Tiempo en Capital Federal

16° Max 12° Min
Cubierto con lluvias
Cubierto con lluvias

Humedad: 66%
Viento: Sureste 38km/h
  • Miércoles 21 de Octubre
    Cubierto13°   17°
  • Jueves 22 de Octubre
    Cubierto con lluvias14°   17°
  • Viernes 23 de Octubre
    Muy nuboso17°   21°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Barrio x barrio: Caballito, palacio de agua potable

Un edificio renacentista pensado para proveer a seis millones de habitantes.

Por ivan-novotny
Email This Page

Los edificios destinados a proveer de agua corriente a porteños en las primeras décadas del siglo XX se destacaron por su magnífica arquitectura: el Palacio de Aguas Corrientes
ubicado en Córdoba y Riobamba es el más conocido. Pero también en Villa Devoto y Caballito se levantaron dos obras colosales.

El Depósito de Gravitación de Caballito -emplazado entre Valle, Beauchef, Pedro Goyena y José María Moreno- fue habilitado
en octubre de 1915 cuando Caballito era un barrio alejado del centro, de casas bajas y situado en uno de los puntos más altos de la Ciudad. El consumo de agua aumentaba y las napas se contaminaban, entonces la administración de las Obras de Salubridad -antecesora a Obras Sanitarias de la Nación- elaboró un plan de abastecimiento para seis millones de habitantes y decidió construir esta imponente obra arquitectónica de 38 metros de alto, con doce tanques de acero dispuestos en tres pisos, capaz de almacenar
72.000 m3.

«Hoy estos gigantes casi dormidos forman parte inseparable del patrimonio barrial porteño y, junto con el Palacio de Aguas Corrientes, son ejemplos excluyentes del desarrollo
alcanzado por la industria europea de las grandes estructuras de hierro del siglo XIX y principios del XX que se exportaban
hasta los más apartados confines del mundo», escribe el arquitecto Jorge Tartarini en su trabajo «El Patrimonio del Agua en Buenos Aires: edificios, conjuntos y paisajes culturales».
El sitio fue catalogado Área de Protección Histórica por el Gobierno de la Ciudad en 2000. Las fachadas están terminadas en revoque símil piedra París y remate de mansarda, con cúpulas cuadradas y circulares, en estilo neorrenacentista francés. Para visitar el edificio es necesaria autorización.

Ahora las lujosas torres de la explosión inmobiliaria esconden, para el caminante distraído, la grandiosa obra. Un cartel escrito
a mano por algún vecino alerta «No deje gatos aquí, los perros los matan», hay un improvisado refugio de un linyera; el desgaste propio en la pintura por el paso del tiempo no puede disimular su belleza.

Fotógrafos aficionados amantes de las cúpulas renacentistas, estudiantes y profesionales ávidos de conocer la influencia de la arquitectura europea, turistas curiosos de fachadas históricas disfrutan hoy de esta obra, que en su diseño espléndido habla de un país confiado en su futuro.

DZ/LR

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario