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Celina Rozenwurcel: «El desafío sería hacer Mecánicas en una sala»

Exponente de la nueva dramaturgia, habla de su obra Mecánicas: cuatro mujeres en un taller mecánico.

Por Juan Pablo Csipka
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celina

Un taller mecánico con sus tres integrantes en crisis, al borde de la quiebra, hasta que llega un cuarto miembro, ajeno a ese mundo, con el aval de su padre, un empresario muy poderoso y con mucha mala fama. Ése es el disparador de Mecánicas, la obra teatral de Celina Rozenwurcel. Pero hay más: los cuatro personajes en escena son mujeres y el taller no es en un teatro, sino que se trata de un auténtico taller mecánico, en pleno Palermo. Mecánicas ya lleva unas 130 funciones semanales desde hace tres años y fue reconocida en los premios Teatro del Mundo, del Centro Cultural Ricardo Rojas.

“Cuando arrancamos, no se pensó la obra en un taller, sí para ensayar. Federico Buso, el director, consiguió el lugar, le agarramos la mano y nos encantó. Vimos que debía ser ahí. Negociamos unas pocas funciones, y todavía seguimos”, dice la autora, que además integra el elenco y actúa en su propia obra.

¿Cómo surge la idea de un taller mecánico de mujeres?
El taller fue un disparador. La obra en sí no es sobre eso, porque está dado de entrada, siendo en un espacio real. Lo que me divertía eran las situaciones que podían surgir al ser mujeres y ahí se armó la historia con el taller en crisis. La obra crea su propio universo a partir de lo único real, que es el taller; no se representa una realidad ni se habla de problemática de género.

¿Se sabe de talleres mecánicos atendidos por mujeres?
Mientras la escribía, mi psicóloga me contó de una paciente suya con mecánicos en la familia, y que se quería dedicar a eso y que había talleres femeninos en Europa. El dueño del taller donde estamos también nos dijo que sabe que hay algunos talleres con mecánicas.

¿Cómo es hacer la obra en el lugar real y no en un teatro?
El hecho teatral funciona mejor al ser en un espacio concreto. En ese caso, si fuesen varones sería lo mismo. No hay micrófonos, pero aprovechamos el espacio al máximo. Sería más complicado hacerlo en un teatro, aunque nos gustaría el desafío de probar en una sala convencional.

Se nota una tendencia a montar obras desde el realismo más absoluto en lugares no convencionales.
Sí. Estamos nosotros y también Proyecto Posadas, de Andrés Binetti, en una peluquería. Y antes Un hueco, de Juan Pablo Gómez, ambientada en el vestuario de un club. Se da por varios motivos: la experimentación, sin dudas, pero también el no conseguir una sala. Y si la hubiésemos montado en un teatro, sostenerla habría sido más complicado. Cuando la escribía, pensé en un decorado, pero nunca hubiésemos podido hacer el taller por las limitaciones de una sala. Igual sería un lindo desafío. Una vez consolidada, debería sostenerse en un espacio convencional.

¿Cómo fue evolucionando la obra? Tres años es mucho tiempo.
Lo nuestro es off, teatro independiente, por los recursos. El primer año fue más tranquilo, al no estar en una sala, para poder bancarla. Hubiera sido más difícil sostenerla hasta que se instalase. El año pasado fue el quiebre; con reseñas de prensa muy positivas, hubo una gran movida y el boca en boca ayudó mucho. Ahora estamos hasta el 1º de noviembre; sería bueno hacer funciones en gira por otros talleres.

Formada con Andrea Garrote, Rozenwurcel define a su segunda obra (la primera fue El sueño del tonto, más otras piezas breves) como “comedia dramático-policial” y reconoce la influencia del cine clásico americano en su dramaturgia. Prevé incorporar dos nuevas obras a futuro: una planeada para el año próximo, supervisada, como en sus piezas anteriores, por el dramaturgo y director Walter Jakob, y otra en coautoría, del género de terror. “Yo pienso el teatro a través del cine. Miro películas y escribo teatro. En Mecánicas hay cosas de cine clásico, de policial y de comedia. El ritmo del montaje de la obra es tal vez más de cine que de teatro, y no reniego de eso. Pensar el espacio es clave para mí”.

Mecánicas. Domingos a las 19 en Palermo. Reservas: mecanicasteatro@gmail.com.

Foto: Gabriel Palmioli

Fuente Redacción Z
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