Tiempo en Capital Federal

18° Max 13° Min
Cubierto
Cubierto

Humedad: 82%
Viento: Suroeste 28km/h
  • Lunes 28 de Septiembre
    Despejado11°   19°
  • Martes 29 de Septiembre
    Muy nuboso14°   20°
  • Miércoles 30 de Septiembre
    Cubierto13°   21°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Argentina barra brava

Por Eduardo Blaustein. Mientras llueven las acusaciones cruzadas sobre las responsabilidades políticas subyacentes en los ataques a supermercados el lock out agrario parece una rutina cansina en el folklore de la polarización.

Por Eduardo Blaustein
Email This Page
La Rural

Esta columna se comenzó a escribir en el raro y bienvenido contexto de una ciudad calma y silenciosa, con las calles vacías, con los ya rutinarios cortes de luz, con mucha gente literalmente fugada de Buenos Aires, en el día de Navidad. Ya llegará el miércoles con la carga habitual de furia mediática y política. Pero el silencio de martes en la ciudad dormida, anhelado por millones, fue la contraposición de lo sucedido la semana anterior, cuando en varios puntos del país volvieron a vivirse escenas de saqueo y de violencia.

Se equivocó el que escribe cuando auguró en su columna anterior que la manifestación convocada a Plaza de Mayo por las tres centrales opositoras y sectores de izquierda, más el siempre curioso apoyo personalizado de Eduardo Buzzi, iba a ser el último ruido político del año. La equivocación fue doble: porque esa marcha resultó mucho más débil de lo que se esperaba y porque los saqueos llevaron desazón y angustia a un país que tiene ganas de seguir progresando, incluyendo, construyendo justicia. Por si faltaba exasperación, las acusaciones ligeras que hicieron algunos funcionarios acerca de las presuntas responsabilidades políticas subyacentes en los saqueos, tanto como la respuesta de Hugo Moyano culpando al Gobierno, fueron a contramano de la necesidad de ingresar al año nuevo con menos gritos destemplados.

El lock-out agrario que comenzó el miércoles en protesta por la recuperación del predio de la Rural ya parece una rutina cansina en el folklore de la polarización.

De la fallida marcha sindical de la semana pasada y de la conferencia de prensa convocada por Hugo Moyano y Pablo Micheli para repudiar las acusaciones gubernamentales quedan dos imágenes. La primera es el modo en que Moyano monopoliza el discurso, cómo controla el escenario, las consignas que se cantan, la evidente incomodidad de Micheli en ese contexto que él mismo buscó.

Hay otro dato, proveniente también del campo sindical: la ausencia de voces gremiales –con la solitaria excepción de Hugo Yasky, de la CTA oficialista– que hayan salido a sostener la visión del Gobierno acerca del origen de los saqueos registrados en Bariloche, Campana, San Fernando, Rosario y alguna otra localidad. La soledad debería preocupar al kirchnerismo.

Por escala o por gravedad, los incidentes registrados no tienen ni punto de comparación con lo sucedido a fines del ciclo alfonsinista o en 2001 y 2002. Desde ese punto de vista, la única noticia buena es que si los saqueos no se extendieron más es seguramente porque la situación social es infinitamente menos grave que las que vivimos en el pasado. Las tasas de pobreza bajaron, desde 2003 se crearon millones de puestos de trabajo, otros millones fueron socialmente incluidos ya sea a través de la extensión de las jubilaciones, de la Asignación Universal por Hijo o de otras formas de cobertura social.

La Argentina lumpen 

Sin embargo lo sucedido es muy grave y exhibe los límites dolorosos de lo que se pudo avanzar desde 2003 al presente. Lo grave no es sólo la subsistencia de núcleos de pobreza dura, contra los que es muy duro pelear desde la gestión de gobierno, sino los modos en que los fenómenos de la pobreza articulan y se potencian en procesos de lumpenización que no sólo no se frenaron pese a los mejores niveles de inclusión social sino que se exacerbaron.

Hay datos que dieron funcionarios de gobierno sobre la responsabilidad de los saqueos que parecen verosímiles: la participación aparente de cuadros bajos sindicales, de barras bravas, de punteros políticos, de pequeños traficantes de drogas de los barrios (el caso de Rosario). Lo que los funcionarios no demostraron hasta ahora es que la presencia en los saqueos de algún ex cuadro sindical camionero implique la responsabilidad estructural del gremio.

Ante los saqueos puede parecer más “claro” o “pedagógico”, o presuntamente más rentable en términos políticos tirar a la bartola responsabilidades individuales en lugar de asumir la existencia de fenómenos complejos. Este columnista prefiere sin embargo anclar en el fenómeno de la lumpenización, que tiene diversas maneras de expresarse, todas oscuras. Lumpenización de la política, de las prácticas sindicales, disputas por negocios entre barras bravas o entre narcos y policías.

A veces los procesos que se viven contienen una paradoja desgarradora: es como si el Estado se despedazara a sí mismo. Si se trata de los programas de inclusión, mientras la informatización masiva de la AUH permite que ese beneficio sea percibido por millones sin que medren las redes de punteros políticos, en otras áreas del Estado o en los municipios ciertos planes sociales siguen caracterizándose por la lógica del uso político o del apriete.

Si se trata de la seguridad, los esfuerzos por no reprimir la protesta social o por democratizar a las policías chocan contra conductas estructurales según las cuales en buena medida la generación del delito nace en las mismas fuerzas de seguridad, incluidos esos narcos de poca monta que reclutan fieritas para ir a saquear un supermercado.

Fuente Especial para Diario Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario