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Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
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TEMAS DE LA SEMANA

Balotaje: Scioli y Macri, sólo resta esperar

A tres días de saber quien será el futuro presidente, los candidatos cerraron sus campañas con actos en el interior del país y fuerte presencia en las redes sociales.

Por Eduardo Blaustein
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Hasta hace pocos días las encuestas –que la pifiaron feo en la primera vuelta- seguían hablando de una distancia a favor de la candidatura de Mauricio Macri, muy difícil de remontar para su competidor, Daniel Scioli. Esa distancia se fue achicando en varias mediciones y abre un cierto margen de suspenso en relación con el ballotage. El suspenso se consolida si se tiene en cuenta lo dicho por Mariel Fornoni, directora de Management & Fit, una consultora de la derecha corporativa: “Hay un 11 por ciento de indecisos de cara al ballotage”.

Aunque nadie pueda asegurar que un debate entre candidatos pueda influir decisivamente en el voto y en la captura de los indecisos, da toda la sensación de que Scioli no pudo ganarle en el mano a mano a Macri o sacarle los suficientes puntos de diferencia como para obtener todos los votos que necesita. O sí puede que haya habido algo de eso desde una hipótesis levemente forzada. Fue tan alto el rating del debate que, acaso por primera vez Macri -blindado en términos generales por los medios dominantes- haya visto erosionada tanto su credibilidad como su amabilidad, exquisitamente coacheada, como la de todos los funcionarios del PRO. Y que de cara a indecisos o votantes de Sergio Massa o de izquierda hayan pasado una o dos cosas: que el vacío discursivo de Macri haya sido desnudado. O que unos cuantos interpreten que es cierto el discurso de Scioli y el FPV acerca de todo lo que se puede perder en términos de calidad de vida si el eventual gobierno de Cambiemos aplica una megadevaluación, ajustes, quitas de subsidios en las tarifas públicas o un cambio radical del modelo productivo industrial a favor de una transferencia de recursos de los que menos tienen a los que “en estos años la levantaron con pala”.

En este tramo final de la campaña se registra una doble ausencia con algo de espejada. Hay una cierta desaparición de la figura presidencial, ambigua o reticente a la hora de sostener y nombrar a Daniel Scioli, así como de otros funcionarios y agrupaciones formateadas desde el Estado. Hay quienes dicen que la relativa ausencia de La Cámpora obedece no a un problema de reticencia sino de no resultarle piantavotos a Scioli, en un acuerdo tácito o explícito. Del lado de Cambiemos, se sabe que el comando de campaña, tras las declaraciones espantosas de personajes como Carlos Melconián o Alfonso Prat-Gay, está haciendo todo lo posible por esconder sus referentes económicos.

A Macri se le siguen escapando algunas patinadas, como cuando por ejemplo puso en duda la continuidad de Tecnópolis por los presuntos problemas de tránsito que ocasiona. Da la sensación de que cuestionar esos sitios emblemáticos habla de un afán oculto de arrasar con buena parte de lo hecho en el largo ciclo kirchnerista y de un ansia de revancha.

El kirchnerismo no termina bien su ciclo en términos de consolidación interna, aun cuando Scioli fuera el ganador sorpresa. Se nota en su campaña una cierta soledad. Paralelamente lo más conmovedor en relación con lo que fue el viejo afán de pelea del kirchnerismo sucede en ciertas bases sociales y no necesariamente en las dirigencias o las agrupaciones. Hay un fenómeno muy fuerte en las redes sociales y en las autoconvocatorias espontáneas y hasta en los posteos individuales: “Convencí al plomero, a un paciente, a mi vieja, a mi sobrino, al vecino del 5° C”. Se los ve un poco solos sin embargo.

De cumplirse lo que señalan las encuestas, de ganar Cambiemos, Argentina estará dando un salto al vacío. Un “cambio” exitosamente vendido desde la comunicación política que empatiza con una difusa demanda ciudadana. Scioli y la Presidenta misma intentaron explicar que la idea de cambio siempre es seductora pero no parece que hayan sido exitosos a la hora de hacer entender que ese cambio tiene mucho de riesgoso para las grandes mayorías argentinas. A partir de este domingo habrá que comenzar a discutir serenamente por qué razones el kirchnerismo/sciolismo dejó de ser creíble para buena parte de los votantes, incluso si el resultado es sorpresivo.

DZ/sc

Fuente Redacción Z
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Diario Z
Periodista, escritor, autor de Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso.