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TEMAS DE LA SEMANA

Belgrano: La desesperación de vivir con el agua al cuello

Los vecinos de Blanco Encalada y Cabildo ya no saben qué hacer con sus casas y comercios.

Por francisco-yofre
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Con un trapo y una botella de agua, Teresa Sanabaloa limpia el piso de su local de ropa infantil. Se toma un segundo para descansar, se sienta, cruza las piernas y suspira. «No voy a hacer ningún reclamo. ¿Para qué? Si no pagan nunca. Yo soy la única que le ganó el juicio a Macri por la inundación de febrero de 2010. Pero me pagaron 2.800 pesos a pesar de que las pérdidas llegaron a 20 mil. Después de eso, ni ganas de apelar te quedan», señala a Diario Z mientras vuelve a limpiar el piso, más impulsada por la bronca que le genera recordar su infortunio que por haber recuperado la energía.

Hace seis años, abrió su local en Blanco Encalada al 2500 y ya padeció tres inundaciones. Teresa le puso compuertas al acceso a su local, pero esta vez la correntada rompió el vidrio del frente. El agua llegó a medio metro de altura, según evidencia la sombra de humedad que dejó en las paredes. A quince metros del negocio de Teresa, César Fernández, dueño de la peluquería Heredero de un Destino, narra su desgracia. «Un destino de porquería el mío», ironiza, y después agrega: «Iba a inaugurar el viernes pasado, pero la lluvia rompió la puerta, se levantaron las maderas, se arruinaron los sillones y encima hay que cambiar todos los secadores de pelo», cuenta. «¿Reclamos? ¿Para qué? Todos los de la cuadra me dijeron que ni me gaste», apunta.

El miércoles 1 de febrero, entre las 18 y las 20, las precipitaciones llegaron a un promedio de 50 milímetros por hora. Los lugares más castigados fueron los mismos de siempre: Palermo, Belgrano, Núñez y un sector de Colegiales. «Pero ahora hay nuevos lugares que se inundan. A la zona de avenida Crámer (tres cuadras en sentido a Coghlan) antes no llegaba el agua y esta vez sí», acota Teresa. Según un relevamiento hecho por la ONG Defendamos Buenos Aires, por lo menos 40 comercios padecieron las inclemencias del tiempo y la negligencia -a esta altura histórica- de los funcionarios. El abogado Javier Miglino, presidente de esa entidad, presentó una demanda en la justicia civil reclamando 720 mil pesos para los comerciantes damnificados en concepto de daños y perjuicios. Al mismo tiempo presentó una denuncia por abuso de autoridad contra Mauricio Macri y la vicejefa de Gobierno porteño María Eugenia Vidal.

María Julia Vivanco vive en el cuarto piso del edificio de Blanco Encalada 2504. Está indignada: «Acá, en la esquina de Ciudad de la Paz, quince días antes de las elecciones, empezaron a hacer obras en la calle. Los operarios nos decían que eran trabajos para que la cuadra no se inunde más. El tránsito era un lío porque estaba semicortado y porque por acá pasan colectivos y ambulancias que vienen del hospital Pirovano. Nos dijeron que estaban poniendo unos caños nuevos en los sumideros. Cuando vimos de que se trataba, eran unos tubos chiquititos que con cualquier cosa se tapan. No sabíamos si reír o llorar. Era puro show para las elecciones», apunta María Julia.

A medida que los vecinos relatan sus penurias la temperatura va subiendo. Y es que ninguno de los comerciantes cuyos locales dan a las calles Blanco Encalada y Ciudad de la Paz consultados por este medio tiene la más mínima esperanza de cobrar algún subsidio por los daños. Los datos corroboran su desazón. Según un informe de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), «en 2010, la Ciudad pagó apenas dos de cada ocho solicitudes presentadas, y los montos asignados resultaron irrisorios. Una situación similar ocurrió el año pasado», agrega. Según se detalla en ese documento, la Ciudad habría recibido cerca de 8.200 pedidos de subsidios de los que se pagaron 2.100 por un valor aproximado de $ 15.500.000. Respecto al último temporal, la CAME hizo un promedio de los daños en la mercadería por un valor de 11 mil pesos para cada negocio al que habría que sumarle los arreglos que llevarían la cifra a 18 mil.

