Tiempo en Capital Federal

10° Max 7° Min
Cubierto
Cubierto

Humedad: 62%
Viento: Sureste 18km/h
  • Jueves 17 de Junio
    Muy nuboso  11°
  • Viernes 18 de Junio
    Nubes dispersas  10°
  • Sábado 19 de Junio
    Cubierto  11°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Bodas: Ceremonias del corazón

Cada vez son más las parejas que celebran su boda fuera de las instituciones.

Por Camila Bretón
Email This Page

En la boda de Felina Cala­bresi y Mar­tín Trejomo­vich no habrá sacerdote ni rabino, la que estará frente a los novios como maestra de ceremo­nias será Dolo, una ami­ga de la pareja. «La elegi­mos a ella porque es una persona muy conectada espiritualmente y hablará desde el conocimiento y amor que nos tiene a los dos», cuenta la futura esposa de 28 años. La pareja ya tiene todo or­ganizado: la unión se celebrará en una isla en el Tigre y la novia ca­minará del brazo de su padre ves­tida de blanco hasta una pérgo­la donde estará el novio, junto a Dolores, esperándola. Después, y como siempre, habrá intercam­bio de anillos, los testigos dirán unas palabras y por último el es­perado: «Sí, acepto» de los dos. «Desde el día que decidimos ca­sarnos ya sabíamos que no que­ríamos hacer ninguna ceremonia religiosa», dice él a pocos días de casarse.
Cecilia Vidal es wedding plan­ner y la encargada de organizar el casamiento de Felina y Martín. La joven empresaria dice, que de las 20 bodas que tiene por año, «la mitad elige a algún amigo o fa­miliar para que presida la ceremo­nia». Los novios que contratan los servicios de Vidal tienen entre 28 y 35 años y saben que el costo de hacer la ceremonia fuera de un templo es más alto, ya que es ne­cesario ambientar un espacio es­pecial con flores, atrio y sillas.
«Podemos ver­lo como un proce­so amplio de toma de distancia insti­tucional. Las pa­rejas deciden vi­vir por su propia cuenta esa nueva experiencia», ex­plica Fortunato Mallimaci, soció­logo investigador, director del área de Sociedad, Cultura y Religión del Conicet, y agrega: «La legitimidad es cons­truida por la propia pareja y sus amistades.»
En el caso de no tener nin­gún pariente o amigo que se ani­me a llevar a cabo la ceremonia, existen personas como Lito Dorf­man, que es psicólogo social y un pionero en lo que respecta a ca­samientos personalizados en el país. Con más de 19 años de tra­yectoria, define que su trabajo es interpretar el sentimiento de dos personas que se aman y buscar la manera de manifestarlo a sus se­res queridos. «Descubrí que escu­chando lo que cada pareja sien­te, se puede crear una ceremonia que los represente».
Margarita y Fernando son otro ejemplo de este fenómeno que crece cada año. Ambos, técnicos en hemoterapia, se conocieron trabajando en un hospital y cuen­tan que cuando decidieron casar­se optaron por hacer una celebra­ción informal.
«Yo quería hacer una fiesta, vestirme de blanco y entrar del brazo de mi padre, pero no que­ría casarme por iglesia, y a mi novio tampoco le cerraba hacer­lo por el registro civil.» La boda la realizaron en un campo en las afueras de la ciudad y Esteban, un primo del novio, actor y do­cente, fue el encargado de pe­dirles el sí ante los 400 invita­dos. «Estuvo bárbaro y a todo el mundo le encantó», recuerda Margarita, de 35 años.
«Hola, bienvenidos a todos, ésta es una ceremonia del cora­zón», dice Javier Gerenschtein cada vez que tiene que presi­dir un casamiento laico. El jo­ven abogado cuenta que la pri­mera vez que subió a un atrio fue por pedido de un amigo que quiso que él oficialice su boda y «como gustó mucho, me empe­zaron a llamar para que lo haga en otros casamientos y así em­pecé a trabajar de maestro de ceremonias». Hace cuatro años que Gerenschtein abrió una em­presa llamada Tu Ceremonia, que hace alrededor de cien ca­samientos por año. Sus clientes son parejas ateas, divorciados o simplemente personas que no creen en las instituciones religio­sas. «Lo primero que hago es te­ner una o dos entrevistas con los novios, después les mando un cuestionario para que me cuen­ten su historia y así la vamos ar­mando.»
Las costumbres cambian, los ritos se parecen, pero si hay algo que tienen en común las bodas es que muchas de ellas tienen fi­nal feliz.

dz/lr

 

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario