Tiempo en Capital Federal

24° Max 11° Min
Despejado
Despejado

Humedad: 45%
Viento: Sureste 27km/h
  • Lunes 25 de Octubre
    Despejado17°   29°
  • Martes 26 de Octubre
    Parcialmente nuboso19°   31°
  • Miércoles 27 de Octubre
    Despejado20°   29°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Calma chicha en el mismo mar

El gobierno enfrenta un tenso año electoral mientras la oposición no logra consolidar un liderazgo. 

Email This Page
Cristina

Por Eduardo Blaustein

Los primeros días del verano traen alguna calma a las tensiones de los últimos meses y esa calma se sobreimprime sobre un escenario político que por debajo de las fotos y espasmos de coyuntura sigue congelado en lo estructural. Este será año de elecciones legislativas, previas primarias. Los comicios se acercan sin que el mapa de la fragmentación opositora haya cambiado, en algunos casos por la posibilidad de que algunos espacios partidarios se presentarse sin alianzas en según qué distrito. En lo que es el panorama general, siguen habiendo demasiados aspirantes a conducir esas alianzas pero muy pocos (o quizá ninguno) con capacidad de verdaderamente unir los fragmentos, por ejemplo, a los caceroleros enfadados con el conjunto de los partidos y no sólo con el gobierno nacional. Candidatos presuntos como Hugo Moyano tienen, según los datos de una consultora cercana al oficialismo, más del 60% de imagen negativa.

Daniel Scioli, con su siempre sorprendente capacidad de resistir el desgaste, sigue pintando como candidato presidencial fuerte (60% de imagen positiva en el mismo estudio) e incluso parece haber encontrado un discurso que consigue equilibrar las buenas relaciones con el gobierno nacional y el perfil propio, siempre amabilísimo. Vender un “kichnerismo sociable”, un “kirchnerismo buena onda” (continuidad presunta en la capacidad hacedora pero con un tono y ciertas políticas que evitan irritar a determinados sectores sociales, particularmente al poder conservador) puede llegar a ser el gran rebusque estratégico del gobernador de aquí a 2015.

Algunos consultores de opinión pública coinciden en que en las últimas semanas se ha registrado una recuperación de la imagen del gobierno, que venía retrocediendo. Lo dicen también los críticos del kirchnerismo, como Enrique Zuleta Puceiro, de OPCM, quien hace días explicó que el ciclo negativo del Gobierno “parece haber terminado y las encuestas registran una recuperación que lleva ya cuatro semanas”. Ignacio Ramírez, de Ibarómetro, habla de un empate entre media sociedad que apoya al oficialismo y otra que lo critica pero que no confía prácticamente en nadie. En paralelo corre la atomización del movimiento sindical. La existencia de cinco centrales relativamente débiles es una pésima noticia para los trabajadores y para la gobernabilidad. Será complejo para el Gobierno encarar las negociaciones colectivas de trabajo y consensuar metas antiinflacionarias con los sindicatos y los empresarios.

Made in Argentina
El año empieza con una rareza que tiene algo típicamente argentino: aún cuando la política se vive (al menos en los espacios mediáticos) en casi permanente estado de furia y de alertas abismales, como si viviéramos la peor de las crisis, el Gobierno sigue fuerte. La economía cayó en 2012 pero es estable y las autoridades la conducen. La crisis pegó muy feo en términos de producción e inversión pero no impactó tanto en la pérdida de puestos de trabajo. Desde que comenzó el ciclo kirchnerista no hubo conmociones institucionales. No hubo hiperinflaciones, aunque en los últimos años sí hay una inflación alta que el Indec niega. Tampoco se registraron estallidos sociales en la escala de los que sufrimos en tiempos de Raúl Alfonsín o Fernando de la Rúa. Las Fuerzas Armadas no sólo dejaron de ser el temible actor político que fueron hasta el menemismo, sino que los juicios de lesa humanidad se desarrollan con normalidad (134 condenas sólo en 2012).

Contra cierto discurso autocomplaciente que a veces emplea el oficialismo todavía hay millones que están muy lejos de gozar las virtudes del “modelo”. Pero muchos más son los empleados o los que tienen algún tipo de cobertura social. La llamada “normalidad democrática”, con su componente improductiva o anodina y con lo que tiene de insuficiente para resolver injusticias estructurales, impera a contramano del discurso según el cual la Argentina vive en dictadura o en monarquía. Si el resto de los actores políticos merecen tanta desconfianza o bajo nivel de voto es seguramente (ante otras razones) porque la sociedad duda acerca de cómo serían gobernando. El mismo Mauricio Macri, que tiene en media población porteña una ancha base de votantes, no demostró aún que sea un gobernante firme y transformador sino más bien un apacible surfista.

También el Gobierno debe mucho en términos de la sintonía fina. Tendrá que demostrar que los trabajos iniciados en algunas líneas ferroviarias dieron buen resultado, particularmente tras la última suba de los pasajes de tren y colectivos. La economía parece ir recuperándose pero menos de lo que se había anunciado. La construcción cayó notoriamente en 2012 y arrastra buena parte de la actividad económica, depende en parte de que se sostengan planes como el Procrear. Sí parecen haber buenas nuevas tras la recuperación de YPF: finalmente comienzan a acercarse los socios privados: el Grupo Bridas por un lado y la Chevron por el otro, para la exploración del yacimiento de Vaca Muerta. También funcionó muy bien el lanzamiento del bono ligado a la petrolera controlada por el Estado. Pero la nueva YPF también debió apostar a las lógicas de rentabilidad, de allí los aumentos de combustibles anunciados en los últimos días.

Hay dos escenarios judiciales que ayudaron a tensar el escenario político cuya resolución aún no se conoce. El litigio por la ley de Medios fue más bien congelado por unos meses tras el último fallo de la Corte Suprema. En cuanto al pleito que se despliega en Nueva York, el Gobierno sumó apoyos por un lado y por el otro reabrió la posibilidad de abrir el canje con los fondos buitres. Es un sinceramiento que algunos critican porque contradice el acumulado de las declaraciones oficiales. Lo que no dicen quienes critican ese cambio de postura es que es natural en la negociación que si el 92% de los bonistas entraron en el canje de deuda, al resto se les ofrezca lo mismo, y no más, para terminar de ordenar los desastres financieros perpetrados por gobiernos anteriores al actual.

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario