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Ciencia y Tech: El Arca de Noé bajo cero en Palermo

El Zoo porteño almacena material genético congelado de más de 70 especies en peligro de extinción.

Por carla-serafini
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El Jardín Zoológico de la Ciudad de Buenos Aires tiene su propia arca de Noé. Se trata del proyecto ARCA (Asistencia
de Reproducción y Conservación Animal), cuyo adelanto más importante es la creación de un banco genético donde se congela el ADN de especies amenazadas tanto de la Argentina como del mundo.

A nivel nacional, la iniciativa cuenta con el apoyo del Conicet y de las facultades de Veterinaria y Exactas de la UBA. En el orden internacional, en cambio, tiene convenios con universidades de Uruguay y Chile, y con organismos científicos de España.

Esta suerte de Arca de Noé genética comenzó a gestarse en 1993, es la única en Latinoamérica especializada en fauna silvestre y almacena no sólo material reproductivo de especies en peligro -como espermatozoides y ovocitos-, sino también sangre, suero, pelos, piel y cuero.

Las muestras se realiza mediante tanques de nitrógeno líquido a -196°C, y en ultrafreezers a -80°montados en un laboratorio del Zoo de Buenos Aires.

Adrián Sestelo, biólogo y coordinador del proyecto, comentó que el banco genético del zoológico porteño dispone de material de más de setenta especies amenazadas.
ntre las locales figuran el venado de las pampas, la nutria gigante y varios felinos como el yaguareté, del que sólo quedan cincuenta ejemplares en todo el país. Las muestras de especies exóticas incluyen el oso polar, la corzuela parda y el muflón, entre otras.

Este último, antecesor silvestre de la oveja, fue el animal que permitió probar la efectividad del proyecto, ya que en 2003 nacieron en el zoo tres ejemplares que fueron concebidos por inseminación artificial con esperma congelado por dos años.

Reproducción y después
Más allá de que posibiliten la reproducción de las especies amenazadas, Sestelo aclaró que, contrariamente a lo que se cree, los bancos genéticos no implican la salvación de los animales que están en peligro.
«Lo que uno guarda es nada más que diversidad genética, que es imprescindible para la conservación y evolución de las especies. Si no hubiera diversidad, la respuesta al medio sería la misma y un evento particular podría exterminar a toda una población de animales», explicó.
«Con estos métodos se puede reforzar el número de especies silvestre, o asistir a los zoológicos en la reproducción de animales en cautiverio, pero lo importante
siempre es que las especies se mantengan en su ambiente natural», dijo Sestelo.

«Uno puede hacer nacer un yaguareté por técnicas de reproducción asistida, pero el yaguareté no va a aprender a cazar si no está criado por una madre en condiciones
en las que después pueda ser insertado en un medio natural, o si no tiene donde vivir en el futuro», precisó.
Para luego añadir: «Los bancos genéticos son una herramienta.

Proteger las especies también depende de que nosotros
cambiemos nuestra actitud depredatoria. Si conservamos sus ambientes de forma adecuada, vamos a tener que hacer
menos esfuerzos para preservarlas».

Financiación y perspectivas
Consultado respecto de si el gobierno porteño respalda económicamente el proyecto, la respuesta de Sestelo fue negativa. «Por ahora desde el municipio no recibimos financiación. Tampoco la gestionamos, porque tratamos de solicitarla allí donde vemos que puede haber un avance concreto», dijo el coordinador de ARCA.

En ese sentido, el biólogo comentó que la iniciativa ganó un subsidio de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, esto es, un organismo dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación.

Mediante esta financiación, quienes conducen los destinos de ARCA tienen planeado armar un laboratorio de cultivo celular dentro del Zoo y, en paralelo, formar un polo dedicado a la investigación de fauna silvestre. Para los científicos que motorizan este proyecto con base porteña, la batalla por la preservación lejos está de mostrarse perdida.

 

DZ/LR

 

Fuente Redacción Z
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