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TEMAS DE LA SEMANA

Christian Gómez: “No hice el curso de DT”

El ídolo de Chicago dice que está agradecido al club y no piensa en el retiro.

Por Alejandro Caminos
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Lo que para la Argentina simboliza Diego Maradona, para el barrio de Mataderos lo es Christian Gómez, ambos portadores de la camiseta número diez. Tanto es el afecto hacia él que, incluso en su vuelta a Nueva Chicago en 2010, un grupo de hinchas lo fue a recibir a Ezeiza. Sin embargo, el camino para llegar a la consagración y a la devoción no fue fácil. Jugaba con su equipo de Ciudad Evita y fichó para Nueva Chicago con 12 años; entonces debió entrenar para dos clubes. De Ciudad Evita y con 39 años, Gomito dialogó con Diario Z tanto sobre su carrera como su futuro.

¿Cómo se hace para jugar de igual a igual con chicos que recién empiezan?
No le presto atención a eso, porque soy uno más, aunque eso se siente cuando pasan los minutos y en el segundo tiempo uno ya hizo un desgaste. Sinceramente, en el partido trato de dar el ciento por ciento corriendo y dar todo lo que puedo dar.

¿Cuál fue tu sensación al debutar en Primera a los 17 años?
Es un momento esperado, que uno siempre lo va anhelando y soñando. Llegó contra Central Córdoba en Rosario, en la última fecha. En 1992 no era usual que debutaran chicos tan jóvenes y los planteles se armaban más con gente grande. Hoy es distinto, el 70% de un plantel son chicos. En ese entonces iba al colegio y hacía la secundaria. Arranqué yendo a la mañana, pero por el fútbol me pasé a la tarde. Después tuve que ir a la noche porque tampoco me daban los horarios. De esa forma, lo pude terminar, pero tenía que hacer las dos cosas a la vez. Fue raro estudiar con gente grande que parecían mis padres. Pero uno luchó tanto para llegar a esa instancia que deja una sensación hermosa.

De Chicago pasaste a Independiente, ¿cómo recordás tu paso por el Rojo?
Fue un momento lindo, porque siempre quise jugar en un equipo grande. Se dio en 1997, pasé a un club con aspiraciones a la Copa Libertadores. Llegué y me encontré con jugadores grandes y con historia en el fútbol argentino, como Claudio Arzeno, Daniel Garnero, Raúl Cascini o Jorge Burruchaga, entre otros. Era un honor estar ahí. No me gusta la situación actual de Independiente, pero así está de parejo el fútbol. Ojalá que se acomode, ascienda y esté donde merece estar, porque es una institución grande y hermosa.

Jugaste más de cinco años en Estados Unidos. ¿Qué diferencia hay entre el fútbol de allá y el de acá?
Acá se juega más pausado y atacamos más por los costados. Allá es un juego más de ida y vuelta. Capaz que tenés que darte vuelta y acelerar, porque al que pasaste te llega en seguida. Entonces se hace fuerte y friccionado.

¿Siempre seguiste a Chicago desde allá?
Sí. Es más, en el 2006 cuando ascendió al ganarle a Belgrano, nosotros estábamos jugando en Kansas City y en ese momento estaba Lucio Filomeno, jugador e hincha del Torito, y me acercaba al banco cada tanto para preguntarle cómo iba el partido. Ese encuentro lo jugamos pensando en el partido de Chicago.

¿Qué motivó tu vuelta aun con un contrato vigente?
En el 2002 y antes de irme, los hinchas le hicieron una comida al plantel en agradecimiento por todo lo que habíamos hecho. Hacía 20 años que Chicago no jugaba en Primera y lo mantuvimos sin jugar la Promoción. Y dije que iba a volver. Me llegó justo a los 36 años y no quería volver con el bastón. Sentía que ése era el momento, porque todavía me sentía y siento con ganas de darle algo al club. Por suerte, no me equivoqué, porque tuvimos la suerte de ascender.

¿Pensás en el retiro?
Siempre voy día a día. Ahora me siento bien anímica y físicamente. Cuando llegue junio, veremos qué pasa. Cuando llegue ese momento, tendremos que charlarlo con los dirigentes y con mi familia.

¿Pensaste en ser DT?
No es algo que me mate. No hice el curso. A las cosas hay que dedicarles el ciento por ciento y todavía soy jugador. No lo pensé, pero puede ser una alternativa.

¿Qué representa Chicago en tu vida?
En la institución viví mucho tiempo, así como también en su barrio. Tengo mucha gente conocida, que me aprecia mucho y me debo a ellos. El público es fanático. No es hincha de dos equipos, son de Chicago y nada más. Entonces uno, tanto dentro como fuera de la cancha, tiene que tratar de darle lo mejor, porque los sábados ves que del otro lado te retribuyen cantando y alentando al equipo.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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