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Basura Cero: la Ciudad intenta alcanzar la meta

Para 2017, la Ciudad busca reducir en un 70 por ciento los residuos que van a los rellenos sanitarios. La clave, dicen, es la separación en las casas.

Por Marta Bilbao
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¿Será Buenos Aires la ciudad símbolo de Basura Cero en América Latina? Podría llegar a conseguirlo en 2017, según el gobier – no porteño, que estima que entre las tres plantas de tratamiento, las cooperativas de cartoneros y una planta de áridos podría procesarse el 70 por ciento de los residuos que genera la Ciudad. Esto significaría que, de las actuales 6000 toneladas diarias de desechos, sólo unas 1200 irían a los rellenos sanitarios ubicados en la provincia de Buenos Aires.

La ley original establecía como meta el año 2012 para la reducción de residuos: para entonces, la Ciudad debía disminuir en un 75 por ciento lo que enterraba. Aunque lejos de aquel objetivo, en los últimos años, mediante una fuerte inversión de recursos en materia de higiene urbana, se habría logrado, por fin, una reducción significativa. Según los funcionarios porteños, superaría el 35 por ciento.

La erogación alcanza los 8600 millones de pesos. Las empresas recolectoras de basura Cliba, Ashira, Aesa, Impsa y Nittida reciben unos 4000 millones de pesos al año por su tarea. Es el contra – to más importante del distrito. Este año, la Dirección de Limpieza contará con un presupuesto de 5800 millones, alrededor de un 32 por ciento más que en 2014. El costo promedio de la recolección de residuos húmedos, según cálculos difundidos por la legisladora Gabriela Cerruti ( Nuevo Encuentro), será de 250 mil pesos por cuadra. Además, se prevé la construcción, dentro de la Ciudad, de dos plantas de tratamiento que costarán otros 4000 millones de pesos. Se sumarán a la que el gobierno porteño inauguró en José León Suárez en 2013. El mes pasado el Ejecutivo llamó a licitación para la construcción de ambas. Una se instalará frente al Parque de los Niños, en Núñez. La otra, a pocos metros del Parque Indoamericano. Se espera que cada una de las plantas trate 1000 toneladas de basura. Allí se hará una separación mecánica de los residuos y se generará compost que será usado para tapar los rellenos sanitarios existentes.

Las ofertas ganadoras deben ser evaluadas por la Legislatura, ya que la explotación se prolongará por 10 años en cada caso. Se calcula que funcionarán a pleno recién en 2017.

Finalmente, casi 600 millones de pesos se destinan a las cooperativas de cartoneros que se encargan del material reciclable.

Educar al soberano

Si bien estas medidas son vistas con buenos ojos, la oposición y los grupos ecologistas indican que, a pesar del menor entierro de desechos, está lejos todavía la recuperación de primera mano del material orgánico que puede reutilizarse.

En este sentido, las ONG que conforman la Comisión de Basura Cero –volvió a funcionar recientemente después de años de inactividad– valoraron la firma de contratos con las cooperativas –seleccionadas a través de un concurso público– para la recolección de residuos sólidos secos. Así se menciona en el informe anual de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) de 2014. Cabe recordar que se refiere a las doce cooperativas encargadas de recolectar el material reciclable. Los cartoneros, con un sistema logístico que ha ido mejorando en el curso de los últimos años, se encargan de levantar lo que se deposita en las campanas verdes o puerta a puerta, según el perímetro donde les toque trabajar. Sin embargo, en el mismo informe, las ONG también señalan que “existe una abismal diferencia entre la inversión que se realiza para sostener el servicio de residuos húmedos, por sobre el magro presupuesto asignado a las políticas sustentables de recolección de secos, resultando que el análisis correspondiente debería estar en el centro de debate de la autoridad de aplicación de la ley”.

Consultado por Diario Z sobre este punto, el ministro de Ambiente y Espacio Público Edgardo Cenzón explica: “El contrato vigente [con las cooperativas de cartoneros] culmina en agosto de 2016. La gestión social de los materiales reciclables que ha implementado la Ciudad de Buenos Aires es indiscutiblemente el modelo a seguir. Se trata de un sistema complejo, inédito en el mundo, que es visto con atención por ciudades del interior y del exterior del país, y que está dando muy buenos resultados. Los materiales reciclables han aumentado, se ha jerarquizado la tarea del recuperador urbano, se ha incorporado tecnología y seguridad a la clasificación de los materiales en los centros verdes, y todo ha redundado en un mayor valor económico percibido por las cooperativas de parte de la industria. Desde el gobierno conversaremos con las cooperativas los ajustes y las mejoras que sean necesarios en el contexto del nuevo contrato, manteniendo los ejes del sistema de reciclables”.

Según cifras oficiales, hoy se obtienen unas 515 toneladas de material reciclable al año y, en el caso del papel y cartón, se ha conseguido eliminar intermediarios y contactar a las cooperativas directamente con los mayoristas, por lo que se consiguen mejores precios.

