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Café y hamburguesas a la sombra de los viejos arcos

El ex Paseo de la Infanta, rebautizado en honor a la nena que murió allí, resurge como un polo gastronómico exclusivo bajo los arcos del ferrocarril a pesar de que es un área parque y de resguardo histórico. Los locales funcionan amparados por una resolución judicial de larga data.

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El ex Paseo de la Infanta del barrio de Palermo empieza a parecerse a lo que fue durante los primeros años 90. En marzo de 2012 comenzó a funcionar un local de la hamburguesería McDonald´s, y luego fue inaugurado otro de Starbucks, la cafetería que se jacta de servir en mejor café del mundo (y el más caro, se podría agregar). Ambas son parte del Polo Gastronómico “Arcos de Buenos Aires” que construye la empresa Panter SRL. En verdad, Panter hace un cuarto de siglo que explota comercialmente la zona. Desde 1987, cuando el intendente radical Facundo Suárez Lastra la autorizó a construir un estacionamiento en donde hoy está la Plaza de la Shoá. Por entonces, la empresa estaba vinculada a la familia Lowenstein, dedicada a negocios inmobiliarios. Pero la muerte de la nena Marcela Iglesia, en 1996, aplastada por una escultura de metal emplazada en el paseo por la galería de arte Der Brüke, llevó al lugar a la decadencia. Ahora, Panter trata de revertir ese proceso con el proyectado Polo Gastronómico.

Un proyecto cuya legalidad es, como mínimo, cuestionable porque construir locales comerciales en el bajo viaducto ferroviario del Parque 3 de Febrero choca con la legislación porteña. Según el Código de Planeamiento Urbano, que regula los usos del suelo porteño, el Parque 3 de Febrero está catalogado como Distrito Urbanización Parque (UP) y Área de Protección Histórica (APH), o sea tiene un legado que debe ser preservado. El Distrito UP no admite ningún uso comercial y en el APH existe la expresa prohibición de realizar “obras o actividades de carácter permanente o transitorio que por sus características impidan la libre circulación, alteren su paisaje o constituyan fuente de contaminación”.

El subsecretario de Planeamiento porteño, Héctor Lostri, había admitido en 2011 que los arcos están situados dentro de un área parque y de protección histórica, pero también había asegurado que el funcionamiento de los comercios había sido admitida a través del decreto 1314/2008 de Mauricio Macri. El problema es que el decreto contradice al Código de Planeamiento Urbano, y el Poder Ejecutivo no puede modificar por decreto esta ley.

El decreto 1314/2008 del 18 de noviembre de 2008 define en su anexo que el Parque 3 de Febrero –los bosques de Palermo- es “un espacio público de escala metropolitana cuyas especiales características urbanísticas, ambientales, arquitectónicas e históricas están protegidas”, y delimita ocho zonas dentro de el que supieron ser los jardines de Juan Manuel de Rosas: Planetario, Parque Jorge Newbery, Jardín Japonés, Rosedal, Viaducto, Hipódromo, Golf y Lago de Regatas. El carácter de la zona Viaducto es definido como “cultural, recreativo con actividades de índole activa y Comercial”.

Osvaldo Guerrica Echevarría, titular de la ong Asociación Amigos del Lago de Palermo, conocida por su defensa del carácter público y de área verde del sector, asegura que el decreto es inconstitucional. “Mauricio Macri se toma la prerrogativa de dictar un decreto que modifica el Código de Planeamiento Urbano, cosa que no puede hacer. Modificar el código implica una ley de doble lectura”, afirma. La Asociación inició en diciembre de 2012 una acción de inconstitucionalidad a través de la Defensoría General de la Ciudad, que hasta la fecha no está resuelta.

Otra de las cuestiones que señala el titular de la asociación vecinal es la falta de control sobre la obra. “No tiene planos, no tiene cartel de obra, y han hecho excavaciones peligrosas debajo de los arcos del viaducto en términos de seguridad para las formaciones ferroviarias. Ese viaducto tiene más de 100 años, y el único informe que obtuvimos, que nos llegó a través de la ADIF pero que elaboró la empresa concesionaria, se basa en conjeturas y no tiene el menor rigor técnico”, explica Guerrica Echevarría. A su vez, Adrián Camps, legislador del Partido Socialista Auténtico, presentó un pedido de informes a principios de 2012. En la respuesta, el Ejecutivo porteño reconoció la existencia de irregularidades en las obras, como ausencia de planos registrados, cartel y mención al director de obra. Estas conclusiones no impulsaron ningún acto administrativo.

El ex Paseo de la Infanta está ubicado en terrenos ferroviarios nacionales. En 2010, la Administración de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) extendió la concesión de los 20 arcos hasta 2018.

La contradicción entre los usos que dio al espacio la empresa –avalada en reiteradas oportunidades por decretos y resoluciones de los ejecutivos nacional y porteño- y la legislación no es nueva: ya en 1987 Panter SRL consiguió permisos para instalar un centro comercial en el bajo viaducto ferroviario. Al año siguiente, la municipalidad cedió el predio adyacente –en el que desde marzo de 2012 se encuentra la Plaza de la Shoá, que homenajea a las víctimas del Holocausto- para que fuera utilizado como playa de estacionamiento. En 1991 Ferrocarriles Metropolitanos SA (FEMESA) entregó en concesión a Panter SRL los 20 arcos del viaducto del Ferrocarril General San Martín. La concesión regía entre hasta febrero del 2009.

Historia trágica

El 5 de febrero de 1996, una escultura de 270 kilos de la galería de arte Der Brüke se desplomó y mató a Marcela Iglesias, una nena de 6 años que jugaba en el paseo. El responsable del predio era el concesionario Panter, que logró eludir la responsabilidad penal cuando la causa prescribió. Desde la muerte de la nena, el Paseo de la Infanta quedó semiabandonado y para 2004 ya estaba casi totalmente desactivado. Pero Panter SRL siguió ocupando el predio hasta la renovación de la concesión.

En agosto de 2011, el gobierno porteño avaló la construcción en el bajo viaducto ferroviario del Parque 3 de Febrero. A través de la disposición 976 de 2011, la Dirección General de Interpretación Urbanística (DGIU) del Ministerio de Desarrollo Urbano aprobó el plano de modificación con demolición parcial y ampliación para 16 de los 20 arcos. Sin embargo, consultados por Diario Z acerca de las obras en el ex Paseo de la Infanta, voceros de la cartera expresaron que no tenían ninguna información.

Luego, según informó la Agencia Gubernamental de Control de la Ciudad (AGC) a Diario Z, las obras de Panter SRL fueron clausuradas de manera parcial en julio de 2012 por “exceso de aviso de obra”. Es decir, que la empresa realizaba más tareas que las correspondientes al aviso de obra. Al poco tiempo se hizo un levantamiento parcial de la clausura y se autorizó a realizar algunas tareas, mientras que se instó a la empresa a presentar los planos para las tareas que requieran permiso de obras. Desde el Ejecutivo porteño explicaron que los responsables están presentando los planos.

Con respecto a los locales de McDonald’s y Starbucks, la AGC informó que ni McDonald´s ni Starbucks tienen habilitación ni inicio de trámite de habilitación y que funcionan protegidos por un amparo de Guillermo Zuccarino, titular del juzgado nacional en lo Civil número 40 en el marco de una causa contra el Gobierno porteño iniciada por Panter SRL. Zuccarino fue denunciado ante el Consejo de la Magistratura, entre otras cuestiones, por permitir al represor Miguel Etchecolatz tener un arma de fuego en su casa. Diario Z se comunicó con sendos representantes de McDonald’s y Starbucks para consultarles acerca de la situación legal de sus locales en el ex Paseo de la Infanta. Nunca respondieron. Tampoco Panter SRL lo hizo.

“No les podemos otorgar habilitación porque no tienen catastro”, dice la AGC. Esto significaría que no figuran en el registro de propiedades de la Ciudad. Son terreno fiscal y no tienen nomenclatura catastral, se encuentran entre dos vías férreas. A pesar de esto, voceros del organismo explicaron que los locales fueron inspeccionados en varias oportunidades.

En el otro extremo del viaducto, en los arcos 17, 18, 19 y 20, funciona desde hace años un boliche bailable. En agosto de 2012 el gobierno porteño otorgó a la firma Venidia SA, sublocataria de Panter, la renovación por un año de la inscripción al Registro Público de Lugares Bailables para el local Crobar.

En 2007, la Legislatura aprobó la ley 2.366, que crea el Paseo Marcela Iglesias, constituido por los senderos laterales a los arcos del viaducto ferroviario entre la Avenida del Libertador y la calle Coronel Marcelino Freyre. Según la ley, también forman parte del paseo los senderos de acceso a esos laterales y el arco número 7 contando desde Avenida del Libertador, que comunica ambos sectores. Hoy, en el arco 7 avanza una construcción de Panter. La causa por la muerte de Marcela fue cerrada en 2005, cuando un tribunal dictó la prescripción. La Corte Suprema ratificó el fallo.

Nora Ribaudo de Iglesias, la madre de Marcela, le contó a Diario Z que habían pensado en el paseo “como un espacio verde donde los niños puedan jugar libremente, donde las personas puedan pasear; jamás avalaremos que se transforme en un lugar donde se habiliten espacios privados con carteles luminosos, comercios vendiendo hamburguesas y esculturas gigantescas para llamar la atención de transeúntes y turistas”.

La explotación irregular por parte de privados de espacios públicos del Parque 3 de Febrero no se limita al ex Paseo de la Infanta: hay otros casos como el del Club de Amigos en el Parque Jorge Newbery, el estacionamiento del Hipódromo de Palermo, el Club Alemán de Equitación. Según cálculos de la Asociación Amigos del Lago de Palermo, en 1920 casi 700 hectáreas eran de acceso público irrestricto Y hoy son sólo 130.

En el ex Paseo de la Infanta, el nuevo polo gastronómico avanza a pesar de las denuncias de vecinos, las irregularidades en las obras, las clausuras y las contradicciones con la legislación de la Ciudad. La recuperación de un espacio que estaba prácticamente en desuso es loable: la pregunta es para qué, para quién y de qué manera.

DZ/km

Fuente Redacción Z
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