Tiempo en Capital Federal

23° Max 22° Min
Cubierto con lluvias
Cubierto con lluvias

Humedad: 88%
Viento: Nordeste 32km/h
  • Miércoles 19 de Enero
    Cubierto con lluvias22°   26°
  • Jueves 20 de Enero
    Parcialmente nuboso23°   29°
  • Viernes 21 de Enero
    Cubierto con lluvias24°   29°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 18/01/2022 18:38:01
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Barrio x barrio: Comer como vikingos

El Club Sueco y el Danés ofrecen gastronomía y hospitalidad exquisitas.

Por Clarisa Ercolano
Email This Page

Recorriendo las calles de Buenos Aires, más de una vez se tiene la sensación de que pequeñas postales de varios lugares del mundo se engloban y refugian en esta metrópoli. Un buen ejemplo son los comedores escandinavos que ubicados en el centro ya conquistaron a oficinistas de la zona y a aventureros que van por algo distinto.
En calle Tacuarí 147, en un quinto piso que ofrece una panorámica de una parte del Río de la Plata, funciona el Club Sueco, que permite comer queso de cabra, hongos, salmón o lacha (más conocido como sardina) como una entrada poco habitual por estas pampas.
Los menús son del tipo ejecutivo y hay que tener en cuenta que son, cuanto menos, bastante calóricos. Los suecos preparan carne con alcaparras y remolacha agridulce a modo de hamburguesa, espinacas con papas a la plancha y albóndigas (suecas, lógicamente) con puré.
En ese ambiente donde la madera y el color azul predominan en mesas bien puestas, el strudel de ruibarbo es el postre que sí o sí hay que probar, mientras uno viaja por Suecia, estando a unas pocas cuadras de Retiro.
El Club Danés, sobre la calle Alem al 1074, tiene una carta que combina comida de acá con platos dinamarqueses. Allí, la vedette son los sándwiches abiertos, que se comen con cubiertos y que pueden tener desde arenque hasta roast beef con pepinos y cebollitas. Para los más osados, hay de queso azul con yemas y de paté de cerdo con remolachas agridulces.
Claro que si el hambre gana la partida, nada mejor que las croquetas de pescado, papa y panceta; las carnes de cerdo y ternera salteadas con papa y cebolla o las albóndigas de cerdo con repollo colorado. Si queda lugar, un arroz con leche con almendras y frutos o unas peras cocidas al vino que se disfrutan en un ambiente amplio y ameno, decorado con delicadeza.
El vinagre y el azúcar que se usaban para conservar los alimentos tiempo atrás siguen presentes por lo que el sabor agridulce siempre aparece. Y en los dos lugares, el aquavit, una suerte de aguardiente típico de la zona, ayuda a distenderse al momento de la digestión.
Nancy Sittman estudió gastronomía, proviene de una familia alemana y está a cargo del Club Sueco junto a Martín Varela. Antes, lo hizo en el Danés. Eduardo Marenco, en cambio, está relacionado con Dinamarca por haber estudiado allí en su adolescencia. Su socio en el club es Santiago Macagno, que desciende de una familia de dinamarqueses y desde 1994 están a cargo del restaurante.
En ambos sitios, los comensales remarcan la cordialidad de los mozos y su buena predisposición, alejadas del mito de la «frialdad» europea.
El precio promedio en ambos sitios está entre los 50 y 100 pesos por persona, dependiendo de la bebida, y quienes son habitués señalan que la relación entre lo que se come y lo que se paga es buena además del atractivo de cada espacio, que ofrece alejarse del mundanal ruido del centro porteño, refugiándose dentro de alguno de estos cálidos clubes que surgieron como punto de encuentro para los nórdicos que llegaron a la Argentina y hoy abren sus puertas a todo el que quiera conocerlos.

DZ/LR

 

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario