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“Chicas de Divito”: Curvas peligrosas

Un porteñismo intransferible signa las criaturas del padre de Rico Tipo.

Por Rodolfo Edwards
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Guillermo “Willy” Divito perteneció a una raza en extinción: la de dibujantes que definen con su nombre una época. Dante Quinterno, Lino Palacio, García Ferré, Oski, Calé, Landrú, Caloi, Roberto Fontanarrosa, Quino, entre otros, integran esa lista de titanes de la historieta argentina. En el MuHu (Museo del Humor) se inauguró “Chicas de Divito”, una muestra que homenajea su figura, donde se exhiben originales de trabajos publicados en la revista de la que fue fundador, Rico Tipo, la que marcara un antes y un después en el humor gráfico argentino. Rico Tipo tuvo una larga existencia: el primer número salió en noviembre de 1944 y su historia se extiende hasta comienzos de la década del 70. El 5 de julio de 1969, Divito se mató en una ruta de Lages (al sur del Brasil), dándole un golpe de gracia a Rico Tipo, que ya había sido desplazada del lugar central que ocupó en los 40 y 50, por otro tipo de publicaciones que expresaban mejor los revulsivos sixties.

Willy Divito era un bon vivant, amante de los autos, las mujeres y la velocidad. Su vida se parecía un poco a la del personaje de Vittorio Gassman en Il Sorpasso: vivió rápido, se dio todos los gustos y dejó una huella imborrable en la cultura popular. Supo traducir en imágenes las fantasías sexuales de los varones porteños, todavía atravesados por pacaterías y represiones hacia la mitad del siglo XX. Hugo Maradei, director del MuHu, nos cuenta “que las señoritas que dibujaba Divito no tenían correlato en la realidad: eran pura invención, no había mujeres así; hoy sí existen ese tipo de cuerpos, los podés ver en el programa de Tinelli. Divito era un adelantado”

Los dibujos de Divito reflejaban su pasión por los autos y la velocidad: el cuerpo femenino era como una ruta llena de curvas pronunciadísimas: siempre ligeras de ropa, rubias o morochas, de rostro angelicalmente perverso, frívolas, competitivas y parlanchinas, las chicas tenían pechos tumultuosos, una cintura de avispa de la que se abrían unas generosas caderas que se continuaban en unas piernas largas, bien torneadas, que remataban en tobillos finitos y pies juguetones.

Divito creó una galería de personajes que quedaron como reliquias populares. Bómbolo, Fallutelli, Fúlmine, El otro yo del Dr. Merengue, Pochita Morfoni. Una megacomedia costumbrista, un neosainete marcado por un porteñismo intransferible donde los personajes salen del conventillo y los arrabales para varearse por barrios más centrales, lo que mostraba fielmente el funcionamiento de la movilidad social surgida con el peronismo: una nueva clase media se afianzaba con una fuerza incontenible e ingresaba en el mundo del consumo y el mercado de la diversión. Divito tenía una extraordinaria percepción sociológica y un radar para detectar defectos, agachadas y pequeñas estafas morales.

Las chicas Divito se aprovechan de las debilidades de los hombres y los usan. Divito pone en boca de las chicas las ideas que tienen acerca de los tipos: “Dicen que la verdadera razón por que los esposos tienen una sola esposa es porque ningún hombre puede servir a dos amos”, “El amor es el único juego en que el hombre pierde cuando cree que ha ganado”, se lee en textos que acompañan a dibujos de las chicas en la playa, bailando o haciendo compras. Las chicas Divito se buscan candidatos “forrados en guita”, giles y viejos verdes que satisfacen sus deseos materiales: ropas, joyas, viajes. Divito caricaturiza así a las “milonguitas” del tango, que tenían un “pisito” pagado por un amante adinerado.

En “Chicas de Divito” se puede apreciar la técnica del gran Willy, su manejo de tintas y técnicas mixtas que dotaban a sus criaturas de una expresividad y un garbo insuperables. Hay gigantografías de las Chicas que parecen haber hecho migas con las chicas de Fellini de una muestra vecina. La muestra se complementa con revistas, almanaques y memorabilia sobre el autor.

Museo del Humor, Av. de los Italianos 851, Puerto Madero. Hasta el 18 de mayo. Lunes, martes y miércoles, el acceso al Museo es gratuito. Entrada 10$.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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