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Barrio x barrio: Barracas y aquellos viejos corrales

El Parque España fue escenario de El matadero. Hoy se abre como espacio para actividades culturales.

Por ivan-novotny
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El matadero de la Convalecencia o del Alto, sito en las quintas al Sur de la ciudad, es una gran playa en forma rectangular
colocada al extremo de dos calles», escribió Esteban
Echeverría en su célebre cuento El matadero. «Estos corrales son en tiempo de invierno un verdadero lodazal en el cual los animales apeñuscados, se hunden hasta el encuentro y quedan como pegados y casi sin movimiento», describía el autor argentino a mediados del siglo XIX. Dio así trascendencia histórica en la literatura al predio donde hoy está emplazado el Parque España, en Barracas, justo donde confluyen en ángulo las avenidas Caseros y Alcorta.

En 1870 se efectivizó el traslado de los mataderos. Los viejos corrales acumulaban aguas sucias que favorecían las plagas. «Acá estuvo también el asentamiento donde separaban
a los enfermos de fiebre amarilla, los pobres quedaban aquí, a los ricos se los llevaban a Flores», cuenta Luis Portillo, jefe de escenario del Centro Cultural del Sur, ubicado en Caseros 1750, en el predio del Parque España, aunque separado por rejas.
«Luego sirvió de corralón para los carros de basura. Tiraban
los residuos en la quema y dejaban acá los caballos durante
la noche, descansando», relata Portillo, que informa orgulloso que se conservan intactas, en el Centro Cultural, algunas
de las antiguas caballerizas.

Paradójicamente, este espacio ligado a la matanza de animales y al asentamiento de personas enfermas, luego se destinó a crear vida: «Fue uno de los viveros más importantes: el jardín botánico del sur. Acá dispusieron el vivero para todos los espacios verdes y calles de Buenos Aires», agrega Portillo. En 1900 el lugar adquirió el nombre de plaza España, para recién en 1982 llegar a la denominación de «Parque», debido a su gran extensión, de poco más de 55 mil metros cuadrados.

El Parque España actualmente cuenta con una fuerte vegetación de tipo pampeano, con numerosas especies distintas, donde se descubren entre medio tres esculturas: El aborigen, de Hernán Cullen Ayerza; La sorprendida, reproducción de una obra de Antonio Canova, y El gladiador herido, del artista argentino César Santiano. Una representación en bronce a cuerpo entero del cirujano Enrique
Finochietto fue robada en noviembre de 2002. Rodeado de hospitales, como el Británico, el Tobar García y el Borda, además del Hogar de Ancianos Guillermo Rawson, los caminos del Parque España son un paseo reparador para quienes visitan a familiares internados.

«Nací en esta plaza, di mis primeros pasos acá», cuenta Analía, coordinadora de la murga Los Rejuntados de Barracas, que ensaya los sábados en el parque. Dice que eligieron este lugar porque «al barrio le faltaba un poco de alegría, había que darle vida». Y eso hicieron. Hoy cerca de sesenta murgueros bailan al son de los tambores rodeados por palmeras, una canchita
de bochas, un mástil en desuso, dos areneros con juegos
y lomadas inclinadas hacia el sur, que ya dejaron lejos aquel matadero de Echeverría.

 

 

DZ/LR

Fuente Redacción Z
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