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Café San Bernardo: Frenesí lúdico de madrugada

Billar, dominó, dados, cartas, burako y buen nivel de ping pong las 24 horas.

Por Diego Jemio
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bar san bernardo bar san bernardo

Hay algunos grandes íconos de cualquier bar porteño con historia. Y el Café San Bernardo, en Corrientes entre Acevedo y Gurruchaga, tiene varios: la barra larga, los mozos con las noches surcadas en la cara, los trofeos de algún viejo torneo de billar, los sifones de soda que en otros barrios ya son vintage y, claro, la foto de él. Un Carlos Gardel corona el lugar más importante en el centro del mostrador.

El año pasado, este local de 800 metros cuadrados fue declarado Sitio de Interés Cultural por el Gobierno de la Ciudad y también forma parte del circuito de Bares Notables. El edificio tiene más de 100 años de historia y medio siglo de encuentros diarios en torno a una mesa, de charlas que ahora se pueden escuchar las 24 horas del día. Felipe Ormeño –Tito para los amigos– trabaja en el lugar desde hace 20 años y se transformó en uno de los encargados hace ocho. “Es bar desde hace unos 50 años. En este mismo lugar funcionó una milonga, una sucursal del Banco Nación, un supermercado y finalmente este boliche. Desde ese momento, se convirtió en un lugar de encuentro de los paisanos, los judíos que viven en la zona”, cuenta el hombre.

En el San Bernardo se pueden comer sándwiches, pizzas, picadas y empanadas. O tomar algún buen vino, un moscato o una cerveza. Pero pocos hablan de la gastronomía del lugar. Desde hace un tiempo, se convirtió en un espacio lúdico. En un sitio de juegos de mesa, de dominó, de cartas. Y, recientemente, en el fondo del salón, un espacio consagrado al ping pong.
“Acá tenés toda clase de juegos, menos ruleta. Hay pool, dominó, burako, dados, ajedrez… A la noche, vienen muchos extranjeros: brasileños, estadounidenses, españoles e ingleses. Acá el clima es tranquilo, muy familiar, en cualquier horario”, dice Tito.
Ni él ni nadie esperaban el boom que tuvo el ping pong. Todas las noches, hay colas para alquilar las canchas. Hay buenos jugadores de paleta de marca y ropa deportiva, que se lo toman muy en serio. Y otros que apenas pueden hacer pasar la pelotita.

“No podría explicar qué pasó. Hace unos años, vivimos la explosión del paddle en la ciudad. Acá pasa lo mismo con el ping pong; es un deporte hermoso, en el que gastás muchas energías. Algunos vienen a divertirse y otros lo toman como un deporte, aunque acá no se dictan clases.”

Mientras se escucha de fondo el ruido de la pelotita de ping pong, Tito dice que el lugar está tocado por la varita mágica. “¿Sabés por qué tiene éxito? Porque quedan pocos lugares como éste en la ciudad. Es tan lindo.”

Café San Bernardo. Corrientes 5436. Abierto todos los días durante las 24 horas, menos los domingos que cierra de 6 a 18.

dz/lr

Fuente Redacción Z
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