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TEMAS DE LA SEMANA

Baja autoestima: La soledad en compañía

Cómo volver a conectarse consigo mismo y mejorar las relaciones con los otros.

Por Juan Carlos Kusnetzoff
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Un paciente, palabras que recuerdo, me dijo lo siguiente: “Voy a un determinado lugar, estoy rodeado de personas, algunas conocidas y otras no. La estoy pasando relativamente bien. Sin embargo, siento como si no estuviera allí. Como una separación de mí mismo. Y eso no me permite conectarme con mujeres que han sido la razón de haber asistido al evento. Siento como que estuviera faltando algo. Y ese algo soy yo mismo”.
La disminución de la autoestima –un pobre sentido de las posibilidades que uno posee– hace que muchas veces la persona sienta la presencia física disminuida o ausente. Una especie de vacío interior, existencial.
Desde ya que lo contrario también es cierto. Alguien con autoridad, con seguridad interior, siente que se impone y que es físicamente más grande e importante de lo que realmente es. E incluso que se le debe mayor atención de la que se le prodiga. La sensación de soledad es un hecho subjetivo importante, pese a estar rodeado de numerosas personas. La imposibilidad de conectarse consigo mismo conspira para conectarse con los otros. Y durante las conversaciones siente que las otras personas no lo escuchan o no prestan demasiada atención a sus relatos.
Las mujeres pueden sentir que su presencia pasa inadvertida. En esa situación, la mujer se mueve en la silla, intenta hablar con otras mujeres, siente que los hombres acodados en la barra no le dispensan atención. La inseguridad en estos casos acentúa estos problemas y empeora la situación.
No cabe duda de que la corporalidad algo tiene que ver con estas sensaciones. Si la persona se imagina un adefesio, mal entrazado, balbuceante cuando le preguntan algo, casi seguro que proyectará esa imagen en la posición del cuerpo y la recepción –negativa, obvio– que encontrará le confirmará finalmente su autoprofecía.
La solución es romper con esa imagen. Cambiar la manera de hablar y de pararse. No hay que esperar agradar a toda la audiencia o todos los clientes del boliche. Vaya avanzando muy lentamente y extienda poco a poco los límites de su influencia.
Los buenos resultados llegan cuando se trabaja para perfeccionar los métodos de conversación. Una posibilidad es inscribirse en un curso de conversación o en un grupo donde se realicen ejercicios para levantar la autoestima. Pero para acercarse al éxito es necesario practicar diariamente. No huir frente al obstáculo y no desilusionarse por una o dos veces que se fracasa.

 

 

Fuente Especial para Diario Z
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Diario Z
Médico sexólogo clínico. Director del Programa de Sexología Clínica del Hospital de Clínicas. Jefe de Cátedra Libre Sexología Clínica.