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TEMAS DE LA SEMANA

Barrio x barrio: Vieja Pompeya, museo y ateneo

Custodios de la vida cultural de la zona.

Por por-juan-carlos-anton
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Aunque parezca mentira, nos discriminan. Uno toma un taxi y dice a Pompeya y no quieren venir», se queja Nilda Mignaghi, presidenta del Museo y Ateneo de Estudios Históricos Nueva Pompeya. «Y la verdad es que acá pasan cosas como en todas partes», aclara enseguida. Lo que pasa «acá», además de los usuales problemas de inseguridad de la ciudad, es que alrededor de cien personas -socios, amigos, benefactores- se empeñan en sostener una institución que se propone rescatar la historia de un barrio «de paso». Y lo hacen a pulmón.
El Museo, ubicado en un primer piso de avenida Sáenz 971, a media cuadra de la iglesia de Pompeya, se abre paso entre una casi interminable serie de locales comerciales, gente que va y viene, y que muchas veces demuestra poco interés por lo que ocurre alrededor de la famosa basílica, más allá de esperar el colectivo. «A través de las conferencias y charlas buscamos demostrar que en nuestro barrio pasan cosas lindas, hay mucha vida acá», señala la presidenta de la institución.
Todo comenzó en la primavera de 1971, con una cena que reunió a 100 artistas para homenajear las «letras, el color y la música», organizada por la comisión de cultura del club Unidos de Pompeya. «De esa comisión sólo quedamos vivas dos personas, además de Atilio. Fue la artista plástica Nelly Nistal quien le dio el mayor impulso a esa reunión y quien se transformó en nuestra alma máter», señala Mignaghi. De esa cena, en la que estuvieron presentes personalidades como María Elena Walsh, Ernesto Sabato, Atilio Stampone y Julia Prilutzky Farny surgió la iniciativa de crear el Museo y Ateneo. Nelly Nistal cedió el espacio que es la sede actual de la institución.
«A esa primera cena, vino Nélida Gerino, la esposa de Antonio Berni, y trajo de regalo ‘Ramona de Fiesta’, un preciosa obra de su marido. Es un grabado que tal vez sea el tesoro más valioso que tenemos», señala Mignaghi. Dentro del acervo, además de la obra de Berni, figuran esculturas que fueron donadas por Hilario Bossio, una importante colección de fotografías y manuscritos de Homero Manzi, Cátulo Castillo, Julio de Caro, además de cuadros de Carlos Cañás, José Alonso y Luis Perlotti, entre muchos otros.
Además de exhibir obras y documentos, cada sábado de marzo a noviembre el museo realiza una serie de conferencias con escritores, periodistas y críticos de arte. De los encuentros participaron o participan personalidades como el periodista Orlando Barone, el poeta Horacio Ferrer y el historiador Juan José Cresto, entre otros.
Según cuenta la presidenta de la institución, desde el año 2000 entregan la «Orden del Puente» en mérito a la trayectoria de personalidades de la ciencia y la cultura. «La primera fue para una vecina ilustre: la doctora Celia Mohabed, premiada internacionalmente por crear una membrana que sirve para reconstruir la piel humana».
Desde septiembre de 2002, la institución -declarada sitio de interés cultural por su aporte a la educación, la cultura y la participación por la Legislatura porteña- está incorporada al circuito del gobierno porteño y es visitado por contingentes a lo que se brindan visitas guiadas.
«Somos parte del patrimonio del museo», bromea, por su parte, María Clara Purita, miembro de la comisión directiva. Tanto ella como sus compañeras y vecinas de la comisión directiva, insisten en la necesidad de apoyo. Como muestra de lo que aún resta, recuerdan una anécdota de lo que sucedió el año pasado: «No estuvimos en la última edición de la Noche de los Museos. El gobierno nos convocó, nos llamaron en septiembre, mandamos todo y después se olvidaron de ponernos. Pero nosotros existimos, estamos acá y vamos a seguir».

Dirección: Avenida Sáenz 971.
Entrada libre y gratuita.
Coordinar la visita previamente al 4919-1369.

DZ/LR

 

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