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Arquitectura dinamarquesa: edificio Otto Wulf

El edificio Otto Wulf es el único representante del art nouveau nórdico en Buenos Aires.

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En la esquina de Perú y avenida Belgrano, golpeado por el tiempo, se levanta el representante porteño del Jugendstil, versión nórdica y germánica del modernismo arquitectónico conocido en Francia y Bélgica como art nouveau. Es el edificio Otto Wulf, que debe su nombre al empresario que encargó su construcción. Proyectado en 1912, se terminó de construir en 1914. Es uno de los primeros edificios con estructura de cemento armado, oculto por revestimientos que imitan la piedra.

El edificio fue diseñado por el arquitecto danés Morten Rönnow; su propietario fue el conocido empresario naviero Nicolás Mihanovich, que desde 1899 se desempeñó como cónsul del Imperio Austrohúngaro en Buenos Aires. El edificio funcionó, por tanto, como sede diplomática del Imperio hasta 1918, cuando éste se derrumbó a fines de la Primera Guerra Mundial.
Esta construcción transmite el sentimiento de desarraigo de los inmigrantes de principios de siglo. «Aplica a la arquitectura simbólica que se esfuerza por esbozar sentido a través de sus elementos», explica el arquitecto Juan Solaegui, docente de Historia en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires. Esto se evidencia en las dos cúpulas que muestran, en sus remates, ambas coronas: la imagen del Sol que representa al káiser Francisco José de Habsburgo y a la Luna (hoy caída) que representa a la emperatriz Isabel de Possenhofen, más conocida como Sissí.
El estilo vanguardista del edificio se puede observar, por ejemplo, en los altantes, esculturas de cemento armado con formas humanas. Las vanguardias de fines del siglo XIX y principios del XX, explica Solaegui, «se esmeraban por transmitir la importancia de la ‘persona común’, haciendo referencia, como en este caso, a los operarios de la construcción, con los ocho gigantes de hormigón que componen la fachada».

Este edificio notable de la ciudad, con tantos ornamentos e historia centenaria entre sus paredes, fue catalogado de protección estructural «por lo que cualquier intervención debe ser consultada con el Área de Protección Histórica (APH) de la Dirección General de Interpretación Urbanística del Ministerio de Desarrollo Urbano del GCABA», comenta Mónica Capano, secretaria general de la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires.
El arquitecto Rönnow dejó en Buenos Aires otra construcción importante, la iglesia dinamarquesa, proyectada y dirigida en colaboración con su compatriota y colega Bisgaard.

La iglesia danesa, ubicada en Carlos Calvo 257, es neogótica. Inaugurada en 1931, se caracteriza por una concepción edilicia cargada de simbolismo: la escalinata de su frente representa la escalera del sueño de Jacob y en el interior se atesora la maqueta del buque escuela Copenhague, que recuerda que Buenos Aires fue el último puerto al que llegó, para no volver a partir. Esta iglesia y el Otto Wulf son las únicas muestras palpables de la arquitectura dinamarquesa en la ciudad.
Pero no fue sino hasta el siglo XX que la esquina de Belgrano y Perú comenzó a respirar aires europeos. El Otto Wulf puede considerarse un edificio moderno si se va más atrás en la historia de esta zona de la ciudad.

Sobre el predio elegido por Wulf y Mihanovich para levantar su flamante edificio, se ubicaba antes otra célebre construcción: la Casa de la Virreina, que perteneció a doña Rafaela de Vera y Pintado, viuda de Joaquín del Pino, antepenúltimo virrey del Río de La Plata. Esa casa fue demolida. Con ella sucumbió una parte de la historia colonial. «Todavía se puede identificar, por sus dos líneas medias, la primera división en cuatro solares de la manzana sobre los que, en los siglos dieciséis y diecisiete, se edificaban viviendas de barro, con tiras de habitaciones a dos aguas paralelas a la calle», relata el arquitecto Martín Lisnovsky, profesor adjunto de Historia en la Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires.

 

DZ/sc

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