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TEMAS DE LA SEMANA

Negocios en Ciudad Rock

Toneladas de cemento cubren un tercio de los jardines del Parque de la Ciudad, en Villa Lugano. El gobierno construye un playón de 120.000 m2 con techo retráctil y capacidad para 90 mil personas. Se usará para mega recitales. El primero, el Quilmes Rock, no pagará un centavo de alquiler.

Por Juan Manuel Bordon
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Hace varios meses que el perfil del Parque de la Ciudad comenzó a cambiar como consecuencia de las obras para convertir un sector importante en la Ciudad del Rock de Buenos Aires, un proyecto que el gobierno presenta como parte de un plan para desarrollar una de las zonas más pobres de la Ciudad y que comenzaría a funcionar a fines de setiembre. Curiosamente, la historia acerca de cómo el predio de Villa Lugano -aunque el nuevo trazado de las comunas dice que ahora eso es Soldati- va camino a convertirse en la sede de los mega recitales de música resistidos por los vecinos de Nuñez, comenzó a gestarse bastante lejos de Buenos Aires y de los masterplans para la única zona donde aún quedan amplios terrenos libres. Una fuente del gobierno porteño cuenta que el proyecto nació como una apuesta personal de Mauricio Macri para atraer cierto tipo de turismo que creyó que a Buenos Aires le faltaba. 

Hace tres años, el jefe de gobierno viajó a Rio de Janeiro, Brasil. Cuando volvió, comenzó a hablarle a sus colaboradores maravillas de Rock in Rio, un mega-evento de música creado en 1985 que en 2011 reunió en un mismo escenario a bandas como los Red Hot Chilli Peppers y Metallica con cantantes de moda como Shakira o Rihanna. Las cifras de la organización decían que casi 350 mil personas se habían trasladado a Rio durante esos cuatro días y Macri pareció verlo claro. “Tenemos que traer ese mismo público a Buenos Aires”, fue la orden que le bajó a su equipo.

Como ya habían hecho antes ciudades como Lisboa o Arganda del Rey, un pueblo en las afueras de Madrid, la Ciudad comenzó las negociaciones con los dueños de Rock in Rio para que trasladaran su marca y su tendal de bandas a la capital argentina. El lugar elegido por el gobierno local para que se montara la denominada “Ciudad del Rock” (nombre que la empresa dueña de Rock in Rio utiliza para los gigantescos predios donde monta escenarios, restaurantes y otras atracciones, que pueden ir de una pista de snowboard artificial a una montaña rusa) fue el Parque de la Ciudad, un parque de diversiones que funciona como parque a secas y sólo los fines de semanas desde la clausura de los juegos mecánicos en 2008. 

La negociación se cerró en mayo de 2012, cuando Dream Factory Comunicacao firmó un acuerdo con la Ciudad en el que se detallaban obligaciones y derechos. Los de la empresa incluían garantizar tres ediciones de Rock in Rio Buenos Aires (2013, 2015 y 2017); montar los escenarios y contratar las bandas; plantar árboles y destinar parte de lo recaudado en entradas (suelen rondar los 700 pesos) a proyectos sociales; buscar sponsors privados y garantizarle a la Ciudad espacio gratis para montar sus stands en otros eventos internacionales.

La Ciudad debía “proporcionar puntos de publicidad” para el festival; adecuar el área donde se haría el evento “a través de la construcción y/o adecuación a la infraestructura necesaria para recibir las estructuras temporales” del evento; ofrecer un playón para al menos 10 mil vehículos; no utilizar ese “espacio a construir” para ningún espectáculo similar a Rock in Rio y, finalmente, ceder un “área mínima de 160.000 m2 en el Parque de la Ciudad, que se denominará durante la realización de los eventos Ciudad del Rock-Buenos Aires”, por 4 meses al año: 120 días antes del festival y 30 días después del mismo.

El anuncio del acuerdo lo hizo Macri en junio de 2012, desde Lisboa, donde se celebraba la edición 2012 de Rock in Rio. Entre las rarezas que auguraba la edición porteña, estaba la apertura de un restaurante en la Torre Interama.
la frustración 

Sin embargo, a partir de aquel anuncio internacional, el proyecto se empezó a caer. Lo hizo de forma silenciosa y sin aclaraciones de ninguna parte: el 16 de agosto de 2012, Rock in Rio anunció en su página web que posponía la edición de Buenos Aires anunciada para setiembre de 2013 hasta 2014 debido a “cuestiones relacionadas con el período necesario para asegurar la excelencia de la producción y de los contenidos del evento”. Desde entonces, no hubo más comunicados al respecto. Diario Z consultó tanto a Urban PR, empresa a cargo de la Comunicación de Rock in Rio en la Argentina, como a la oficina de Rock in Rio en Brasil, pero no recibió respuestas sobre si el festival se hará o no en Buenos Aires en 2014. Oficialmente, desde el gobierno tampoco hubo respuestas. El vocero del Ministerio de Desarrollo Urbano, que tiene a cargo la obra, señaló que “preferían no hacer ningún tipo de declaración al respecto”. 

Aunque no hay una confirmación oficial, una fuente del gobierno señala que el acuerdo fue dado de baja definitivamente hace varios meses debido a que a la empresa no le cerraban los números por la cotización del dólar y decidió retirarse. El gobierno de la Ciudad anunció que el festival se “postergaba” para asegurar la “excelencia de la producción”. En off, le echaban la culpa al cepo cambiario. Finalmente, una fuente de Cultura confirmó a Diario Z que Rock in Río no se hará en Buenos Aires. 

La defensora adjunta del Pueblo porteña, Graciela Muñiz, había presentado sendos amparos para anular el convenio, al que consideró una “concesión encubierta y gratuita”. Una cuestión en abstracto a partir de la disolución del convenio.

Quilmes gratis 
Sin embargo, las obras para construir el predio para Rock in Rio siguen e incluso se mantiene el nombre de “Ciudad del Rock” hasta en los documentos oficiales: en noviembre de 2012 hubo llamado a licitación por 65 millones de pesos y en enero de este año se le adjudicó formalmente la obra a Dal Construcciones SA -Teximco SA (la empresa que ganó la licitación para construir el Centro Cívico en Barracas). El proyecto, de unos 58 millones de pesos, después sumó una ampliación de casi 11 millones más. 

El plan es que se inaugure en setiembre y ya hay agendado un primer mega recital. El Quilmes Rock, que se hacía en la cancha de River, tendrá en noviembre su primera edición en el sur. 

El festival con nombre de cerveza cobrará a quienes quieran escuchar a Blur, Damon Albarn y los soportes nacionales entre 150 y 800$. Pero ellos no pagarán un centavo por el predio. El ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chaín, anunció que “en los primeros seis meses no se cobrará por el alquiler del predio, porque la idea es promoverlo, pero luego sí se hará”.

Historia triste
Hace casi treinta años, el Parque de la Ciudad se inauguró en Villa Soldati con la aspiración de ser la Disneylandia de Sudamérica. “La construcción la supervisó Richard Battaglia, de hecho, el mismo ingeniero de los parques Disney”, cuenta Germán de Bernardi, un técnico mecánico que integra la Organización por la Conservación del Parque de la Ciudad (OCPC). 

El grupo reúne desde 2007 a un grupo de vecinos porteños, la mayoría técnicos mecánicos o eléctricos, que piden que el parque de diversiones que en su momento de esplendor llegó a tener 60 juegos en funcionamiento (entre ellos varias montañas rusas) sea restaurado y reabierto al público. 

La historia reciente del parque señala que fue reabierto en 2003, durante el gobierno de Aníbal Ibarra, pero tras una denuncia se clausuró preventivamente y se reabrió recién en 2007. “Entonces funcionaban sólo 14 de los 60 juegos. Se decía que habían sido vandalizados, pero en principio eran problemas menores, de cosas eléctricas. Nosotros incluso nos ofrecimos a colaborar con los arreglos, pero no aceptaron”, cuenta de Bernardi. 

En 2008, al poco de asumir Macri, el parque de diversiones fue clausurado definitivamente y hasta que comenzaron las obras para la Ciudad del Rock sólo se podía entrar a recorrer los espacios verdes los fines de semana. “En realidad estaba abierta la mitad del parque y se cobraba 4 pesos por caminar por el verde. Ahora tanto verde no va a quedar porque están cubriendo 160 mil metros cuadrados con cemento. Ese espacio, que va a ser la Ciudad del Rock, es aproximadamente un 30 por ciento del parque. Lo grave es que demolieron al menos 6 o 7 juegos para hacer esto, y antes ya se habían desmantelado varios, sin tener en cuenta que eso es patrimonio público y se supone que para disponer de él debe ser consultada la Legislatura”, comenta el vocero de OCPC. 

Este punto es clave y ha disparado los pedidos de amparo contra la construcción de la Ciudad del Rock. El primero, presentado por la Defensoría y la Organización para la Conservación del Parque de la Ciudad, plantea que se deben detener las obras ya que se está ante una concesión encubierta y gratuita de un espacio público. “En el convenio con Dream Factory, la Ciudad se hacía cargo de la logística de bomberos, médicos y policía. Invertía 58 millones para restaurar el parque y dejaba todo lo que se recaudaba por entradas y por publicidad para la empresa. Era una especie de regalo por parte del gobierno a una empresa privada y por eso nosotros planteamos la nulidad de ese convenio”, cuenta la Defensora de la Ciudad, Graciela Muñiz. El segundo, presentado por el legislador Fabio Basteiro, plantea que al estar dándole un nuevo uso a un sector del Parque es obligatorio que este pase por la Legislatura. “En ese sentido, es parecido a cuando se quiso instalar una comisaría en Parque Sarmiento. El reclamo fue que no se le podía dar un uso diferente a los terrenos de ese parque sin que lo autoricen los legisladores”, explica Muñiz.

El vocero de la asociación conservacionista menciona un dato de color significativo en esta disputa. Según él, durante las conversaciones que tuvieron con funcionarios para ver la posibilidad de reabrir el parque, se les dijo que era sumamente difícil por la cercanía con el futuro Hospital de Lugano y porque hay una sala de atención médica a unos 400 metros. 

“Se suponía que no se podía reabrir porque las máquinas iban a generar ruidos molestos; sin embargo, ahora invirtieron 56 millones de pesos para poner ahí nada menos que un escenario para conciertos de rock”, comenta.

Fuente Redacción Z
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