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TEMAS DE LA SEMANA

Chango Farías Gómez: ‘Folklore es una categoría discriminatoria’

Hijo de un santiagueño y una porteña, el músico cree que su estilo se dirimió en esa mezcla.

Por Cecilia Alemano
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Sobre un pasaje de La Paternal, la casa del Chango Farías Gómez es un hogar habitado, transitado, vivido. Mientras su mujer, Silvia, prepara un té con galletitas, su yerno, en la planta alta, canta acompañado de una guitarra. En el living las paredes exhiben cuadros y premios dedicados al dueño de casa. En el jardín una enredadera rojiza y dorada deja caer algunas hojas sobre una pileta que espera con verdín al próximo verano. Entonces aparece él, con su andar y hablar pausados y su bombo. Cualquiera a quien se le pregunte asocia su nombre con el folklore, y sin embargo, el Chango está convencido de que se trata de una «categoría discriminatoria que se basa en la ley de la evolución, que se refiere a algo del pasado, estanco, que sólo podríamos reproducir infinitamente».

¿Cómo llama entonces a nuestra música?
Música argentina, o arte criollo. Casi toda nuestra música está hecha con el bandoneón, el violín, la guitarra española, el acordeón, todos instrumentos europeos. Y el bombo, que es africano. Pero lo importante es que nosotros -con todas esas cosas que no son de acá- hicimos una música que sí es de acá. Al tango se lo separa, y se le da otra connotación, sin embargo es la misma cosa, sólo que en vez de hacerse en Santiago del Estero se desarrolló en una ciudad como Buenos Aires. Cumple todas las facetas de la música popular: nace en los arrabales, participa en él la cultura negra, pero termina tocándose con una orquesta a la europea, porque la cultura oficial -según está determinado- es la del viejo continente.

Es hijo de un santiagueño, ¿lo marcó eso?
Sí, mucho. Mi papá era santiagueño y tocaba el piano de una manera fantástica y mamá era terriblemente porteña. Amaba Buenos aires, y cantaba el tango como ninguna. Incluso escribió un libro que se llamó Gardel, vida y milagro de Buenos Aires. Entonces yo dirimí mi estilo entre lo porteño y lo provinciano.

Peteco Carabajal pinta cuadros de La Banda, su pueblo en Santiago. ¿Usted también vuelca ese origen en algún lado?
Y, tengo algunas cosas compuestas, pero no es lo mío, soy muy vergonzoso. Pero sí trabajo en un desarrollo de las ideas con respecto a la música. Pregono que todo esto que hacemos es música popular, y que llevarla a un registro de excelencia es una responsabilidad de todos.

¿Cómo nació el sonido Farías Gómez?
Muchas veces decían que lo mío era un género menor, entonces me puse a trabajar sobre el tema. Yo tocaba, pero a lo que hacía le faltaba ese olor a tierra que tiene nuestra música. En esa época era fanático de los Mills Brothers, al que considero el primer cuarteto vocal, que cantaba gospel. Como veía que en nuestra música había un instrumento solista, acompañado por guitarras y bombos, desarrollé dos ideas que me dieron mucho resultado, que fue transformar sus sonidos en fonemas. La guitarra dice «tachica tachi» y el bombo dice «um bo, porobóm». Eso generó acá una bisagra.

Usted, como Ástor Piazzolla, fue incomprendido en un principio. Luego tocaron juntos. ¿Qué los unía?
Nos unió la historia, y lo que otros dicen que uno es. Cada dos por tres me dicen que soy el Piazzolla del folklore: no sé si ponerme contento o llorar. Él tocaba lo suyo y yo lo mío. La gente llenaba las salas… Yo lo escuchaba a Ástor y me emocionaba, porque era maravilloso. Compartimos escenario en el Lincoln Center, en Nueva York, un templo sagrado de la música, y nos fue fantásticamente bien.

¿Siente que hoy hay mayor inclusión de los artistas?
Sí, pero falta. Los artistas todavía estamos en banda, sobre todo los músicos, que no somos vistos como intelectuales, sino como bohemios. Se debería crear la carrera de música argentina y sudamericana. No por una cosa caprichosa, sino para avanzar como sociedad.

¿Lo frustra ver que algunas cosas no cambian?
Y sí, por momentos sí, pero hasta ahora no me ha ganado la frustración. Me entregaría si armara un cuarteto y saliera a tocar con eso. O si me sentara en los laureles de los Huanca Hua, cuando las chicas nos arrancaban la ropa. Podés estar años viviendo de aquello, y después otro tanto despidiéndote; y tener plata. Pero digamos que no sirvo para eso.

 

En pocas palabras

? Nació en San Telmo en 1937.
? Integró Los Huanca Hua, el Grupo Vocal Argentino y Músicos Populares Argentinos (MPA).
? Fue director nacional de Música (1989-1992) y legislador de la Ciudad (2003 a 2007).
? Casado con Silvia Kreiman, tiene dos hijos y tres nietos.

 

Los Amigos del Chango se presenta los martes a las 21.30 en NoAvestruz, Humboldt 1857.

 

DZ/LR

 

Fuente Redacción Z
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