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Charo Bogarín: Voces antiguas

El dúo Tonolec fusiona melodías qom y música electrónica en cantos que expresan una forma de vida.

Por Paula Jiménez España
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En lengua qom, caburé o cabureí es una lechucita pequeña de plumaje pardo y canto hipnótico. Esa ave es el Tonolec y tiene una leyenda: su hermoso canto atraía a todos, pero un día empezó a utilizarlo con fines egoístas y vanidosos, cuando al principio sólo la usaba para atrapar a su presa y sobrevivir. Como castigo, los dioses hicieron que sus plumas se convirtieran en un amuleto para el amor y para la suerte y, enterados de estas cualidades de su plumaje, los demás seres del monte chaqueño empezaron a desplumarla.
La moraleja es que «si uno tiene un don no tiene que abusar de él: debe usarlo para bienes sociales y no con fines egoístas», explica la chaqueña Charo Bogarín, integrante de Tonolec, el dúo electro toba que comparte con Diego Pérez. Y aunque sus shows se caractericen, entre otras cosas, por su originalísima apuesta performática que mezcla un vestuario de los colores de la tierra con enormes tacos y excéntricos tocados que incluyen plumas y ramas, Tonolec parece haber aprendido muy bien la moraleja de aquella leyenda: un «bien social» ocupa para ellos un primerísimo plano, la difusión de las canciones con que la silenciada comunidad qom cuenta y canta su propia historia.
¿Por qué eligieron la música de los qom?
Elegimos trabajar con la música de este pueblo tan antiguo, cuyo bagaje es riquísimo y la estructura de sus melodías conserva el espíritu tribal. En ellos no se ven influencias de la evangelización. Cuando descubrimos esto nos suscitó un interés artístico y personal: es imposible acercarse a facciones de las culturas originarias sin involucrarse más allá. Nosotros fuimos a buscar formas musicales y aprendimos formas de vida. Son pueblos ricos en su cosmogonía, con la vigencia de ciertos valores hoy perdidos en nuestra cultura occidental. Su sensibilidad hacia la naturaleza es una enseñanza para nosotros: integrarnos a ella, entendernos como un todo y entender al canto como un bien colectivo.
¿Convivieron con ellos?
Nuestro intercambio no fue a través de vivir con ellos. El pueblo qom está a la vuelta de nuestras casas en Resistencia. De la zona más rural vinieron a la ciudad porque son nómades, no se aferran, van buscando donde estar mejor. Allí funciona el coro, en el centro de la ciudad, y aunque Diego y yo ya nos habíamos mudado a Buenos Aires, empezamos a viajar todos los meses para participar de sus rondas de canto y de baile, desde 2001. En esos años aún teníamos Laboratorio Wav, un dúo de música electrónica con el que ganamos el premio de MTV y viajamos a España. Allí nos dimos cuenta de que a nuestra música le faltaba el color local, los ritmos, la sonoridad de nuestro lugar. Entonces decidimos continuar con la música electrónica como herramienta, pero buscando qué decir. Ese qué decir, pensamos, estaba en nuestro folklore. Pero no queríamos mezclar nuestra música con el folclore tradicional, sino ir más allá: a los pueblos originarios. Una idea exótica para aquellos tiempos. Nosotros mismos fuimos transformándonos de Laboratorio a Tonolec, y recién en octubre de 2005 salió nuestro primer disco. Aquellas canciones que nos fueron transmitidas por tradición oral, aún no estaban escritas, recién después yo las escribí por primera vez en lengua qom, ayudada por mi maestro de violín toba.
¿Cómo definieron el tipo de shows?
Yo vengo de la danza, del ballet y la puesta teatral a mí me gusta mucho y Diego es muy versátil y desprejuiciado. Lo nuestro creo que tiene que ver con una interdisciplina que yo como artista voy aplicando. No concibo presentarnos en un show y no tener una vestimenta particular, es la idea de trasladar estos pasajes sonoros, los de la mitología qom a una cuestión puesta onírica que hay en el escenario, integrarlo todo. Nosotros presentamos música, pero va acompañado de todo lo otro.
Hablabas de la cuestión teatral. En el plano de la actuación tuviste ya tu debut, en Paco, la última película de Diego Rafecas, ¿se viene algo más?
Sí, se viene otra película. Ya tengo el guión de Ley primera, la próxima película de Rafecas. Empezaremos a trabajar hacia fin de año.
¿Algún dato más?
Haré de la mujer de un cacique, y trata, precisamente, sobre el problema de las tierras del pueblo qom.

DZ/LR

 

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