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Boca – River: caos en el primer superclásico que jugaron, en 1931

El primer superclásico entre River y Boca se jugó el 20 de septiembre de 1931, y fue un caos.

Por Alejandro Guerrero
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No empezó bien la historia profesional del superclásico Boca-River: un gol dudoso después de un penal polémico, protestas, tres expulsados que fueron arrestados, y River que se va de la cancha. El domingo 20 de septiembre de 1931 el superclásico fue un caos. Tal vez nada podía ser tranquilo en esos meses convulsos.

Hacía apenas un año había sido derrocado Hipólito Yrigoyen y, en plena dictadura de José Félix Uriburu, las huelgas obreras se respondían con palos, cárcel y hasta fusilamientos. La crisis había acelerado la transformación del «amateurismo marrón» del fútbol en profesionalismo liso y llano aun cuando este deporte ya era un negocio redondo. Luego de una huelga y una marcha de los jugadores en plena dictadura, la Liga de Profesionales quedó constituida y en marzo de 1931 se jugó el primer campeonato por plata. River dio la nota al empezar la era profesional con la compra de Carlos Peucelle en 10 mil pesos. Cuando, al año siguiente, compraran a Bernabé Ferreyra en 35 mil, serían para siempre «los millonarios».

El partido. Cancha vieja de Boca, en Brandsen y Del Crucero. Carlos Peucelle, precisamente, convierte el primer gol superclásico de los tiempos profesionales. En la 17ª fecha del campeonato, Boca iba primero y River, tercero. Se recaudó una fortuna: 22.663,50 pesos. Según las crónicas de esa época, River dominaba con lujos cuando, a los 16 minutos, Peucelle puso el partido 1 a 0 para el visitante. Pero el batifondo llegó a la media hora. Francisco «Pancho» Varallo, goleador histórico de Boca durante más de 80 años (hasta que Martín Palermo le quitó el privilegio), entró en el área y Belvidares, «back» de River, lo trabó. Varallo cayó y el árbitro, Escola, cobró penal. Pateó Varallo fuerte, recto. El arquero de River, Iribarren, puso el cuerpo y lo atajó. El rebote le volvió a Varallo que le pegó como venía. La pelota dio de nuevo en Iribarren y otro rebote. Por segunda vez la pelota le caía a Varallo. El arquero de River fue a taparlo y Varallo se lo sacó de encima con falta mientras, por fin, conseguía meter en el arco esa pelota caprichosa. Así empezó el escándalo. Todo River se le fue encima al referí que convalidó el gol. Escola expulsó al arquero Iribarren, a Belvidares y a Pedro Lugo. Los expulsados se negaron a irse y el árbitro ordenó a la policía que los arrestara. El capitán de River, el otro Iribarren, Juan Carlos (que jugaba de zaguero), dispuso que su equipo se retirara de la cancha. Los hinchas de River empezaron a quemar tablones, los de Boca se les fueron al humo y hubo orden general de batalla. La policía subió a la tribuna, los bomberos acudieron a apagar el fuego y la batahola se trasladó a la calle para seguir en ella durante buen rato.

El partido quedó suspendido y nunca siguió. La Asociación Argentina de Football, antecesora de la AFA, le dio los puntos a Boca.

DZ/LR

Fuente Redacción Z
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