Diario Z tuvo acceso a un informe del Ministerio de Hacienda, que describe un panorama completamente diferente. Según señala ese documento, «respecto a las inundaciones de 2011, el total de reclamos asciende a 5.767, teniendo en cuenta que algunas personas tienen más de una actuación, se han pagado 5.341 reclamos por un total de 17 millones de pesos y aún quedan 444 cheques a la espera de que los damnificados pasen a buscarlos». El gobierno porteño también señala que algunas demoras se deben a que el resarcimiento es un trámite que realizan dos ministerios. Por una parte, la cartera de Seguridad y Justicia es la que constata que efectivamente la persona que pide el subsidio haya sido afectada en la magnitud que lo reclama. Esa información se gira a la cartera económica que será la encargada de disponer de los fondos para el pago. Y un dato importante es que el Gobierno no paga a quien deba impuestos municipales.

Fernando Sánchez, legislador porteño de Coalición Cívica, presentó hace un año una demanda penal contra Mauricio Macri por incumplimiento de los deberes de funcionario público por la falta de pago. Ante Diario Z, señaló que «la actual gestión es un cóctel de desidia y negligencia. Sí se avanzó con respecto a las inundaciones en La Boca y Barracas pero es evidente que todavía no se resuelve la zona de Palermo a pesar de los sobreprecios que ha pagado y hemos denunciado en la obra de los túneles aliviadores del Maldonado. El verdadero problema es que carece de información hidráulica seria».

La ley 1.575

Pero el tema de las inundaciones no es nuevo. El 9 de diciembre de 2004 se sancionó la ley 1.575 que creó el fondo para poder pagar las indemnizaciones. Esa norma fue reglamentada casi 10 meses después, el 31 de agosto de 2005. La fuerza que tuvieron las precipitaciones de 2010 hizo que en mayo de ese año se agregue un artículo para poder absorber el altísimo nivel de demandas, destinando el 1,5 por ciento de lo que se recaudó de Alumbrado, Barrido y Limpieza a estas situaciones. Desde ese momento, cada vez que la Legislatura trata el presupuesto vota un monto para este concepto: en 2012 alcanza los 24 millones de pesos. Sin embargo, de acuerdo con lo señalado días atrás por Eduardo Epzsteyn, auditor de la ciudad de Buenos Aires y legislador con mandato cumplido, «va a ser muy difícil que los vecinos afectados por la última inundación puedan cobrar el subsidio que les corresponde ya que en 2010 el Gobierno de la Ciudad se negó a pagar 2.000 reclamos».

La nueva promesa del gobierno porteño es la creación de un instituto de servicio meteorológico de la Ciudad, como para poder diferenciarse en el análisis de las nubes y los vientos del nacional, y adivinar con mayor precisión cuándo llegarían las lluvias. Comenzaría a funcionar el año próximo y contaría con 33 estaciones de monitoreo y un radar con un alcance de 200 kilómetros, según difundió un comunicado del Ministerio de Desarrollo Urbano de la Ciudad. La Red de Monitoreo Hidrometeorológico tendría un costo de 40 millones de pesos.

Teresa se vuelve a sentar. No sabía lo del proyecto del servicio meteorológico de Macri. Ante la consulta de Diario Z acerca de su opinión sobre la flamante iniciativa, dice sentirse derrotada y también furiosa. «Es inaudito que pongan tanto dinero en eso y a nosotros que somos laburantes no nos ayuden a salir del mal momento. A nosotros, nos dicen que plata no tienen. Se ve que vergüenza, tampoco».

DZ/rg

 

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