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Arqueología en Plaza San Martín: el pasado que pisamos

En Retiro avanzan las excavaciones para relevar la historia anterior a 1930.

Por Marina Navarro
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El área donde está ubicada la pendiente de la plaza San Martín, en Retiro, originalmente no tenía ni esa forma ni esa vista tan frondosa. De hecho, hasta las primeras décadas del siglo XX estuvo rodeada de edificios emblemáticos para la época como la Plaza de Toros, el Cuartel Militar, el Campo de Marte o el Museo de Bellas Artes. Y supo ubicarse también allí el primer mercado de esclavos. Pero la demolición de 1930 y el posterior proyecto del paisajista Carlos Thays le dieron el diseño que tiene actualmente la plaza San Martín, dejando totalmente oculta la antigua edificación.

Y la historia habría seguido enterrada si no fuera porque en una excavación en 1999 frente al edificio Kavanagh dio por resultado el hallazgo de varios objetos de la vida cotidiana. En vista del descubrimiento, la Dirección de Patrimonio Histórico de la Ciudad encargó un trabajo de investigación que fue licitado y ganado por un grupo de arqueólogos del Conicet y del Centro de Arqueología Urbana de la Universidad de Buenos Aires, que dirige el arquitecto y máster en restauración de monumentos Daniel Schávelzon. «Lo que buscamos es poder obtener un registro de lo que aconteció hasta la década del 30. Ver si podemos encontrar, además de objetos, restos de material o estructuras de los edificios que había originalmente ahí. Sin mencionar que la zona en la que estamos trabajando es la barranca del rio, que es un lugar donde se acumula mucha información, señaló Shávelzon.

Para poder sondear el perímetro de trabajo, el equipo de arqueólogos cuenta con un georradar que puso a su disposición el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y que permite hacer una selección pertinente del espacio para que la excavación no resulte invasiva ni dañina.

Por el momento, los procesos de exploración y cavado están un poco demorados porque se necesitan días secos y el clima de las últimas semanas no fue propicio.

Ricardo Orsini, arqueólogo responsable en la Dirección General de Patrimonio e Instituto Histórico del Gobierno de la Ciudad, es muy optimista respecto del material que podría encontrarse. «De por sí esa zona presenta una erosión natural muy grande, provocada por el viento, el agua y la lluvia. Caminando por la misma plaza sin tener que remover demasiado se puede encontrar restos de objetos de fines del siglo XIX. Y así como puede haber pasto o un paquete de cigarrillos de hace cinco días aparecen fragmentos de cerámica de hace cien años. Porque la tierra se ha removido dejando a la vista los objetos», explica.

Pero la expectativa mayor está puesta en la excavación más profunda, «porque lo que haya quedado bajo tierra tuvo una permeabilidad con la que se puede obtener un registro que no pudo ser alterado por el tiempo y permite ver tal cual quedó todo en su momento», dice Orsini.

Uno de los datos más importantes que tuvieron que tener en cuenta los arqueólogos es que la zona después de ser demolida fue tapada por completo con relleno que se trajo de otros lados. «Probablemente los objetos que estemos encontrando no sean de ahí sino que se usaron como relleno que se extrajo de otro lado. Esto puede ser muy interesante, pero no son objetos originarios. Nos cambia nuestra interpretación, pero igual nos habla de Buenos Aires» comenta el arqueólogo Daniel

Shávelzon, que quiere ser muy cauteloso a la hora de hablar de hallazgos porque los resultados deben ser analizados y estudiados previamente antes de poder darse a conocer.

DZ/km

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