, me parece que ése es en serio el mayor aporte.

M. E. N.: Si todo esto no se une, tenemos de nuevo a Macri en la Ciudad.
Le puso el moño pero no está Cristian aho­ra para defenderse.

F. S.: Con lo que dijiste vos en realidad no le toca a Cristian defenderse, sino que le toca al resto o a lo que llamamos el progresismo defenderse… él no va a decir nada, va a re­zar que se dé como la otra vez… yo igual creo que no todo es igual, así que si vos me preguntás si hay posibilidades de que todo ese sector vaya, entre el que nos incluimos muchos, yo te diría que no. Vos imagina­te que ahí vos tenés de todo, no creo. Pero puede ser que una de esas expresiones lo­gre aglutinar a una masa significativa pue­de ser…

M. E. N.: Y hay segunda vuelta…

PRODUCCIÓN: Karin Miller y Raisa Giussi

DZ/KM

Fuente Redacción Z
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