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TEMAS DE LA SEMANA

“Cervantes y Shakespeare formaron el mundo real”

En Cardenio, su nueva novela, Carlos Gamerro indaga sobre el Shakespeare que escribió una obra de teatro con base en el Quijote.

Por Juan Pablo Csipka
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William Shakespeare leyó la primera parte del Quijote, hacia 1613, recién traducida por Tom Shelton. ¿Cómo se dio este hecho real que derivó en una obra perdida del mayor dramaturgo inglés en base a la novel del más grande escritor en español?

El dramaturgo John Fletcher, que escribía a cuatro manos, se quedó sin compañero de trabajo y le propuso al autor de Hamlet que fuese su socio en la escritura de una nueva obra. Lo que Fletcher le propuso a Shakespeare fue adaptar un episodio que se narra a partir de capítulo 23 de la primera parte del Quijote: las aventuras amorosas de Cardenio, un joven al que Don Quijote y Sancho Panza se cruzan en su camino. Así vio la luz Cardenio, representada en la corte inglesa, y cuyo texto se perdió. A partir de esa obra nació Doble engaño en el siglo XVIII, una obra de Lewis Theobald, estudioso de Shakespeare, que aseguró haber leído el manuscrito perdido. Esa pieza de Theobald fue reconstruida en 2011 por la Royal Shakespeare Company en Londres. Entre los espectadores había un escritor argentino: Carlos Gamerro. Allí, el autor de Las Islas y Facundo o Martín Fierro (reconocido en la última Feria del libro como mejor libro argentino de 2015), vio el germen de una novela.

Así llegó a las librerías Cardenio, que relata la génesis de la escritura del Cardenio de Fletcher y Shakespeare vista desde los ojos de Fletcher. No es una novela común: consta de diálogos, fragmentos de obras y cartas e indaga sobre el encuentro literario de los mayores escritores del inglés y el castellano a partir del Quijote traducido.

Tu narrativa hasta ahora giraba en torno a la historia argentina, a cuestiones como las Malvinas y la guerrilla. ¿Cómo llegaste a la Londres del siglo XVII?

Había escrito ya cinco novelas sobre el antes y después de la dictadura y me quise tomar un descanso. Mi lectura del Quijote en el 83, en la facultad, me hizo conocer la historia de Cardenio; luego escribí alguna nota periodística y pude ver la obra reconstruida en 2011. El libro tiene algo de novela argentina, es un encuentro entre dos culturas: la española y la inglesa, y eso sólo puede darse en una zona de cruces como la nuestra, la argentina, que es una cultura de inmigrantes, muy mixturada.

Es un libro experimental, no hay un narrador definido. Uno lo lee y recuerda a Manuel Puig.

Ya en una novela anterior, El secreto y las voces, había hecho un esquema similar. Yo no quería una voz nueva, actual, sino trabajar con las voces. Hay algo de Puig, es cierto, pero en el siglo XVII.

¿Se había hecho algo similar en la literatura sobre este cruce de Shakespeare y Cervantes?

Anthony Burgess, el autor de La naranja mecánica, noveló la vida de Shakespeare en un libro que se llama Nothing but the sun, y también escribió Un encuentro en Vallodolid, un cuento donde imagina el encuentro de ambos, pero nunca se refiere a la cuestión del Cardenio shakesperiano. No sé si los encuentros físicos son más importantes que el encuentro de las obras. Shakespeare leyó la primera parte del Quijote en la traducción de Tom Shelton, eso es un hecho.

¿Cómo imaginarías el encuentro literario opuesto? Es decir, ¿qué percepción hubiera tenido Cervantes de las obras de Shakespeare?

Es dable pensar que a Shakespeare le atrajo el Quijote si sobre un episodio de la novela encaró la escritura de una pieza teatral. No estoy muy seguro que a Cervantes le gustara la obra shakesperiana. No la leyó porque las traducciones son posteriores a su muerte, y además resultaron ser bastante malas. España estaba más influenciada por la literatura italiana, por Ariosto. Cervantes tomó el modelo italiano para las novelas ejemplares y como novelista fue un innovador genial, pero era un hombre convencional cuando del teatro se trataba. Consideraba muy osada la obra de Lope de Vega, de ahí que arriesgo que no le hubiera atraído Shakespeare.

¿Cómo fue tomar la voz de los ingleses de la era isabelina?

Escribí primero en inglés, tratando de recuperar la lengua de esa época, buscando en zonas compatibles. No la quise pensar en el español del Siglo de Oro, que usaba términos que luego cayeron en desuso en España.

 ¿Existe la posibilidad de publicar esa versión en inglés?

Podría ser, es el texto original, ya está traducido. Pero no es seguro aun.

La publicación de la novela coincidió con los 400 años de la muerte de ambos escritores.

Es cierto, pero cuando la comencé a escribir no pensé en el aniversario, ni le apunté para publicarla justo en esta fecha. Ya estaba terminada y lista para publicar hace unos meses y fue una decisión editorial sacar el libro justo en el cuarto centenario.

¿Qué nos dicen Shakespeare y Cervantes 400 años después? ¿Por qué los seguimos leyendo?

Dicen muchas cosas. De alguna manera, sus ficciones formaron el mundo real. La idea del amor que tenemos es la de Romeo y Julieta. Las lógicas de las simulaciones y la realidad virtual vienen del Quijote, y eso lo despliega Borges, igual que Philip K. Dick, cada uno con sus mundos paralelos. Pero lo hacen a partir de Cervantes, con mundos irreales que se superponen a la realidad.

Fotos: Guille Llamos

DZ/JPC

Fuente Redacción Z
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