Separar la basura: reciclable y no reciclable

El otro punto que surge como fundamental en el sistema es la definitiva contenerización diferenciada en toda la ciudad; es decir, la instalación de dispositivos distintos para los residuos secos y los húmedos. “La necesidad de que se cubra la contenerización diferenciada se encuentra directamente relacionada con la separación en origen. Mientras no se brinde el servicio diferenciado, las campa-ñas de comunicación masivas (que refuercen la comunicación directa) no podrán realizarse”, apuntan las ONG en el citado informe.

“El gobierno porteño cumplirá con la contenerización porque es parte de un negocio. Pero sólo con aumentar la cantidad de contenedores no se recicla más ni se ayuda a reducir la basura. Las personas no pueden depositar botellas de vidrio u otros objetos en las campanas verdes con pequeñas aberturas. Por eso tiran los materiales reutilizables en los contenedores negros y así es como se echan a perder”, señala Alicia Montoya, responsable del equipo técnico de la cooperativa de cartoneros El Álamo.

Desde el gobierno señalan, en tanto, que para mayo toda la ciudad tendrá contenedores. Al mismo tiempo informaron que aumentarán las campañas de concientización, ya que, como lo menciona la recuperadora urbana, uno de los problemas es la disposición de los vecinos que muchas veces no cumplen con los horarios ni con el contenido que hay que depositar en los contenedores.

“Sin dudas, el mayor inconveniente es la disposición de basura fuera de horario; por eso, es fundamental la colaboración y el compromiso de los vecinos. Un contene – dor con basura fuera de hora no puede ser limpiado exteriormente o desodorizado, y alienta los circuitos del ‘cartoneo’ informal. Tenemos que internalizar los hábitos de la separación en origen y la disposición de basura en el contenedor de 20 a 21. Recientemente llevamos a cabo un estudio de campo sobre esta cuestión y los resultados fueron categóricos: un 80% de los vecinos no cumple con el horario ni se abstiene de sacar la basura los tres días al año en que no hay recolección o cuando hay alerta meteorológica. Tenemos que involucrarnos más. No hay sistema de recolección que funcione sin la colaboración activa de los vecinos”, indicó Cenzon.

Además, el funcionario rechazó críticas a la campaña de comunicación oficial: “ Nuestra evaluación sobre la campaña masiva de comunicación sobre separación en origen fue muy positiva y contribuyó en gran medida a la drástica reducción de basura que se envía a relleno sanitario. Hay que tener en cuenta que los cambios de los hábitos cul turales llevan años. Hoy en día estamos trabajando en campañas de concientización en los barrios con las empresas y pronto se verán en la calle nuevas campañas. La comunicación tiene que ser constante, porque se trata de cambiar nuestras costumbres y hay mucho público al que apuntar”.

Aunque no todos lo admitan abierta mente, funcionarios y especialistas miran de reojo a la ciudad de San Francisco, en Estados Unidos. Es una de las grandes metrópolis del mundo con un plan de Basura Cero consolidado. La implementación del proyecto en la localidad norteamericana, que tiene 800.000 habitantes, empezó hace más de dos décadas. Y todavía tienen desafíos: para 2020, esperan reducir el 100 por ciento de los residuos que en 1989 terminaban enterrados. Con aspiraciones más modestas, los porteños hacemos nuestro camino.

El rol de los encargados

En 2013, el Gobierno de la Ciudad y el sindicato de encargados de edificios (Suterh) firmaron un convenio destinado a fortalecer el circuito de recolección diferenciada de residuos. Los vecinos deben separar residuos húmedos y secos en sus domicilios, depositándolos en bolsas diferentes. Por su parte, los trabajadores de edificios recogen y depositan esas bolsas en los contenedores diferenciados dispuestos por el gobierno porteño en la vía pública. En cuanto a la administración de los consorcios, deben disponer los medios para informar a los vecinos, promover la separación de residuos en los hogares y coordinar con las cooperativas de recuperadores urbanos la entrega de los materiales reciclables. Muy pronto, esta medida se extenderá a toda la ciudad.

Mal olor

Basura y verano en la ciudad no son buenos amigos

Por distintas razones, los contenedores negros permanecen repletos a toda hora, generando olores nauseabundos. Este problema, según las empresas recolectoras, tiene que ver con que se depo – sita la basura a cualquier hora, complicando su lavado.

En algunos sectores de la Ciudad los vecinos incluso se han organizado para hacer un lavado casero de los recipientes. En ese sentido, el ministro de Ambiente y Espacio Público, Edgardo Cenzón, señala: “ El circuito de contenedores cuenta con un sistema de limpieza por el cual cuadrillas que dependen de las mismas empresas que operan en la zona van recorriendo las rutas, higienizando los contenedores exteriormente y también a su alrededor. Este servicio se complementa con otro, que consiste en aplicar un polvo desodorante dentro de cada uno, sobre todo en épocas estivales y de altas temperaturas. Por lo demás, es fundamental la correcta utilización del contenedor por parte de los vecinos como parte de la logística de higiene urbana. Esto es: depositar la basura dentro del contenedor de 20 a 21 y no dejar bolsas afuera”.

 

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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