Tiempo en Capital Federal

17° Max 11° Min
Cubierto
Cubierto

Humedad: 78%
Viento: Oeste 18km/h
  • Sábado 13 de Agosto
    Cubierto13°   17°
  • Domingo 14 de Agosto
    Cubierto13°   19°
  • Lunes 15 de Agosto
    Cubierto11°   17°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 12/08/2022 11:45:28
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Arbolado, Barrido y Limpieza

Unos10 mil árboles cayeron en la última tormenta debilitados por el abandono y la poda indiscriminad

Por mercedes-solis
Email This Page

El atípico temporal que se produjo entre la tar­de y la noche del 4 de abril en Buenos Aires y el conurbano llegó a registrar vientos de hasta 120 kilómetros por hora y desencadenó, sólo en la ciudad, la muerte de cinco per­sonas. Volaron techos, tinglados y mamposterías, y muchos de los daños que se produjeron se vincu­laron a la caída de árboles y ramas primarias, especialmente los plan­tados sobre la línea de la vereda, lo que los especialistas llaman «ar­bolado de alineación», para dife­renciarlo de los ejemplares plan­tados en parques y plazas.

Es difícil saber cuántos árbo­les no resistieron el embate. En un principio, el Ministerio de Ambien­te y Espacio Público del gobierno porteño señaló que habían sido «más de 110» los árboles caídos, luego esa cifra se llevó a más de 400 y diez días después del tem­poral, el ministro Diego Santi­lli sostuvo que el fenómeno había afectado a casi 9.800 ejemplares, muchos más, realmente, que «más de 110». Los barrios del oeste y el sur fueron los más afectados: es­pecialmente Mataderos. Según el Ministerio del área, los 19 espacios verdes más dañados son los par­ques Pereyra y de los Patricios y la plaza Almirante Brown, en la Co­muna 4; las plazas Simón Bolívar e Ingeniero Estévez, en la Comuna 7; el Parque Indoamericano y las pla­zas Troncoso y Caras y Caretas, en la Comuna 8; las plazas Sargento Cabral, Martín Irigoyen, Santojan­ni, Dunnant, 17 de Mayo, Olivera y el Parque Avellaneda, en la Comu­na 9; el paseo Versalles y la plaza Ciudad de Banf, en la Comuna 10, y la Leandro N. Alem, en la Comuna 12. Varios permanecen aún ce­rrados, como el Parque Pereyra, el Rivadavia y el Indoamericano.

A los ojos del transeúnte, la mayoría de los árboles derriba­dos parecen ejemplares añosos y de gran porte, en muchos ca­sos con ramas e incluso troncos ahuecados. Raíces raquíticas al fi­nal de un gran tronco permiten sospechar que poco pudieron de­fenderlos del tornado. La pregun­ta obligada es, entonces, si acaso esos descuidos en el cuidado del arbolado urbano no ayudaron a la labor destructora del temporal.

Lamentablemente, ningún funcio­nario del área se avino a responder estas preguntas de Diario Z, aun­que algún comunicado de la Direc­ción General de Arbolado porteña sostuvo que más del 90 por cien­to de los árboles afectados habían sido plantados recientemente y es­taban en buen estado.

Un elefante en el bazar

No es la primera vez que el ar­bolado público ocasiona proble­mas a los vecinos: en noviembre del año pasado, una rama de euca­lipto del Parque Rivadavia cayó so­bre una mujer de 64 años y el gol­pe le provocó la muerte. El Parque Rivadavia, inaugurado en 1928 y diseñado como tantos otros de la ciudad por el paisajista francés Car­los Thays, es pulmón de uno de los barrios con menor proporción de espacios verdes de Buenos Aires.

El Gobierno acusó el impac­to de la indignación de los vecinos ante la tragedia. Y la respuesta no se dejó esperar: entre los meses de diciembre y enero, muchos de los hermosos ejemplares del Parque Rivadavia fueron podados. El pro­blema fue que la empresa podado­ra mostró tal énfasis e inexperien­cia en su tarea que los espacios a la sombra, en plena época estival, se redujeron de forma radical.

Según Gustavo Desplats, que dirige la Protocomuna Caballito, «se trató de una poda muy mal hecha, sin calidad técnica alguna: hicieron mierda los árboles». Des­plats explica que «el eucaliptus es un árbol que puede desprender ramas, sería menester que el Go­bierno de la Ciudad tomase espe­cial atención con esta especie».

Para Desplats, la medida que se tomó en el parque es por el proble­ma específico de ese tipo de árbol. «La palabra poda no es la correcta: se mutilaron casi todos los árboles de envergadura del parque, sin tra­tamiento paisajístico, y sin cortar a 45 grados, que es como debe ha­cerse», se lamenta, y agrega que «fue una reacción tardía».

