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Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
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TEMAS DE LA SEMANA

Buenos Aires WI-FI, la ciudad hiperconectada

Crecen los puntos de acceso inalámbrico a Internet

Por Laura Ferrarese
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Con una red de 1.164 puntos de acceso inalámbricos a internet en librerías, bares, restaurantes, universidades, subterráneos, museos y organismos públicos, los porteños viven en la ciudad más conectada de América Latina. Con mayor densidad en los barrios de Puerto Madero, Palermo y el microcentro, los habitantes de Buenos Aires tienen un acceso a internet cada 2.620 habitantes, la mayor concentración de la región.

Los datos pertenecen a una encuesta de la consultora Marco Marketing Consultants realizada en octubre y revela que en el último año crecieron 72% los puntos de acceso a internet inalámbrica en la Ciudad. Los barrios más conectados son Palermo, Belgrano, Núñez y Recoleta, que tienen en conjunto 625 accesos, seguidos por el Centro y Puerto Madero que reúnen 268 puntos.

El mismo relevamiento fue realizado en otras capitales de América Latina y confirma el liderazgo porteño, ya que la Ciudad de México tiene 2.574 puntos para sus más de ocho millones de habitantes, lo que significa una proporción de un acceso cada 3.388 personas y un crecimiento de 64% respecto del año pasado. San Pablo, por su parte, tiene 990 accesos inalámbricos (uno cada 11.038 habitantes, con un 27% de crecimiento) y Santiago de Chile, 502, uno cada 10.942 personas, con 13% más de puntos de acceso respecto del año pasado.

Estos puntos donde los usuarios de computadoras portátiles y teléfonos celulares multimedia pueden acceder a internet sin necesidad de enchufar sus aparatos a ninguna red se denominan hotspots. Y su presencia se extiende al mismo ritmo que el público que los utiliza. Escritores, diseñadores, trabajadores independientes, estudiantes, empleados en sus horarios de almuerzo, jóvenes o vendedores se conectan mientras viajan en subte, toman un café, esperan a que esté listo el service del auto o preparan un examen.

El logo de una nube con la leyenda Wi-Fi Zone comenzó a aparecer en las puertas de los bares y restaurantes hace menos de cinco años y de a poco los usuarios comenzaron a animarse a sacar sus computadoras portátiles para conectarse desde esos espacios. Al principio se pagaban sumas adicionales a la consumición y se esperaba que el mozo habilitara una clave para usar el servicio, pero eso está cambiando y ya son pocos los lugares que exigen un consumo mínimo para acceder a la red.

Según explica Emilia Guastini, gerente de mercados e inteligencia de negocios de Marco Marketing Consultants, «de todos los locales que cuentan con hotspots para sus clientes, el rubro de alimentación es el más importante, incluyendo cafeterías, restaurantes, locales de comidas rápidas y heladerías, que concentran tres cuartos del total de los puntos de acceso inalámbrico».

Los shoppings, las líneas de subterráneos y las estaciones de servicio completan el abanico de la oferta de hotspots y en este caso, en su mayoría ofrecen servicios gratuitos y libres para todos los usuarios que se acerquen al rango de emisión de la señal, que en general no supera los 100 metros de radio.

La multiplicación de oferta inalámbrica para acceder a internet benefició especialmente a los profesionales independientes que pasan gran parte de su jornada en distintos puntos de la ciudad y han dejado de recurrir a los locutorios. Ése es el caso de Viviana, una cineasta de 45 años que pasa varias horas fuera de su casa y trabaja en su notebook en bares de la zona norte de la Ciudad.

«Elijo un café tranquilo, que en lo posible tenga segundo piso, como el Coffee Store o el Down Town de Belgrano, allí navego, chateo, envío emails, manejo la agenda y me mantengo conectada con mi trabajo. Suelo quedarme entre una y dos horas, mi máximo es de tres horas», explica. Para esta usuaria, si la señal de wi-fi es buena, la relación costo-beneficio es excelente y le permite trabajar con tranquilidad.

Para Macarena, una abogada de 35 años que hace frecuentes y largos viajes en subterráneo durante su jornada laboral, ése es el momento en el que aprovecha para chequear su correo electrónico y ponerse al día con los temas más urgentes. «La conexión es gratis y buena, aún estando en movimiento entre las estaciones, y yo uso mi teléfono celular, hasta ahora no he visto a nadie usando una notebook en los vagones», cuenta.

Con sus múltiples actividades como periodista, escritor de blog y director de su empresa de marketing TercerClick, Leandro Zanoni, de 32 años, pasa gran parte del día recorriendo la Ciudad y tiene sus bares preferidos para conectarse a internet. «Elijo Tea Connection y Café Martínez porque me quedan cerca del trabajo y me gustan, de todas formas cuando voy leo y respondo emails rápido por miedo a que la conexión se corte», y se sincera respecto del tiempo adecuado para estirar la sobremesa. «No da para quedarse sentado cinco horas con un cortado y un tostado, así que leo lo más urgente, hago algún post (comentario) para el blog y listo. De todas formas, me encantan los bares que tienen buen servicio de wi-fi; los que no lo tienen están condenados al fracaso.»

El escritor Fernando Bonsembiante, de 43 años, trabaja en bares y restaurantes y los elige con o sin acceso a internet según deba concentrarse o no en la escritura. «Si quiero bajar programas, buscar datos en Wikipedia o Google, chatear o contestar emails, busco lugares cerca de casa que tengan el cartel de wi-fi y llevo mi netbook chiquita. Si quiero escribir, lo mejor es ir a un lugar sin acceso a internet».

En los bares aprecian a los clientes que se atienen a las reglas no escritas del uso de wi-fi: un combo que incluye usar el servicio entre una y tres horas como máximo y hacer uno o dos pedidos al mozo. «Acá la mayoría se queda en promedio unos 45 minutos usando internet, no hay una consumición mínima y es gente que está trabajando», cuenta Alejo, encargado del Coffee Store de Las Heras y Bulnes, «aunque no falta algún desubicado que se queda seis horas chateando y tomando sólo un café».

La lista de locales e instituciones que tienen acceso a internet inalámbrico cambia diariamente, por lo que cualquier intento de ponerla en papel resulta infructuosa en términos de actualidad. En el buscador Google algunos usuarios utilizaron la aplicación Google Maps para seguir la dinámica composición de hotspots porteños. También se puede encontrar un listado en http://mapa.buenosaireslibre.org/. Y el sitio www.wifibsas.com.ar se incluyen todos los barrios porteños y un buen número de localidades del interior del país. Un chequeo al azar de varios puntos señalados en ambos mapas permitió comprobar que eran correctos. En ambos sitios invitan a los usuarios a actualizar la información.

 

Fuente Redacción Z
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