Según el sitio web oficial del ministerio de Ambiente y Espacio Público, la ciudad de Buenos Aires cuenta con aproximadamente 6,1 metros cuadrados de espacios ver­des por persona. En total, hay más de 400 mil ejemplares que confor­man el arbolado porteño: 372 mil son árboles de alineación y 52 mil están en los espacios verdes, según el censo fitosanitario que realizó el Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño en 2011. Desde ese mismo sitio se informa que la cam­paña de poda de 2010 -la última sobre la que hay información- fue realizada por empresas privadas: algunas de ellas son Casa Macchi, Mantelectric, Zona Verde y Con­sugas. Ninguna empresa se avino, tampoco, a informar de sus activi­dades en el espacio público.

Carlos Fernández Balboa, coor­dinador del área de Educación de la Fundación Vida Silvestre, expli­ca que la poda en época de vera­no no es recomendable. «Desde que una rama cayó sobre una mu­jer, se tomaron medidas hiperdrás­ticas para mostrar gestión: se cortó todo e incluso se cerró la plaza; eso ocurre cuando en realidad no sa­bés qué hacer», sostiene.

«Se trata de una poda de corrección y balanceo para que los ombúes re­sistan de la mejor manera posible eventuales fenó­menos climáticos severos que pudiesen dañarlos, reduciendo, asimismo, el riesgo de ocurrencia de eventuales accidentes a los usuarios del mencio­nado espacio verde», se defendió entonces el Mi­nisterio de Ambiente y Espacio Público en un co­municado. Sin embargo, los vecinos afirman que también se podaron magnolias, pi­nos y otras especies. Y que a varios árboles no se les cortaron sus ra­mas sino las copas enteras.

Al servicio del cableado

El cierre de parques se repitió de manera masiva ante los destro­zos que produjo el tornado. Pero antes del temporal, el cierre pre­ventivo de algunos parques y pa­seos se había convertido en políti­ca pública: «De repente no podés caminar, no podés pasear, un es­pacio público parece privado», re­flexiona Carlos Centurión, de 34 años. Centurión se encontró con el enrejado que encierra el par­que Rivadavia desde 2003 cerra­do. Según Julio Perellis, que tra­baja en espacios verdes porteños desde hace 32 años, la medida se toma «cada vez que llueve fuerte por las posibles caídas de ramas».

El paisajista Carlos Thays IV, bisnieto del célebre paisajista francés, explica que el riesgo de la caída de una rama «hay que mini­mizarlo, aunque es imposible pre­venirlo totalmente». Para morige­rar el peligro, sostiene, «hay que mirar el tipo de árbol, el ángulo de sus ramas, el peso, la edad, la altura y su exposición al viento; y sobre la base de eso actuar». No parece tarea para improvisados.

El eucalipto, que, como se se­ñaló, puede desprender ramas con facilidad, no está representado en las ocho especies que componen el 87 por ciento del arbolado por­teño. En cambio, entre ellas sí se destacan el fresno (46 por ciento), el plátano (15 por ciento), el paraí­so (7 por ciento) y el jacarandá (3 por ciento).

Según Thays IV, el eucalip­to puede podarse durante todo el año, mientras que los árboles de hoja caduca -el fresno, el plátano, el jacarandá- deben ser podados preferentemente en época invernal para que el ejemplar cicatrice mejor y no se comprometa su sanidad.

Manuel Vila, presidente del Foro de la Memoria del Parque de los Patricios, explica que a los plá­tanos que bordean la avenida Ca­seros se les hizo, en verano, un des­ramado lateral: «Cortan las ramas de los costados y los árboles tie­nen cada vez más altura y menos estabilidad ante el viento», comen­ta. Algunos de esos altos ejempla­res cayeron el 4 de abril sobre uno de los espacios de juegos infantiles inaugurados el año pasado.

Según Ana Faggi, doctora en Ciencias Forestales e investigado­ra del Atlas Ambiental de Buenos Aires, la caída masiva de árboles no podría haber sido morigera­da por medidas previas de corto plazo. «El problema del arbolado en Buenos Aires es el resultado de décadas de desinversión y de mal manejo. Debería haber un recam­bio cuando superan los cincuenta años, y debería cuidarse el corte de raíces que se hace para que no dañen las veredas, porque favore­ce las caídas. La poda que sirve a los intereses de los cables de TV, teléfono o internet tampoco ayu­da», concluye la especialista.

El censo realizado el año pasa­do por el Ministerio estableció con precisión de qué especie se trata cada ejemplar: «Ahora sabemos con certeza cuáles son los árboles que tiene la ciudad y en qué estado están», dijo el ministro Diego San­tilli al presentar los resultados del trabajo, en diciembre. Luego del temporal, desde la cartera a su car­go se informó que se reduciría la cantidad de árboles de alineación -los que crecen sobre las veredas- y para compensar se aumentarían en parques y plazas: el plan es re­emplazarlos a razón de cinco mil por año para contrarrestar la anti­güedad de los ejemplares.

Las preguntas que Diario Z formuló sobre las consecuencias del temporal y los cuidados pre­vios del arbolado no fueron res­pondidas desde la cartera.

DZ/km

Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario